El pasado sábado 26 de abril se conmemoró el Día Mundial del Veterinario, jornada internacional que se celebra desde el año 2000 a propuesta de la Asociación Veterinaria Mundial (WVA). Debido a que el propósito de este día global pasa desapercibido para muchas personas, pensé cómo contribuir con un modesto esfuerzo. Así que, quién mejor que mi querido amigo, el doctor Salvador Calva Morales, quien a sus ochenta y un años años de vida, profesa la veterinaria con pasión.
La semana pasada, Salvador me asombró cuando me compartió una serie de fotografías en las que realizó una cirugía a uno de sus perros. Así, sin más, me di a la tarea de hacerle cinco preguntas que reflejaran la pasión que siente este hombre por el ejercicio profesional de casi siete décadas.
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Abel Pérez Rojas (APR): Salvador, a propósito del Día Mundial del Veterinario, te pregunto: ¿qué representa para ti ser veterinario?
Salvador Calva Morales (SCM): Ser veterinario es un apostolado de entrega hacia seres sintientes que padecen, sufren, experimentan alegrías, pero no articulan nuestro mismo lenguaje; por ello, esta labor exige abnegación y dedicación.
APR: Salvador, indudablemente que la respuesta la da el veterinario enfundado en la chaqueta del poeta, ¿o no?
SCM: Mira, ya no puedo disociar al veterinario del educador y el escritor, pero lo que sí puedo decirte con firmeza es que he visto a los ojos a miles de pacientes; he visto su dolor, su necesidad, su tristeza, su alegría, pero también los he visto morir. Por ello, hay que desarrollar una sensibilidad para traducir en diagnóstico todo lo que captan mis sentidos, contrastándolo con mi experiencia y con todo lo que he estudiado. Ahora, mi experiencia me dice que esto es un conocimiento depurado y afinado por los años, por el estudio, por la sensibilidad y por esa intuición tan difícil de alcanzar.
APR: Salvador, tú has tratado a animales domésticos y silvestres en cautiverio, mal llamados salvajes, ¿qué te ha dejado esto?
SCM: La atención de animales de todo tipo me ha preparado para adentrarme con seguridad en la función de educador universitario. Ver el sufrimiento humano y el de los animales me ha convencido de la necesidad de formar en valores a nuevas generaciones de profesionales. Más recientemente, he encontrado en las letras, especialmente en la poesía, un canal para explorar las emociones y sentimientos propios y de los demás, que nos hacen seres humanos. Así, desde el amor por los animales hasta el amor por las palabras, he construido un puente entre la ciencia, la enseñanza y el arte. Mira, cuando estás tratando a un animal, quisieras que te explicara con palabras qué es lo que está sintiendo, pero es imposible, tan imposible como aquello que solo la poesía puede transmitir. Por eso y mucho más amo la poesía, porque dota de un universo infinito de recursos para explorar lo que las palabras reducen a mínimas y, a veces, insignificantes experiencias cotidianas.
APR: En general, ¿cuál ha sido tu mayor satisfacción como veterinario?
SCM: Mira, es muy arriesgado responder esta pregunta cuando recién he cumplido ochenta y un años y he estado involucrado con la veterinaria desde la granja familiar, pero, en general, creo que cada vida salvada me refresca la mente y el corazón sobre por qué elegí esta forma de vida, la cual, insisto, es para mí un apostolado.
APR: ¿Algún mensaje para tus colegas en este día tan significativo para ustedes?
SCM: Hoy, en el Día Mundial del Médico Veterinario, manifiesto mi empatía y solidaridad con cada uno de mis colegas, porque sé que dentro de sí llevan anécdotas que solo quien ha estado en el terreno del ejercicio profesional lo sabe. Cada veterinario que se precie de serlo lleva consigo marcas, huellas, acechanzas y bendiciones de los innumerables pacientes que han pasado por su ojo clínico y sus manos expertas. A todos ellos, a quienes cuidan desde la ciencia y el amor, a quienes dedican jornadas interminables por el bienestar animal, gracias.
APR: Muchas gracias por tu tiempo, mi estimado Salvador, que vivas muchos días conmemorativos como el de hoy.
Coincido con Salvador, hay temas, como este amor que él siente por los animales y su pasión por el ejercicio profesional de veterinario que, solo la poesía puede dar luz a esos rincones tan finos, por eso, les comparto estos versos finales de su poema: A mis hermanos felinos:
Ellos, mis queridos animales, jamás traicionan,
siempre fieles están.
En este poema, amigos,
quiero resaltar
los valores esenciales:
como la gratitud y la lealtad aún perduran en ellos,
mientras que en los humanos parecen desvanecerse
cada día, cada vez más.
abelpr5@hotmail.com
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