Logo e-consulta

Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

¿Gobiernos o instituciones de beneficencia?

Ahora vemos que los titulares de los gobiernos en México han reducido y modificado sus funciones

Silvino Vergara Nava

Licenciado en Derecho por la Escuela Libre de Derecho, maestro en Derecho (Ibero Puebla), doctor en Derecho por la Universidad Panamericana y también por la Universidad Autónoma de Tlaxcala. Desde 1997 es titular del despacho Consultoría Contencioso Administrativa. Ganador del Premio Nacional a la Investigación Jurídica.

Miércoles, Enero 21, 2026

Nos gusta sembrar derechos por
todos lados
esperando que por
obra divina esos árboles crezcan
y den frutos. Cuando ya no se nos
ocurren derechos humanos que
reclamar, le creamos nuevos
nombres, más apéndices o nuevos matices…
¿Y si no encontramos ya derechos
para nosotros? … pues inventamos-encontramos
derechos para todo lo que nos rodea:
la naturaleza, los animales.”

Sergio Alfredo Montoya Sierra

En los últimos años es evidente que se han reducido las funciones gubernamentales en sus políticas públicas, ante la existencia de organismos internacionales que son los que dictan dichas políticas públicas sobre todo las económicas y jurídicas de las naciones.

Más artículos del autor

Entonces, los gobiernos han disminuido en su poder de mando la toma de decisiones; las más importantes -es evidente- se toman por estos organismos internacionales. Muestras hay muchas, por lo cual se han quedado los gobiernos como el de nuestra nación, reducidos a aplicar medidas simplemente mediáticas ante su población.

Basta con recordar que en materia impositiva, por ejemplo, esto de lo impuestos saludables es una “recomendación” en México por parte de la Organización Mundial de la Salud, que prácticamente obligó a nuestro país a partir de 2014, a que se establecieran impuestos a las bebidas refrescantes y a los alimentos no básicos, con tal de imponer un impuesto que era una bandera de oposición a las posturas de seudo izquierda; que fueron “convencidos” con su creación; que dicho sea de paso, en 2026 se dispararon los montos de esos impuestos saludables y se aprovechó la creación de otros más.

Así, contamos con muchas de estas “recomendaciones” internacionales que son las que verdaderamente trascienden en la nación, con lo que se gobierna, y lo que antes era tarea de los gobiernos federales, se ha traspasado esa responsabilidad a estos organismos internacionales, por lo que nuestros gobiernos se han quedado como gerentes, que ven cómo ejecutar estas políticas públicas de “la Dirección General”.

Tal es el caso de que se obligó a México a que cuente en los juicios con procedimientos que sean orales, por lo cual, fueron reformadas una gran cantidad de leyes para que se implementaran una especie de oralidades con tal de cumplir con esa tarea.

Lo mismo sucedió con las reformas correspondientes a los derechos humanos, que fue otra imposición al gobierno mexicano y que este -como un buen gerente-, cumplió con esos mandatos; o bien, los cambios legislativos que se presentaron en México a partir del nuevo tratado de libre comercio de América del Norte en 2020, que obligó a nuestro país a realizar reformas legales, como es el caso de la subcontratación o denominada outsourcing.

Asimismo es el caso inminente de la reforma laboral de la reducción de la jornada de trabajo a 40 horas a la semana, que no son ocurrencias de los partidos en el gobierno, sino que se trata de imposiciones internacionales que, como buenos gerentes deben de cumplirse, independientemente de la oposición de la población, aunque para la estructura de esta nación no sea apropiada, atendiendo a que el gran número de empresas en México es micro o pequeña empresa, que no cuenta con la capacidad de hacer frente a esa reforma.

Entonces, ¿qué le queda al gobierno?, ¿qué tareas aparte de la gerencia le corresponde llevar a cabo? La respuesta es sencilla: se ha reducido su función a cuestiones meramente operativas o en su caso, de asistencia social.

Prueba de ello es la siguiente pregunta: ¿Por qué se han enfocado en los últimos años las políticas públicas en exterminar a las instituciones de beneficencia, fundaciones, asociaciones privadas de caridad, etcétera? Simplemente porque son competencia de las políticas gubernamentales, que se han disminuido a simples instituciones de asistencia social, y para variar, pésimamente mal organizadas.

Ahora vemos que los titulares de los gobiernos, en lugar de considerar invertir su tiempo, sus conocimientos y su talento en tomar decisiones de mayor importancia y envergadura para la población, acuden a tareas que en algún tiempo le correspondían a esas asociaciones civiles y fundaciones, ya que organizan eventualmente desayunos escolares, reparten despensas y computadoras a los alumnos, pintan las calles a pesar de que estén inundadas de baches, organizan eventos deportivos masivos o procuran cuidar a las mascotas; es decir, se ha reducido la función de los gobiernos, pues han sido desplazados por los organismos internacionales.

Pero, es necesario contar con una justificación; es decir, para poder legitimar esas actividades gubernamentales, estos tiempos que a los contribuyentes les cuestan una fortuna, parecieran más acciones de las mujeres de buena voluntad de antaño, pues para ello, para dar razones de sus acciones, se ha expandido la concepción de los derechos humanos.

Por tanto, ya no existen únicamente los derechos humanos previstos textualmente en la Constitución o en los tratados internacionales sobre esa materia, sino que se van ampliando los mismos, se van concatenando con otros derechos no escritos, que resultan provenientes de la imaginación gubernamental para justificar sus acciones en labores que hace años, eran simples actividades altruistas de las damas de la sociedad.

Así es como se han creado nuevos derechos, pero desafortunadamente descobijando los verdaderos y más importantes derechos humanos en los que se ha dejado a su suerte al ciudadano de a pie.
(Web: parmenasradio.org)

Vistas: 490
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs