-La escuela debe ser un espacio de libertad en donde las ideas surgen, se debaten, se complementan, se expanden, se teoriza su aplicación y se ejecutan para volver a analizar todo el proceso y tender a la perfección.
-La escuela ha pasado a un lugar en donde solo se absorben conocimientos de manera pasiva, en donde está prohibido pensar más y saber más del que expone la clase, de manera pasiva inmóvil se recibe conocimiento sin despertar el interés del pensar, de debatir, de enfrentar y confrontar las ideas y en lugar de un profesor imperante, sea un mediador activo.
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-Luego se busca que la gente exponga una hipótesis, se fragmente en variables, se trabaje en la imaginación, cuando esta ha sido coartada de la llamada cátedra seria, el llamado rigor científico, que, en lugar de dar opciones, limita y acosa a los generadores de ideas, es aquí cuando debe entonces comprobar esa hipótesis y la gente se da cuenta que en realidad no era su tesis.
-Este documento del cual se debía estar orgulloso es el documento que se tiene como rechazado, ajeno, con todo menos con las ideas del autor porque se hace todo un brebaje de ideas impropias y muchas veces no convincente para el postulante, aquí y en el mundo sucede lo mismo.
Lizardi tomó la palabra ante esto.
-Alguna vez expuse que se debía leer como quien da un sermón en el púlpito; debe ser apasionante su lectura y que al escuchar imaginemos, e incluso podamos sentir la música alrededor de esa lectura.
-Todo puede hacer el mexicano, menos imaginar, menos pensar, por lo cual está sin preparación para discutir y sentir que la razón siempre le asiste, por lo limitado de su mundo y sin profundizar quiere hacer relaciones de razón.
Los sabios meditan.