“Ahora las torturas se llaman “apremios ilegales”. La traición se llama «realismo». El oportunismo se llama “pragmatismo”». El imperialismo se llama “globalización”. Y a las víctimas del imperialismo se las llama “países en vía de desarrollo”: Eduardo Galeano
Los reclamos de Estados Unidos contra nuestro país radican en que producimos diversos tipos de narcóticos y, últimamente fentanilo, que llegan a su territorio y provoca muertes de sus ciudadanos, siendo principalmente desde el gobierno de Joe Biden, máxime que Donald Trump -quien más agresivo-, acusa a los cárteles mexicanos de la droga como “organizaciones terroristas”, quien pretende justificar ya como presidente, ordenar al ejército norteamericano cruzar el Río Bravo para destruir los grupos del narco y los laboratorios donde se produce el fentanilo que mata a cientos de miles de norteamericanos cada año.
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Trump, al acusar a México y Canadá de no impedir ni combatir al narcotráfico sobre todo a nuestro país, máxime que bajo esos pretextos, advierte que intervendrá al territorio mexicano en “invasión blanda”, por medio de escuadrones de fuerzas especiales y más. En Psicología y Psiquiatría marcan un perfil psicológico sociópata, a aquellas personas que padecen este trastorno y pueden demostrar una serie de comportamientos y actitudes característicos, como la falta de respeto por los derechos de los demás, el incumplimiento de las normas sociales, la impulsividad, la mentira o el engaño, la manipulación de los demás para el beneficio personal, la incapacidad para sentir remordimiento o culpa y la tendencia a culpar a los demás por sus propios problemas o comportamientos, perfil que a Trump lo identifica como trastorno de personalidad antisocial.
Además de señalar que México y Canadá formamos parte de dos estados más de su país, también menciona que Groenlandia le pertenezca, generando reclamo del gobierno de Dinamarca al decir que es inviable y contra su soberanía. Entre sus ocurrencias está el de cambiar el nombre de Golfo de México por el de Golfo de América.
En cuanto a Panamá, según él, pretendería recuperar el control de su canal acusando al país centroamericano de imponer tarifas de paso excesivas a los barcos estadounidenses que utilizan esta vía entre el Atlántico y el Pacífico, asimismo, aseguró que China "básicamente está tomando el control" del Canal de Panamá y advirtió sobre la creciente influencia del gigante asiático en este paso crucial para el comercio internacional.
"El Canal de Panamá fue construido para nuestro Ejército", afirmó y criticó nuevamente la decisión del fallecido expresidente Jimmy Carter (1977–1981) de transferir el control del canal a Panamá durante su mandato.
"El Canal de Panamá es vital para nuestro país. Está siendo operado por China. Se lo entregamos a Panamá, no a China, y han abusado de ese regalo. Nunca debió haberse tomado esa decisión", por lo que no descartó este en recurrir al uso de la fuerza militar para recuperar su control, declaró.
Recordemos que Panamá perteneció a Colombia a finales del siglo XIX, ante la necesidad de que el transporte marítimo de diversas potencias extranjeras europeas, principalmente, no bordearan el continente. Francia promovió la construcción del canal, quien fracasó en la primera etapa, ante ello, el imperialismo norteamericano encontró la oportunidad de invertir, por lo cual se firmó el Tratado Herrán-Hay, entre el gobierno colombiano y el estadounidense, con el objeto de la construcción de un canal transoceánico en Panamá, que en aquellos tiempos formaba parte de Colombia.
Sin embargo, el tratado fue rechazado por el Senado colombiano, situación que empujó a un grupo de oportunistas y mezquinos empresarios panameños, a establecer un movimiento separatista que permitiera a los istmeños negociar directamente un tratado para la construcción del canal con los Estados Unidos, al margen del gobierno de Bogotá. La separación de Panamá de Colombia, se llevó a cabo el 3 de noviembre de 1903, con apoyo de los Estados Unidos. Las ambiciones del presidente Theodore Roosevelt y de la élite panameña de construir un canal en Panamá, se vieron formalizadas con la firma del Tratado Hay-Bunau Varilla, tratado, que permitió ejecutar la obra de ingeniería, inaugurada y abierta al tráfico marítimo el 15 de agosto de 1914.
