¿Qué sucede en Chiconcuautla, que cada día la inseguridad se ha ido agudizando más, en este otrora tranquilo municipio?
Chiconcuautla es un municipio pequeño, apenas con una población total de 16 mil 569 habitantes, dividido en 24 localidades, la mayoría de ellas rurales y la cabecera municipal, la cual concentra poco más de cuatro mil habitantes.
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Pero esta vez los hechos delictivos se han concentrado en la comunidad de San Lorenzo, que se encuentra en uno de los accesos principales a la cabecera municipal.
Fue a inicios de mayo que en esta zona una unidad de autotransporte público, una combi para ser más precisos, sufrió un asalto. Un asalto violento. Y lo peor, ocurrió a escasos 300 metros de la caseta de vigilancia policiaca, que lamentablemente, luce abandonada. Se ignora desde cuándo.
Sujetos armados realizaron el asalto y lesionaron a varios pasajeros, que luego fueron trasladados hasta Huauchinango, para su atención médica, porque en la zona, los servicios pre hospitalarios también son deficientes.
El hecho, inusual en la zona, provocó que habitantes de San Lorenzo realizaran un plantón, cerrando el camino para obligar a las autoridades a que tomaran cartas en el asunto. Solo así, el alcalde priista, pero que parece morenista, Roque Morales Iturbide se comprometió a mandar elementos policiacos a la abandonada caseta.
Pero apenas el 3 de junio, otro hecho violento vino a manchar a la localidad de San Lorenzo. Un comerciante, Mario N, oriundo de Tlaola, de 67 años, fue baleado en pleno tianguis de los lunes.
El crimen ocurrió sobre la calle 10 de agosto, aproximadamente a las 6 de la mañana. Cinco casquillos percutidos quedaron como mudo testigo del artero crimen. El cuerpo del infortunado lucía en el piso bañado en sangre. Presentaba cuatro impactos de bala calibre 9 milímetros en tórax, abdomen y entrepierna. Murió instantáneamente.
Josefina, de 68 años, vecina de la misma calle llegó para reconocer el cadáver de su esposo.
Esta vez las autoridades solamente llamaron a los medios de comunicación a no adelantar responsabilidades. Pero la inseguridad sigue y sigue.