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Viernes, 15 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

La Casa de los Famosos: el poder de vigilar y castigar

“La Casa de los Famosos" refleja el poder de vigilar y castigar, según la teoría de Foucault

Anabel Abarca Pliego

Abogada especializada en derecho corporativo y analista política. Su expertise en derecho corporativo incluye asesoría estratégica a empresas, diseño de estructuras legales eficientes y mitigación de riesgos jurídicos. En el ámbito político, ha destacado como asesora en vinculación estratégica y planeación gubernamental.

 
 
 
 

Jueves, Septiembre 26, 2024

Esta semana llega a su fin el programa de televisión "La Casa de los Famosos", un reality en el que diversas personalidades del mundo del entretenimiento compiten por un premio económico. Psicólogos como Enrique Cervantes, fundador del Centro de Psicología Comportamental, han señalado que la atracción del público a esta forma de entretenimiento responde al morbo humano, al deseo de obtener información para luego compartirla, posicionándonos como "dueños del último dato". Sin embargo, más allá del entretenimiento, estos programas se inscriben en dinámicas sociales complejas que bien podrían entenderse desde la teoría del poder y la vigilancia.

Este tipo de programas se basan en experimentos sociales, como uno realizado en los años noventa en Arizona, en Estados Unidos donde ocho científicos fueron aislados durante dos años en un ecosistema artificial, llamado Biósfera 2. Sin contacto con el exterior, comenzaron a surgir tensiones, romances, problemas de sueño y alimentación entre los habitantes. Este experimento, realizado en nombre de la ciencia, demostró cómo el confinamiento afecta la salud mental, un fenómeno similar a lo que vivimos durante la pandemia de COVID-19, cuando los problemas de salud mental aumentaron significativamente.

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A partir de este tipo de experimentos surgió el concepto del Gran Hermano, un reality show originado en Holanda que ha sido exitoso y replicado en todo el mundo. La premisa es la misma: aislar a un grupo de personas y observar sus comportamientos. Sin embargo, mientras que el proyecto en Arizona se realizó con fines científicos, el reality busca vigilar y, en su caso, castigar el comportamiento de sus participantes, en un ejercicio de control social mediatizado.

En este contexto, el filósofo Michel Foucault resulta particularmente relevante. En su obra "Vigilar y Castigar" (1975), Foucault analiza cómo las sociedades modernas han transformado las formas de control y castigo desde el siglo XVIII. Uno de los conceptos clave de su obra es el panóptico, un diseño arquitectónico ideado por Jeremy Bentham que permite a un guardián vigilar a todos los prisioneros sin que estos sepan si están siendo observados. Esta incertidumbre crea una sensación de vigilancia constante que induce a los vigilados a autocensurarse y comportarse de manera “adecuada”. Es un mecanismo de poder que se basa en la visibilidad asimétrica: los custodiados son siempre visibles, mientras que los vigilantes no lo son.

En "La Casa de los Famosos", los participantes se convierten en los “prisioneros” vigilados, mientras que los espectadores asumen el rol de los guardianes y jueces, pues el público tiene el poder no solo de observar, sino de juzgar, aplaudir o castigar a los participantes en función de sus propias escalas de valores. Es el público quien decide quién sigue en el juego y, en última instancia, quién podría ganar, ejerciendo un control casi absoluto sobre el destino de los participantes.

Como bien señaló Foucault, las sociedades modernas, a través de sus instituciones, están diseñadas para vigilar y moldear el comportamiento de los individuos, estableciendo lo que se considera socialmente deseable. En el caso de "La Casa de los Famosos", este control no solo tiene consecuencias dentro del reality, sino también fuera de él, evidenciando los riesgos inherentes al ejercicio del poder. El "vigilante" (en este caso, el público) se siente con el derecho de medir a los demás, pero como todo ejercicio de poder absoluto, rara vez se cuestiona a sí mismo.

Al acercarse la final del reality, queda claro que, tal como advirtió Foucault, el poder de vigilar lleva consigo el poder de castigar. Cuando este poder se ejerce sin crítica ni reflexión, las consecuencias pueden ser deshumanizantes tanto para quienes son observados como para quienes observan.

X: @AnabelAbarcaP
Instagram: @AnabelAbarcaP
Correo: aabarcapliego@gmail.com

 

 

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