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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

¿Cómo aprovechar al máximo el talento?

Cómo potenciar el talento con cualidades clave para un liderazgo efectivo e impactante

Eduardo Tovilla

Economista egresado del ITAM y maestro en Administración de Negocios por la Universidad de las Américas Puebla. De 1995 a 2019 se desempeñó como funcionario público. Su conexión con el pádel se fusiona con una exitosa carrera empresarial y su compromiso filantrópico.

Martes, Noviembre 26, 2024

Desde que era estudiante, aprendí que el talento no lo es todo. Nunca fui el primero de la clase ni el nombre “Eduardo Tovilla” apareció destacado en los cuadros de honor, desde el kinder hasta la maestría, pero dos cualidades siempre me definieron: la perseverancia y una buena actitud. Estas virtudes me han permitido dirigir proyectos exitosos y asumir roles de liderazgo, confirmándome algo que sospeché desde joven: el talento es importante, pero está sobrevalorado.

Más allá del talento innato

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Desde la infancia, podemos notar que el talento natural no siempre se traduce en éxito. ¿Quién no recuerda a aquel compañero de escuela que sacaba las mejores calificaciones, pero que se quedaba corto al liderar un equipo o resolver conflictos? Esto no significa que las habilidades blandas sean innatas. Estudios y expertos, como John Maxwell en El talento nunca es suficiente, señalan que estas habilidades pueden desarrollarse y, en muchos casos, pesar más que el talento en bruto.

Maxwell no desestima el talento; más bien, lo presenta como un punto de partida. Según él, el éxito duradero no proviene únicamente de las habilidades naturales, también de reforzarlas con cualidades como disciplina, enfoque y trabajo en equipo. Esta idea me gusta porque es inspiradora y además aplicable a cualquier ámbito de la vida, desde los estudios hasta el trabajo o incluso los proyectos personales.

¿Por qué el talento no es suficiente?

El talento, aunque valioso, puede convertirse en una trampa. Las personas con habilidades excepcionales pueden confiar demasiado en ellas, dejando de lado otros aspectos clave. Por ejemplo, un chef con un talento innato para la cocina no llegará lejos si no es disciplinado en los horarios, apasionado por aprender nuevas recetas o capaz de trabajar en equipo en una cocina profesional.

Maxwell propone 13 cualidades para potenciar el talento, todas valiosas, pero me gustaría ahondar en cuatro de ellas. “¿Por qué sólo cuatro, Eduardo Tovilla?” Pues porque esta columna no puede extenderse tanto y porque estas son las que he podido corroborar de primera mano:

1. Creer en uno mismo. La confianza es esencial para arriesgarse y crecer. Por ejemplo, ese pequeño negocio que muchos sueñan iniciar jamás verá la luz si no creen que tienen lo necesario para hacerlo realidad. Como se dice coloquialmente, hay que "creérnosla".
2. Pasión. El talento necesita entusiasmo para florecer. Pensemos en esa amiga con un talento extraordinario para cantar que, por falta de motivación, nunca pasó de hacerlo en reuniones familiares o en el karaoke. Sin pasión, el talento se estanca.
3. Enfoque. En el trabajo, especialmente en roles de liderazgo, las distracciones son un enemigo común. Recuerdo una etapa en la que tenía que gestionar múltiples proyectos a la vez. Aprendí que intentar abarcar todo diluye los resultados. Priorizar y concentrarse en lo importante marca la diferencia.
4. Relaciones. Todos los logros importantes involucran a otras personas. Un estudiante puede ser brillante, pero si no sabe colaborar en equipo, tendrá problemas en el mundo laboral. Cuando fundé un club de pádel, las alianzas con entrenadores y jugadores fueron claves para que el proyecto prosperara.

Cualidades que multiplican el talento

Además de estas, Maxwell destaca otras habilidades que cualquier persona puede identificar en su día a día:

  • Preparación. ¿Te ha pasado que surge una oportunidad y no estás listo para tomarla? Estar listo puede marcar la diferencia entre aprovecharla o dejarla pasar.
  • Iniciativa. Esperar el momento perfecto puede significar nunca actuar. Como dice el dicho: “El mejor momento para empezar fue ayer; el segundo mejor momento es ahora”.
  • Práctica. Nadie nace sabiendo todo. El talento mejora con esfuerzo y repetición, como un músico que ensaya hasta la perfección.
  • Carácter. Tener valores sólidos permite usar el talento de manera ética y efectiva.
  • Responsabilidad. Cumplir con compromisos y asumir las consecuencias de nuestras decisiones nos hace confiables.
  • Trabajo en equipo. Los grandes logros rara vez son individuales. Como en el deporte, el éxito es colectivo.
  • Actitud positiva. Mantenerse optimista frente a los retos motiva, además de a uno mismo, a quienes nos rodean.
  • Disciplina. Hacer lo necesario, incluso cuando no apetece, es lo que diferencia a los soñadores de los realizadores.

El talento como motor de transformación

El talento, como bien señala Maxwell, es sólo el comienzo. Si lo combinamos con cualidades como preparación, relaciones sólidas y disciplina, puede convertirse en un motor de cambio y transformación personal. Esto aplica tanto para quienes lideran equipos, como para quienes buscan superarse en los negocios o para aquellos que simplemente desean dar mejores resultados en lo que sea.

En tiempos de incertidumbre y cambio, depender del talento es un error. Es necesario complementarlo con herramientas que fortalezcan nuestras capacidades y nos permitan destacar en un entorno competitivo. Te invito a reflexionar sobre estas cualidades y a aplicarlas en tu vida diaria. No importa si lideras un proyecto, buscas emprender o simplemente quieres ser mejor en lo que haces, el talento, potenciado de la manera correcta, puede llevarte a lugares que nunca imaginaste.

 

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