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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

Cultura

¡Y, amaneció en Pamplona!

Y el San Fermín les espera para cobijarles con su bendición y protección.

¡Y, amaneció en Pamplona!

Muy de temprano, el sol, con su mágica luz, empezó a cubrir de dorado los adoquines de las calles Estafeta, Santo Domingo y Mercaderes. Los corredores, todos de blanco, con faja roja y pañoleta del mismo rojo; encendido al cuello, caminan rumbo a la hornacina, el nicho en el muro que alberga la pequeña estatua del Santo. Y el San Fermín les espera para cobijarles con su bendición y protección.

Tengo en mis manos una impresión facsimilar del relato corto —de no más de 204 palabras, exige la convocatoria—, con más de 422 microrrelatos en concurso de este año. El triunfador, Iñaki Eseverri Berasategui, dice, casi al final: …Y a la mañana siguiente llegará mi hijo, la ropa sucia de negro y morado. Manchas que me hablan de toros y de ajoarriero, de amigos y cerveza, de Jarauta y Estafeta, de bailes y de algún beso y de la mañana fresca antes del encierro, cuando el cielo todavía es azul oscuro. Le mandaré a la cama y, mientras recoja su ropa, esconderé una sonrisa”.

Este año en los sanfermines abrieron los Torreestrella, que, según el encierrómetro, lo han hecho por 13 ocasiones y con un tiempo de recorrido el lunes temprano de 2 minutos y 25 segundos, en una carrera que ha destacado por la belleza de las pintas y capas de los toros, además de mucha emoción y vértigo. El martes tocó turno a los de Dolores Aguirre en su décima quinta aparición en esas calles, desde los corrales de Santo Domingo hasta la Plaza de la Misericordia, a las puertas del coso navarro, con un tiempo de 2 minutos y 20 segundos.

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El miércoles han salido de pits los de “Victoriano del Rio”, las características de este encierro han sido: peligro, violencia, cornadas, golpes, atropellos y caídas. El tiempo registrado es de 3 minutos 23 segundos, teniendo los llamados “Victorinos” su mejor tiempo el año pasado, parando los cronómetros en 2 minutos 14 segundos. Por cierto, para los amantes de los numeritos. El encierrómetro nos dice que el mejor tiempo ever es el de la ganadería de “Benítez Cubero”, el 7, día de San Fermín, el 7 de julio del año 1975, con 1 minuto 50 segundos. El toro más lento ha sido uno de “Miura”, con 30 minutos, en el mes de julio del 58, debido a un toro rezagado; y el toro más veloz ha sido “Huraño”, de “Jandilla”, con un peso de 598 kilos y un tiempo casi olímpico de 1 minuto 45 segundos.

Toda esta vorágine de rapidez y atropellamientos ha llegado a su clímax al romperse el grupo de los “Victorinos”, ya desde el comienzo y al quedar un toro suelto casi a la entrada de la plaza, ha provocado las siguientes lesiones: una cornada en tórax grave a un joven valenciano, penetrante de tórax con tres trayectorias, y otra, seria, en muslo, y tres mozos más contusionados.

El jueves han corrido los de “Garcigrande”, que fueron incluidos por primera vez en reconocimiento a los recientes triunfos en plazas de prestigio, por lo que el encierro ha sido anunciado como “NUEVO EN ESTAS CALLES”, y su presencia, además de emoción, ha provocado verdadero pánico, principalmente en la calle de Santo Domingo, donde uno de estos toros produjo lesiones diversas, entre ellas las de dos jóvenes heridos en piernas y cuatro más contusionados por las embestidas espectaculares en un encierro calificado de “Riesgo Extremo”.

Este viernes y ante el palpable temor de todos se han corrido los de “Jandilla” que tienen gran y negra fama por anteriores encierros llenos de sangre y sustos. Este año ha salido a gran velocidad, provocando, arrollamientos con traumatismos; uno facial y otro craneal no severos.

Lo que ha estado predominando y a resultas de ser una novedad, son la multas e infracciones aplicadas a quienes cometen faltas a los reglamentos y disposiciones, que, según se dijo, todo participante debiera conocer y respetar, y aunque las multas son de cantidades de respeto, alrededor de 200 euros, (cerca de 4 mil pesos) los infractores, en las entrevistas a orilla de banqueta, dicen: “No conocer la existencia de dichas multas”, aunque reconocen que sí conocen la reglamentación; pero —y aquí lo interesante— infringen las reglas con gusto, y… ¡Pagan las multas también con mucho gusto! ¡La diversión bien lo vale!, afirman.