La separación de Colombia y Panamá fue un evento histórico complejo que involucró factores políticos, económicos y geopolíticos que desencadenaron en la independencia de Panamá y en una importantísima pérdida del territorio nacional por cuenta de intereses internacionales, y la habitual inoperancia del Estado colombiano fue un gran golpe para la nación, pues perdió el control sobre una importante vía de comunicación y comercio internacional que se convertiría en una fuente clave de prosperidad económica y social.
Para el imperialismo norteamericano no existen fronteras, límites, soberanías ni pueblos y naciones, únicamente sus intereses económicos, recurriendo a presiones políticas y económicas, sabotajes, guerra sucia, mentiras, asesinatos de líderes sociales, masacres y genocidio, mediante sus aparatos de la CIA, FBI, DEA, USAID, etcétera. Si no puede desestabilizar una nación, siembra pretextos de declarar a una nación de no democrática, de ser una “amenaza contra la estabilidad mundial”, recurriendo a invasión militar.
Pero, ¿cuál es el origen de tal pensamiento invasor? Estados Unidos no se entiende sin la doctrina del destino manifiesto. Esta política justificó la expansión del país hacia el oeste y, sobre esa base, sus intervenciones en América y el mundo, concepto del siglo XIX que sostenía que Estados Unidos estaba destinado a expandir su territorio, llevando la democracia y sus valores. Se consideró una misión providencial, justificando la expansión territorial a menudo sin considerar los derechos de pueblos indígenas y otras naciones. Esta ideología fue utilizada para apoyar la anexión de territorios y se convirtió en un aspecto central de la política nacional y de la política exterior estadounidense durante esa época.
Desde que a principios del siglo XIX se establece en Estados Unidos la llamada Doctrina Monroe, el intervencionismo norteamericano en nuestro continente es una práctica habitual y creciente durante el contexto de la Guerra Fría.
Inicialmente, la lógica de “América para los americanos” era un alegato anticolonial promulgado desde Washington para prevenir las intervenciones europeas en suelo americano una vez que todas o la mayoría de las colonias en el continente se habían independizado.
Sin embargo, el peso político y económico de Estados Unidos acabó mutando este mensaje hasta convertirlo en el derecho a tener un área de influencia propia y exclusiva en el continente americano. Así, cuando comenzó la Guerra Fría, Estados Unidos llevó a cabo numerosas intervenciones militares o a través de los servicios secretos con el fin de desestabilizar gobiernos alienados con el bloque comunista o que mostraran simpatía hacia ellos.
“EE.UU. parece destinado por la Providencia para plagar América de miserias en nombre de la libertad”: Simón Bolívar
La expansión territorial y la concepción imperialista de Estados Unidos se asientan en el siglo XIX. En 1803 el presidente Thomas Jefferson compra Luisiana y Florida... A lo largo de ese siglo compran o pelean con otros países; no sólo en la propia América del Norte desplazan a sus pueblos indígenas, esclavizan o generan una guerra entre ellos, sino también salen a lugares lejanos y, con estrategias amigables o no, se apoderan lo mismo de Puerto Rico, que de Cuba, Panamá, Hawái, Alaska, Filipinas, UAM e Islas Vírgenes, entre otros ejemplos.
A lo largo de su historia, Estados Unidos ha participado en numerosos conflictos militares. El país ha declarado oficialmente la guerra a naciones extranjeras en cinco ocasiones. Además, el Congreso de los Estados Unidos y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas han autorizado y financiado varios compromisos militares. En el ejército, se asignan nombres específicos a las operaciones y fases de las guerras. Por ejemplo, durante la Guerra del Golfo, las operaciones fueron designadas como Escudo del Desierto, Tormenta del Desierto y Sable del Desierto. Además, cada operación puede abarcar distintas fases, cada una con su propio nombre exclusivo. Su postura criminal es apoyar al sionismo israelí en un genocidio contra el pueblo palestino en Gaza, también en Ucrania.
Para no olvidar y la lucha sigue. Tras desplegar unos 10 mil soldados en todo Guerrero, con operaciones militares concentradas en Tecpan durante al menos cuatro años, el 2 de diciembre de 1974 el ejército asesinó a Lucio Cabañas, el maestro que buscaba justicia e igualdad social. Son cincuenta años de su asesinato.
Referencias
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