Mañana a las once de la mañana se presentará en el ICGDE de la BUAP el libro Derechas e izquierdas en el siglo XXI, coordinado por Tania Hernández Vicencio y Andrea Bussoletti.
Se trata de un libro plural y matizado, que niega perspectivas esencialistas. En once capítulos diversos autores exponen sus análisis y metodologías. Además de reflexiones sobre la distinción izquierda-derecha, hay interesantes análisis de situaciones políticas contemporáneas en países como Italia, Argentina, Brasil y desde luego México.
Más artículos del autor
Mi participación en el libro partió de dos preguntas. Primero, si es posible sintetizar los aspectos más relevantes de la política en dos palabras, derecha e izquierda. La segunda, si la distinción entre izquierda y derecha es resultado de un análisis objetivo, o es más bien una cuestión de identidad.
Mi respuesta a la primera es que no. Tomo dos cuestiones políticas relevantes para nuestro país y el mundo en el momento actual: la división de poderes y la realización de políticas públicas eficaces.
Mantener la división de poderes ¿es de izquierda o de derecha? Si tomáramos como ejemplo tres regímenes de izquierda en América Latina, Cuba, Nicaragua y Venezuela, habría que concluir que esa división es de derecha. La izquierda consiste, de acuerdo con esta realidad, concentrar el poder en un solo partido, grupo o persona.
¿Políticas públicas u ocurrencias? Un gobierno que decide sin diagnósticos serios, sin evaluación de sus proyectos, sin la participación crítica de la sociedad. ¿Es de izquierda o es de derecha?
Pienso que habría que tomar por separado los distintos aspectos de la política por separado. Los dos mencionados y muchos más. Y es posible, en algunos casos, sintetizarlos en términos como populismo, autocracia, o democracia constitucional…
Utilizar los términos de la geometría política como síntesis de lo esencial en política sería estirar demasiado los conceptos, y hacer que pierdan su utilidad. ¿Tiene sentido utilizar la misma palabra, izquierda, para caracterizar a los regímenes soviéticos y a la socialdemocracia, antitéticos en más de un sentido?
Termino con una cita de Ricardo Piglia en su libro sobre Borges. Dice Piglia que Borges “no era un hombre de izquierda porque nunca se quejaba. Ustedes pueden identificar rápidamente a un intelectual de izquierda porque si tiene algún problema culpa a la historia mundial que lo está perjudicando a él específicamente. En cambio, él [Borges] es un hombre de derecha y, por lo tanto, ni se justifica, ni se explica, ni se queja.”
Piglia hace lo que estoy criticando: estirar demasiado el concepto de izquierda. Pero se justifica en su caso: no está haciendo análisis político, está jugando con el lenguaje, ironizando sobre ciertas actitudes y, sobre todo, presentando una faceta importante de Borges.
Hace tiempo Zaid escribió acertadamente que en México ser de izquierda es ser decente. ¿Usted con qué lado de la geometría política se identifica?