Al menos así se desprende de los acontecimientos que antecedieron la salida de la Secretaría de Seguridad Pública de Tabasco de quien fuera su titular hasta el 4 de enero de 2024, el hoy internado en el penal federal de El Altiplano, Hernán “N”.
El no haber respetado los protocolos que convierten un dato en información y secuencialmente la información en inteligencia, ha puesto contra las cuerdas a diversos funcionarios estatales y federales, evidenciando una lamentable falta de cultura en materia de inteligencia, orillando a muchos de ellos a confundir los términos de inteligencia e investigación e incluso utilizarlos como si fueran sinónimos, cuando en la práctica son conceptos diferentes, igual que sus fines.
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Entre los funcionarios a quienes les tocó vivir momentos incómodos al tratar de explicar por qué si había información que apuntaba a que el exsecretario de Seguridad Púbica de Tabasco estaba vinculado con algún grupo delictivo, no fue separado de inmediato de su cargo e investigado.
Fue el Secretario de la Defensa Nacional, quien para no aceptar que lo que se filtró a través de “Guacamaya Leaks” eran documentos que aún no reunían los atributos para considerarlos como productos de inteligencia, trató de explicarlo pero terminó confundiendo a la opinión pública.
Su explicación giró en torno al ciclo de información (no de inteligencia), preguntándose primero: ¿cómo se obtiene todo esto? “Son muchas fuentes, es información bruta. Hay muchas fuentes, desde recortes periodísticos, desde información que llegan a dar algunas personas que se llega a detener, los famosos ‘halcones’, pero es información bruta que hasta que lleva todo un proceso mucho muy detallado de análisis, hasta entonces se puede compartir. Y como decía, en el seno del Gabinete de Seguridad, bueno también ya comprobada se proporciona a las fiscalías, en su momento, pero solo hasta entonces”.
Al ser cuestionado por su interlocutor (reportera de “Proceso”) sobre si se informó de esta situación al entonces presidente de la República (Andrés Manuel López Obrador) o al gobernador del estado de Tabasco (Adán Augusto López Hernández), el titular de la Defensa Nacional solo atinó en decir: “No se puede informar algo que no está comprobado, que no está sujeto a un análisis serio”.
Lo anterior evidencia que los documentos hackeados por “Guacamaya Leaks” sí son auténticos, el problema radica en que en ninguna parte de ellos dice que son borradores, subproductos u hojas de trabajo y tampoco remite al usuario a una clasificación que lo coloque en ese estatus, por lo que al ser enviado por el denominado Centro Regional de Fusión de Inteligencia (CERFI) del Sureste, en automático adquirió ese nivel dado que es una instancia con capacidades humanas y técnicas para elaborar un producto de inteligencia antes de remitirlo a una de las instituciones que forman parte de dicho esfuerzo de coordinación para ser utilizado en la toma de decisiones y no hay forma de desmentirlo sin enredarse en los conceptos y en los tiempos.
No está por demás aclarar que por tratarse de un documento intermedio de inteligencia y no de una investigación formal por parte del Ministerio Público, el contenido del mismo pudo haber servido para tomar la decisión de separar del cargo a Hernán “N” desde el momento en que se hicieron públicos los archivos, por procedimiento, antes de ser obligado por las circunstancias.
Tal vez el impacto político hubiera sido menor; de hecho, en eso consiste el análisis de riesgo que antecede o va acompañado de un trabajo de inteligencia, cuyo producto sirve para adelantarse a hechos de mayor alcance más que para reunir pruebas para acusar a alguien de un delito; eso es posterior y de ello se encarga la investigación.
De ahí la diferencia entre inteligencia e investigación. La primera busca certezas para tomar decisiones, mientras que la segunda busca datos de prueba, indicios y testimonios que sustenten una acusación de un probable responsable, pero aquí ya estamos hablando de hechos que la ley señala como delitos y esa ya es otra historia.
Total que a partir de este doloroso episodio los responsables de los servicios de inteligencia en el país deberían tener más claridad en sus objetivos y ser más proactivos que reactivos porque una vez cometido el delito solo queda investigar para encarcelar y esa parte ya no les compete, pero igual pueden apoyar cuando se trata de salvar proyectos personales y políticos como está sucediendo en la actualidad.