Domingo, 17 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Nueva economía con menos rigidez y más creatividad

Exploremos modelos económicos que fomenten la inclusión y la innovación

Carlos Anaya Moreno

CEO de Geo Enlace, empresa de Internet de las cosas desde el año de 2010; y fundador de la Unión de Servicios Solidarios-Banco de Tiempo (2018). Se desempeñó como director General del Registro Nacional de Población de 2004 a 2010. Actualmente, es cofundador de metododelcaso.org y miembro de “Laicos en la Vida Pública”.  

Miércoles, Febrero 5, 2025

La economía global contemporánea enfrenta un dilema crucial entre dos enfoques antagónicos: la economía entrópica, que se basa en la estandarización, la uniformidad y la eficiencia monetaria extrema, y la economía barroca, que celebra la diversidad, la creatividad y la adaptabilidad. La primera tiende a la concentración del poder económico en manos de grandes corporaciones, impulsando la reducción de costos y la eficiencia a expensas de la resiliencia y la equidad. En contraste, la economía barroca fomenta la descentralización y el aprovechamiento de la diversidad como fuente de innovación y sostenibilidad.

En este contexto, la economía naranja o economía de la creatividad ha surgido como una manifestación clave del modelo barroco. Esta visión económica valora la cultura, el arte y la innovación como motores del desarrollo sostenible y del crecimiento inclusivo (Buitrago & Duque, 2013). En oposición, la economía entrópica ha generado fenómenos como la monopolización de mercados digitales y la homogenización cultural, afectando la diversidad de opciones para los consumidores y reduciendo la capacidad de las comunidades para desarrollar modelos económicos propios (Zuboff, 2019).

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Este artículo explora cómo estos modelos influyen en el desarrollo económico, la sostenibilidad y la equidad social, destacando ejemplos de economías sociales y solidarias que han logrado equilibrar eficiencia con inclusión. Finalmente, se analizarán las ventajas comparativas del modelo barroco y su potencial para transformar la economía global en un sistema más justo y resiliente.

Características de la economía entrópica

La economía entrópica tiende a la simplificación extrema y a la concentración del poder económico en manos de unas pocas corporaciones, priorizando la reducción de costos y la eficiencia productiva sobre la diversidad y la sostenibilidad (Zuboff, 2019). Algunos ejemplos clave incluyen:

  • Globalización estandarizada: La producción en masa y la homogeneización de bienes y servicios han llevado a la desaparición de industrias locales y a la imposición de modelos de consumo uniformes (Wilkinson & Pickett, 2010).
  • Concentración de poder en el sector digital: Gigantes tecnológicos como Amazon y Google controlan grandes sectores del comercio y la información, limitando la competencia y la diversidad de opciones para los consumidores (Zuboff, 2019).
  • Monocultivos y degradación ambiental: La agricultura industrializada, basada en monocultivos como la soja y el maíz, reduce la biodiversidad y aumenta la vulnerabilidad de los ecosistemas (IPBES, 2019).

Características de la economía barroca

En contraste, la economía barroca enfatiza la interconexión, la diversidad y la adaptabilidad. Se inspira en la filosofía barroca, que busca la integración de elementos diversos en un sistema coherente y resiliente (Deleuze, 1993). Sus manifestaciones incluyen:

  • Economía circular: Modelos como el promovido por la Fundación Ellen MacArthur proponen reducir residuos y fomentar la reutilización de materiales para lograr una economía regenerativa (MacArthur, 2015).
  • Producción descentralizada: La manufactura local y la personalización de bienes y servicios permiten una mayor adaptación a contextos específicos, fomentando la innovación regional (Hopkins, 2011).
  • Finanzas sostenibles: Bancos como Triodos han demostrado que es posible equilibrar rentabilidad económica con impacto social y ambiental positivo (Schoenmaker & Schramade, 2019).

La economía naranja como expresión de la economía barroca

La economía naranja, también conocida como economía de la creatividad, representa una aplicación moderna del enfoque barroco. Se basa en la generación de valor a partir de la diversidad cultural, la creatividad y la innovación (Buitrago & Duque, 2013). Sus ventajas incluyen:

  • Diversificación de ingresos: La economía creativa permite a los países reducir su dependencia de industrias extractivas o manufacturas estandarizadas, promoviendo sectores como la música, el diseño y el cine (UNESCO, 2013).
  • Fortalecimiento de la identidad cultural: A diferencia de la economía entrópica, que tiende a homogeneizar la cultura, la economía naranja impulsa la preservación y valorización de las identidades locales (Howkins, 2001).
  • Generación de empleo inclusivo: Al fomentar industrias basadas en el talento y la innovación, la economía naranja ofrece oportunidades laborales a comunidades marginadas y a jóvenes emprendedores (Buitrago & Duque, 2013).

Modelos de economías sociales y solidarias

Los modelos de economías sociales y solidarias representan un claro ejemplo de la economía barroca en acción. A través de la cooperación, la inclusión y el desarrollo comunitario, estas iniciativas han logrado equilibrar eficiencia económica con justicia social y sostenibilidad ambiental.

