Logo e-consulta

Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

No son 43, son miles

Los costos políticos son asunto secundario. Lo que importa es la solución de problemas graves

Víctor Reynoso

Sociólogo por la UNAM, maestro en Ciencia Política por la FLACSO y doctor en Ciencias Sociales por El Colegio de México. Profesor jubilado de la UDLAP. Sus líneas de trabajo como investigador son sistemas electorales y sistemas de partidos en México, democracia y cultura política. Autor de diversos libros y artículos especializados.

Lunes, Marzo 24, 2025

La trágica desaparición de 43 estudiantes en Iguala en septiembre de 2014 inició el declive de la popularidad de Peña Nieto. En contraste, los miles de desaparecidos en el país desde 2018 a la fecha están lejos de tener un efecto similar.

Las diferencias en los efectos de estas tragedias tienen varias explicaciones. Una de ellas es la eficacia de la oposición en el sexenio de Peña Nieto. Logró construir y difundir una “historia” que deslegitimó al gobierno en turno. Preparó el camino para el triunfo de Morena en 2018.

Más artículos del autor

“El país es un ataúd”, decían y publicaban por diversos medios. Peña Nieto llegó a ser el presidente más impopular en las últimas décadas. No sólo por el caso de los estudiantes de Ayotzinapa, pero ese caso fue decisivo.

“Cómo nos hace falta un López Obrador en la oposición”, dijo algún observador. Aunque los datos oficiales indican que en el primer gobierno de Morena hubo el mayor número de homicidios y desapariciones en la historia del país, ese partido ganó por amplio margen la elección de 2024.

Las oposiciones no fueron capaces de construir una narrativa (“una historia”) que les favoreciera electoralmente. “Callaron como momias”, o casi, ante los errores del gobierno lopezobradorista. Pagaron su mediocridad en las preferencias de los ciudadanos.

Llama la atención, indigna, como hoy miembros del oficialismo, que utilizaron la desgracia de los estudiantes de Ayotzinapa hasta el extremo, hoy critican a políticos y periodistas que señalan la gravedad de lo descubierto en Teuchitlán y muchos otros centros de entrenamiento y de ajusticiamiento.

Sí, no son lo mismo que Auschwitz. No son campos de “extermino” en el mismo sentido que la creación del nazismo. No sé si eso pueda consolar a los familiares de quienes ahí murieron. O “desaparecieron”.

En el fondo, los costos políticos son asunto secundario. Lo que importa es la solución de problemas tan graves como la privación de la vida y de la libertad a miles de ciudadanos. Es lo que debemos exigir, hoy y siempre, de nuestros gobiernos. Evitar que los minimicen, mencionando a Calderón o a García Luna.

Vistas: 776
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs