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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

El incierto “incremento salarial” en la BUAP

Ahora el ingreso del profesor hora clase dependerá directamente del estudiantado de cada semestre

Guadalupe Grajales

Licenciada en Filosofía por la UAP con Maestría en Filosofía (UNAM) y Maestría en Ciencias del Lenguaje (UAP). Candidata a doctora en Filosofía (UNAM). Ha sido coordinadora del Colegio de Filosofía y el posgrado en Ciencias del Lenguaje (BUAP), donde se desempeña como docente. Es la primera mujer en asumir la Secretaría General de la BUAP.

Martes, Mayo 28, 2024

El pasado 20 de mayo el Boletín BUAP anunció con bombo y platillo la entrega de dos bonos económicos a los profesores(as) por asignatura definitivos y por tiempo determinado.

El mismo boletín señala que esos profesores(as) “sustentan la mayor carga académica”, proporción que se calcula en un 70 por ciento del total de horas clase que se imparten en los dos niveles de educación superior, el medio y el superior.

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A partir de la revisión de los datos proporcionados por el Anuario Estadístico 2022-2023 publicado por la BUAP podemos establecer ciertas comparaciones útiles para entender las verdaderas razones de esta medida tomada por la administración central. Me refiero a las proporciones entre los profesores de carrera y los profesores horas/clase (PHC) en las distintas unidades académicas.

Tenemos a la Facultad de Medicina con 202 PHC (profesores hora clase), 90 tiempos completos y 11 medios tiempos. Y tenemos como contraparte una Facultad de Físico-Matemáticas con 14 PHC, 117 tiempos completos y un medio tiempo. Estos son los extremos de la cadena, pero es importante realzar la situación de una unidad académica que tiene tanto programas de enseñanza media superior como de superior. Es el caso del Complejo Regional Nororiental con 170 PHC, 39 tiempos completos y 5 medios tiempos.

La Facultad de Medicina atiende a 8097 alumnos, la de Físico Matemáticas a 2462 y el Complejo Regional Nororiental a 3942. Por cierto, no es el Complejo con el mayor número de alumnos, pues el Complejo Regional Sur atiende a 4604 alumnos con 144 PHC, 22 tiempos completos y 7 medios tiempos.

Así, en nuestra universidad tenemos unidades académicas dedicadas a la docencia y a la investigación en mucho mejores condiciones que otras y obviamente esto se refleja en la calidad de la enseñanza impartida. No es lo mismo ser un profesor de carrera al que le pagan, aunque sea de manera precaria, por sus horas de preparación de clases que un profesor hora/clase al que sólo le pagan la hora impartida frente a grupo.

La función de la universidad pública es única en cuanto a la producción de conocimiento y a la formación de recursos humanos. El término ‘recursos’ es inaceptable a pesar de lo común, pues los seres humanos no son recursos naturales sino seres capaces de decidir por sí mismos lo que quieren ser y hacer en el curso de sus vidas.

De modo que no revertir la proporción de profesores hora clase frente a los profesores de carrera, es decir, no convertir a los profesores hora clase en profesores de carrera, aleja a la universidad de contar con las condiciones óptimas para cumplir su función de producción de conocimiento y formación de estudiantes.

Y si no examinemos las razones que da la doctora Cedillo en favor de los “premios” que anuncia para los profesores hora clase.

“Somos una universidad con un manejo transparente y adecuado de los recursos, lo cual se traduce en finanzas sanas, en comparación con otras instituciones del país que tienen problemas económicos. Además, a base de ahorros se está construyendo Ciudad Universitaria 2, en colaboración con el gobierno del estado. Por lo tanto, hacer posible este estímulo implica premiar a nuestros profesores, a pesar de todos los compromisos económicos como institución”.

Nosotros preguntaríamos: ¿en qué se está ahorrando? ¿En los salarios de los docentes? ¿Cuáles “sacrificios” está haciendo la administración central para “estimular” a los profesores hora clase?

Pero lo más preocupante de la situación lo constituyen los requisitos a reunir para poder acceder al “premio”. Señala el boletín:

“Los estímulos económicos serán entregados a docentes definitivos y por tiempo determinado, quienes dispongan de un mínimo de 12 horas clases y tengan un puntaje mínimo de 80 en el Programa Institucional de Evaluación Académica (PIEVA). Deberán cumplir con el envío de su plan de trabajo y reporte del mismo al final del año, y no estar sujetos a investigación por alguna autoridad. Cabe destacar que no podrán participar profesores hora clase que sean miembros del Sistema Nacional de Investigadores del Conahcyt”.

Cada vez que vemos la palabra ‘institucional’ sabemos que el membrete alude a una nueva oficina o un nuevo recurso de la administración central creado para justificar un control más.

Pero en este caso el control es realmente perverso.

Resulta que ahora el incremento salarial del docente, que no es marginal sino alrededor del 70 por ciento de las horas clase cubiertas por ellos, dependerá de la evaluación de los alumnos. Ni siquiera habrá una comisión evaluadora frente a la cual el(la) docente se pueda inconformar. Ahora la evaluación estudiantil determinará el ingreso salarial del docente.

Todos los que hemos sido y seguimos siendo maestros(as) sabemos que podemos obtener alguna evaluación más o menos objetiva de nuestros(as) alumnos(as) después de algún tiempo de haber egresado de la carrera o programa educativo. La distancia es fundamental para alcanzar un juicio relativamente objetivo.

Pero ni siquiera en estas condiciones un(a) maestro(a) tiene por qué someterse a esta evaluación. En todo caso será importante para corregir o mejorar sus técnicas de enseñanza e incluso su preparación temática, pero nunca para establecer su salario.

Bastante tiene que luchar el(la) maestro(a) con el sistema para que además su ingreso tenga que depender del estudiantado, pues el patrón siempre le podrá decir que él no decide sino la evaluación de la que es objeto. Y, de esa manera, el patrón se desentiende de los derechos laborales de una enorme proporción de docentes que son sobreexplotados y que ahora, so pretexto de la “evaluación” estudiantil, quedan inermes ante este nuevo abuso disfrazado de “premio”.

Lo que está sucediendo en la BUAP es muy similar a la famosa reforma educativa implementada en el sexenio de Peña Nieto, en la que disfrazaban como reforma educativa lo que en realidad era una reforma laboral.

Otro enorme error anunciado en la medida es la diferenciación del incremento. ¿Por qué un profesor hora clase contratado de 31 a 40 horas tiene un incremento del 100 por ciento con respecto al que cubre de 12 a 18 horas? Según los montos anunciados los primeros tendrán un incremento de cuarenta pesos la hora, mientras que los segundos sólo lo tendrán de veinte pesos. ¿No emplean el mismo tiempo en preparar sus clases? ¿No tienen las mismas credenciales académicas? ¿No desempeñan el mismo trabajo? A trabajo igual, salario igual. ¿Por qué la diferencia?

La BUAP al igual que todas las universidades públicas enfrenta el doble reto de mejorar la calidad de su enseñanza y de mejorar las condiciones de su personal docente, y no alcanzará ninguno de estos objetivos mientras siga contratando profesores hora clase sin esperanza alguna de alcanzar una plaza que lo(a) vuelva un profesional de la enseñanza, esto es, mientras no se vuelva un(a) profesor(a) de carrera.

¿No les parece a ustedes de la mayor importancia exigir a la administración central de la BUAP un verdadero compromiso con los y las docentes de la universidad que se traduzca en verdaderas mejoras de sus condiciones laborales que atiendan a su salario y a su estabilidad?

 

Las opiniones vertidas en este espacio son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no representan necesariamente la línea editorial de e-consulta.

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