  • Cooperativas y empresas de propiedad compartida: En países como España, las cooperativas de Mondragón han demostrado que es posible gestionar empresas altamente competitivas sin sacrificar la equidad y la participación democrática (Whyte & Whyte, 1991).
  • Bancos de tiempo y sistemas de intercambio local: En Argentina y México, las redes de trueque han sido fundamentales para enfrentar crisis económicas, promoviendo el intercambio de bienes y servicios sin depender del dinero convencional (North, 2005).
  • Empresas B y finanzas de impacto: Modelos como el de Patagonia o Danone han incorporado criterios de sostenibilidad y responsabilidad social en sus estrategias de negocio, demostrando que el éxito empresarial puede coexistir con el bienestar social (Yunus, 2010).

Ventajas comparativas de la economía barroca sobre la entrópica

El modelo barroco ofrece ventajas significativas en diversos frentes:

  • Resiliencia Económica: La diversidad de actores y modelos productivos hace que la economía barroca sea más adaptable a crisis y cambios estructurales, a diferencia de la economía entrópica, que tiende a colapsar ante disrupciones (Rhodes, 2017).
  • Innovación Sostenible: La colaboración y la interconexión de diferentes sectores fomentan soluciones creativas y tecnológicas con menor impacto ambiental (Von Hippel, 2005).
  • Justicia Social y Distribución del Ingreso: La descentralización económica promueve una distribución más equitativa de la riqueza, evitando la concentración excesiva de recursos en unas pocas corporaciones (Wilkinson & Pickett, 2010).

El debate entre la economía entrópica y la economía barroca no es meramente teórico; tiene implicaciones directas en la manera en que las sociedades organizan sus recursos, generan riqueza y promueven el bienestar colectivo. La economía entrópica, al priorizar la eficiencia y la estandarización, ha demostrado ser efectiva en la optimización de procesos y en la expansión del comercio global. Sin embargo, esta aproximación también ha generado efectos negativos como la concentración del capital, la precarización laboral y la pérdida de diversidad cultural y económica.

En contraste, la economía barroca ofrece un enfoque más holístico y adaptable, capaz de integrar la creatividad, la diversidad y la sostenibilidad en los modelos de desarrollo. Al valorar la pluralidad de perspectivas y fomentar la descentralización económica, esta visión permite a las comunidades diseñar soluciones innovadoras y resilientes frente a los desafíos contemporáneos. Ejemplos como la economía circular, los mercados de comercio justo y la economía naranja demuestran que es posible alcanzar un equilibrio entre la eficiencia económica y el bienestar social (Schoenmaker & Schramade, 2019).

Las economías sociales y solidarias han servido como prueba de que la descentralización y la colaboración pueden generar modelos económicos sostenibles y equitativos. Experiencias como las cooperativas de Mondragón en España y los sistemas de comercio local en América Latina han evidenciado que la economía barroca no solo es viable, sino que puede ser un motor de transformación económica a largo plazo (Restakis, 2010).

El reto para el futuro es integrar lo mejor de ambos enfoques: aprovechar la eficiencia y la escalabilidad de la economía entrópica sin sacrificar la diversidad y la equidad promovidas por la economía barroca. La clave para lograrlo radica en la implementación de políticas públicas que fomenten la inclusión financiera, la protección de la diversidad cultural y la promoción de modelos económicos alternativos que permitan una distribución más justa de la riqueza.

A medida que el mundo enfrenta desafíos como el cambio climático, la automatización y las desigualdades económicas, adoptar un modelo barroco de economía puede ser la respuesta para construir sociedades más justas, innovadoras y resilientes. La integración de la creatividad, la descentralización y la cooperación en las estructuras económicas podría marcar la diferencia entre un futuro marcado por la fragmentación y la precariedad, o un porvenir caracterizado por la inclusión y la sostenibilidad.

Referencias
Buitrago, F., & Duque, I. (2013). La economía naranja: una oportunidad infinita. Banco Interamericano de Desarrollo.
Deleuze, G. (1993). The Fold: Leibniz and the Baroque. University of Minnesota Press.
Hopkins, R. (2011). The Transition Companion: Making Your Community More Resilient in Uncertain Times. Chelsea Green Publishing.
Howkins, J. (2001). The Creative Economy: How People Make Money from Ideas. Penguin UK.
IPBES. (2019). Global Assessment Report on Biodiversity and Ecosystem Services. Intergovernmental Science-Policy Platform on Biodiversity and Ecosystem Services.
MacArthur, E. (2015). The Circular Economy: A Wealth of Flows. Ellen MacArthur Foundation.
North, P. (2005). Alternative Currency Movements as a Challenge to Globalisation? Ashgate.
Rhodes, C. J. (2017). The Imperative for Regenerative Agriculture. Science Progress, 100(1), 80–129.
Schoenmaker, D., & Schramade, W. (2019). Principles of Sustainable Finance. Oxford University Press.
Von Hippel, E. (2005). Democratizing Innovation. MIT Press.
Wilkinson, R., & Pickett, K. (2010). The Spirit Level: Why Equality is Better for Everyone. Penguin Books.
Yunus, M. (2010). Building Social Business: The New Kind of Capitalism That Serves Humanity's Most Pressing Needs. PublicAffairs.
Zuboff, S. (2019). The Age of Surveillance Capitalism. PublicAffairs.
Anaya, C. (2025). El arte de resistir la uniformidad, 28 enero 2025. e-consulta.

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