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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Carta a Ifigenia Martínez

Homenaje a una mujer pionera que inspira a seguir luchando por los derechos y la igualdad

Anabel Abarca Pliego

Abogada especializada en derecho corporativo y analista política. Su expertise en derecho corporativo incluye asesoría estratégica a empresas, diseño de estructuras legales eficientes y mitigación de riesgos jurídicos. En el ámbito político, ha destacado como asesora en vinculación estratégica y planeación gubernamental.

 
 
 
 

Jueves, Octubre 10, 2024

Hace unos años, me habría sido imposible reconocer el esfuerzo de mujeres como tú en la vida pública de nuestro país. Crecí en un entorno conservador, donde pocas veces se mencionaban figuras femeninas como la tuya. Aunque conocía a mujeres como Rosario Castellanos o Frida Kahlo, en lo político-partidista mi formación estuvo más alineada a las ideas de derecha.

Con tu fallecimiento, he comprendido que sin mujeres como tú, no tendría el enorme privilegio de disfrutar los derechos que hoy gozo. Si tuviera que nombrar a un referente o modelo a seguir, lo haría contigo sin dudarlo. Rompiste todos los esquemas posibles: estudiaste Economía en la UNAM y te convertiste en la primera mujer mexicana en obtener una maestría en Economía por la Universidad de Harvard. Fuiste la primera directora de la Escuela Nacional de Economía en 1967 en la UNAM, y una voz crítica ante el gobierno de Díaz Ordaz por la matanza de los estudiantes de 1968, lo que incluso te llevó a estar presa por un corto tiempo. Lograste ser diputada federal y senadora en varias ocasiones, además de asesora presidencial y subsecretaria de Hacienda y Crédito Público. Como académica, fuiste pionera al hablar sobre la desigualdad de ingresos, un tema, que por desgracia, sigue siendo vigente hasta nuestros días. No hay palabras suficientes para describir tu legado, pero lo que más resuena en mi mente desde tu partida es que siempre se te recuerda por tu ética y por tu capacidad de renunciar a privilegios en favor de tus convicciones.

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Renunciaste al PRI, lo cual debió ser una decisión difícil. Aunque tu corazón siempre militó en la izquierda, dejar lo conocido por lo incierto seguramente te generó incertidumbre. Fuiste fundadora del PRD junto a personajes que marcaron la historia de nuestro país, como el ingeniero Cárdenas y el expresidente López Obrador.

Hoy sé que te elijo como modelo a seguir no solo por los cargos que ocupaste o por tu capacidad de superación y de abrir espacios a otras mujeres, sino porque aspiro a ser recordada, como alguien que eligió la ética por encima de la comodidad, que defendió sus principios por encima de lo fácil.

Esto me trae a la mente una experiencia que viví hace algunos años y que me gustaría compartir. A los catorce años comencé a participar activamente en un partido político de derecha. Diez años después, decidí renunciar a todo lo que había construido en ese espacio, porque las ideas que antes defendía ya no reflejaban quién era ni quién soy ahora. Tomé esa decisión sabiendo los costos que implicaría para mi vida política y laboral. Hoy, casi una década después, entiendo que esa renuncia me permitió abrirme a nuevas ideas, redefinir mis valores y reconciliarme con una verdad profunda: el poder por el poder carece de sentido si implica traicionar tu esencia. Optar por el camino más lento, aferrado a los ideales, puede parecer menos justo, pero sin duda es infinitamente más gratificante. También, desde ese momento aprendí a amar con libertad, a comprender el dolor de quienes, cercanas a mí, tuvieron que abortar en la clandestinidad y tantas otras experiencias que transformaron mi forma de ver el mundo y me acercaron a una perspectiva más progresista.
Naciste 28 años antes de que las mujeres pudiéramos votar, y te despediste de este mundo entregando la banda presidencial a la primera mujer presidentA de México. Qué simbólico y extraordinario. Mi juventud hubiera sido muy distinta si desde temprana edad me hubiera nutrido de las posturas de mujeres como tú. Aunque no fue así, agradezco profundamente que luchaste por los derechos que hoy me permiten vivir en un México más igualitario.

Tu legado me inspira a seguir ese camino. Aunque hemos avanzado, mientras queden derechos por conquistar, la lucha debe continuar. Ahora es nuestro turno de preservar esa encomienda, desde cualquier trinchera en la que estemos. La disrupción femenina sigue siendo vital para evitar retrocesos y continuar abriendo espacios para que, al igual que nosotras encontramos en ti una brújula, las generaciones que vienen encuentren en nosotras esa misma guía e inspiración para lograr una sociedad más justa y equitativa.

Hacer patria, como tú lo hiciste, es luchar por todo lo que aún falta.
Gracias por tanto, y hasta siempre.

X: @AnabelAbarcaP
Instagram: @AnabelAbarcaP
Correo: aabarcapliego@gmail.com

 

 

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