Me distraigo de la política aldeana para escribir esta reflexión de la última declaración de Donald Trump en su cierre de campaña en Carolina del Norte (estado crucial en la elección norteamericana), en donde el expresidente emitió un discurso antimexicano al decir lo siguiente refiriéndose a la nueva presidenta de México, Claudia Sheinbaum:
“No la he conocido, pero le voy a informar el primer día o antes de eso, que si no detienen esta avalancha de criminales y drogas que llegan a nuestro país, voy a imponer inmediatamente un arancel del 25% a todo lo que envíen a los Estados Unidos.”
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Analicemos esta declaración: en cifras el comercio entre México y los estados Unidos alcanzó niveles históricos, pues según los datos más recientes del US Census Bureau, el intercambio de mercancías entre ambas naciones sumó 559.8 mil millones de dólares entre enero y agosto de 2024, lo que representó un crecimiento de 5.2 por ciento respecto al mismo período del año anterior.
Este aumento en este 2024 situó a México como el socio comercial más importante para Estados Unidos, con una participación del 16 por ciento del total del comercio estadounidense, superando a Canadá (14.5 por ciento) y a China (10.6 por ciento). Es la primera vez que se alcanza esta participación, lo que subraya el creciente protagonismo de México en el mercado norteamericano.
Ahora bien, esto traducido a una guerra comercial con base en la declaración de Trump daría como resultado el quiebre financiero de México y la más grande crisis económica para los norteamericanos, para ellos esta crisis seria aun mayor que la presentada en ese país desde 1929, la que se denominó “el martes negro”.
Kamala Harris nunca ha hablado de deportaciones masivas como sí lo hace Trump, ni de aranceles. Con la candidata demócrata por lo menos habría un espacio para guardar las formas y para llegar a acuerdos, apoya el “nearshoring”, que significa incrementar el comercio entre ambos países, lo que a México mas conviene por la creación de empleos que es la fórmula mágica para combatir la pobreza.
Por lo que de llegar Trump sí habría posibilidades de tensionar la relación con México. Sin ser norteamericano voy con Kamala por el bien de México, Puebla y el mío ya que actualmente en mi actividad empresarial dependo mucho de las exportaciones con los norteamericanos.
Por lo que puedo traducir que esta elección en los Estados Unidos es muy importante para ellos, pero también para nosotros. Yo al menos estaré muy al pendiente de ese resultado y he cruzado información con mis dos hijos que tienen la nacionalidad norteamericana y me han dicho que votarán por Kamala lo cual me agrada, ya que de ganar Trump puede resultar un martes negro para México y para los Estados Unidos. De cumplir sus amenazas, las cosas se pondrían mas negras que las aguas de nuestro Río Atoyac.