“La distancia entre los ciudadanos y
los partidos ha aumentado al mismo
tiempo que han disminuido
las diferencias entre los partidos.”
Daniel Innerarity
Se respira preocupación en gran parte de la población mexicana que observa cómo va subiendo de tono con lo que está sucediendo en México con la relación proveniente de las políticas públicas de Estados Unidos de América.
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Pareciera que las políticas públicas de este lado del río Bravo consisten en estar a la expectativa de lo que se haga o deje de hacer del otro lado de la frontera, por lo cual no se cuenta con políticas propias, sino que vamos remando a como se vienen las corrientes del agua. En resumen, pareciera que no hay navegante y no hay brújula para más o menos delimitar los pasos a seguir.
Y es que en tanto se genera esta polémica respecto a los aranceles, si es que los ponen en marcha, si es que los elimina, si es que se otorga prórroga, si mejor se aumentan o disminuyen.
Dentro de nuestro quehacer jurídico, no se hace otra cosa más que provocar aun más desconcierto con la economía mexicana, pues resulta que lejos de procurar que haya cierta tranquilidad, sucede lo contrario, ya que se impusieron 19 decretos de reformas constitucionales en solamente cuatro meses; además, se legisla un sinnúmero de leyes que se arrojan a su vigencia. Simplemente, el día 16 de julio de 2025, se publicaron en el Diario Oficial de la Federación, entre reformas y nuevas leyes, 28 de ellas, y desde luego, ya se encuentran vigentes, ¿ya alguien las leyó?
Todo esto, lo único que provoca es desconcierto en la población, pero particularmente en la economía, en la inversión y si a esto abonamos que en las entidades federativas están más preocupados por prepararse para las próximas elecciones, y sobre todo, el desconcierto que se ha formado por la inseguridad pública, no se ve por dónde pueda existir una mayor certidumbre en la economía de la nación.
Pero, no estamos hablando de la incertidumbre económica de los grandes capitales, como pudiera ser las empresas transnacionales, que muchas de ellas con el futuro que observan están disminuyendo el ritmo de sus operaciones, sino por lo que corresponde a la economía del ciudadano de pie, el que está preocupado por adquirir su casa, un vehículo, emprender algún negocio, abrir una pequeña empresa, esto es lo que se encuentra prácticamente congelado, y eso lo que más repercute en la economía local, ya que ante tanta incertidumbre jurídica lo único que se provoca es un freno a la economía.
Hay que considerar que, precisamente la economía lo que requiere es estabilidad, no puede existir estabilidad si es que las leyes cambian, máxime la Constitución; lo que se requiere es de leyes claras y estables; eso se sostenía en los tiempos de la conformación de los Estados de derecho del siglo XIX, propiamente de los Estados liberales en donde surge el principio del estado liberal que reza: “Todo lo que no está expresamente prohibido por la ley, se encuentra permitido”.
Sin embargo, esto se ha ido modificando considerablemente, por lo que no resulta tan clara esta postura. Ahora pareciera que la situación es a la inversa ante tanta prohibición, ante tanta regulación, y aun más, con tantas modificaciones a las leyes, no permite certeza económica.
Así, pareciera que no hay más que esperar que en esta administración pública federal, las políticas públicas de la nación sean simplemente medidas reaccionarias, y dependemos de lo que se haga o deje de hacer por parte de nuestros vecinos del norte, sobre todo que ahora se ha anunciado el inicio de las pláticas para la modificación del tratado de libre comercio que inició su vigencia en 2020, y cinco años después se está pretendiendo modificar. Esto es lo más preocupante, porque del lado de la legislación que regula la economía, todos los cambios que se llevaron a cabo en la administración pública federal anterior versaron sobre el seguimiento y alineación a ese nuevo tratado de libre comercio.
Desde luego que, eso no es nuevo. El anterior tratado de libre comercio, el vigente a partir de 1994, fue la verdadera carta de navegación de las políticas públicas del país y de la legislación; como consecuencia hay que recordar que debido a ese tratado es que se conformó lo que son las comisiones de derechos humanos, la creación de muchos órganos desconcentrados, la política del estado regulador.
En el caso del actual tratado de libre comercio, dio pauta a reformas en materia de propiedad industrial, de comercio exterior, de aduanas, migración, sobre todo del caso de la subcontratación llamada “outsourcing”, por ello, la preocupación actual es, ¿qué nos espera de los arreglos y acuerdos del nuevo tratado de libre comercio? Y, que no es otra muestra más qué esperar a como se vayan acomodando las cosas, es decir, acostumbrarnos al gobierno sin una brújula.
(Web: parmenasradio.org)