En recientes notas en diarios especializados en publicación de información económica, por cierto, de circulación nacional, se hace referencia al reciente informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) del pasado 15 de octubre, en el que se destaca la relación entre una estrategia de “consolidación fiscal” y la reducción del déficit presupuestal. Una vez más, llama la atención la ligereza con la que se concluye, afirmación que el documento original no incluye.
Me refiero a los titulares que cito a la letra: “Consolidación fiscal llevará al déficit mexicano de 5.9% del PIB este año a 3.5% en 2025: FMI” y algunos similares.
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Al respecto me permito proponer tres consideraciones:
La primera, el cambio de sentido de lo que el FMI expresa en su comunicado del 15 de octubre de 2024 señala literalmente que “México necesita implementar una consolidación fiscal creíble a mediano plazo, respaldada por medidas de política bien definidas. El plan de las autoridades entrantes de iniciar una importante consolidación fiscal en 2025, que debería reducir el déficit a menos de 3% del PIB a mediano plazo, recalca el compromiso de México con la prudencia fiscal”, declaración que difiere fundamentalmente en el sentido de la afirmación que cito en el párrafo anterior. En este sentido el FMI claramente refiera al “plan… que debería”, no a la afirmación categórica que el FMI en ningún momento habría hecho según los titulares mencionados.
La segunda consideración que me permito proponer es que difícilmente el FMI haría tal afirmación dentro de un contexto en el que ha revisado a la baja el crecimiento económico de nuestro país, como lo podemos advertir en “World Economic Outlook” publicado el mismo mes de octubre de 2024, en el que el Fondo reduce una vez más el pronóstico de crecimiento económico a 1.3 por ciento como puede advertir en la siguiente tabla tomada del citado informe.
El fondo de esta segunda consideración estriba en que un menor crecimiento económico conlleva naturalmente a una menor capacidad de recolección de impuestos y por ende una debilitada actividad tributaria. Si a lo anterior le sumamos que una consolidación financiera incluye por definición un fortalecimiento de los rubros de ingresos tributarios, vería poco probable que el IMF asegurara en su informe una reducción del déficit presupuestal, con mayor razón cuando en su propio informe el 15 de agosto refiere textualmente que “…la consolidación fiscal deberá reevaluar las tasas y los umbrales impositivos, especialmente en el impuesto sobre la renta a las personas físicas”.
Una tercera consideración, por cierto, muy relevante, es que una consolidación financiera afecta naturalmente a los pagadores de impuestos, como es lógico y se infiere de párrafo anterior. Si consideramos que de conforme a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en su reciente informe “OECD Economic Surveys: Mexico 2024” en nuestro país la informalidad afecta a más de la mitad de la población, como lo podemos observar en la siguiente tabla tomada de dicho informe.
De lo anterior se desprende que una estrategia de consolidación fiscal sin una previa reducción del trabajo informal tendrá en el mejor de los casos una eficacia del 45 por ciento, dado que el resto se quedaría fuera de tal brillante idea.
Habiendo explicado un poco la importancia de leer la “letra chiquita”, además de entender los fenómenos económicos y sociales en perspectiva, le invito a guardar este artículo de opinión y simplemente compare el déficit presupuestal a finales del año 2025. Le apuesto que no será cercano al 3 por ciento.