Vaya que Sergio Salomón Céspedes me gusta como gobernador. Es genuino, simpático, ingenioso y siempre con respuestas para todo, principalmente las que salen debajo de la manga frente a los conflictos más crudos que sufren los indígenas de la Sierra Negra: Coyomeapan y ahora Eloxochitlán; sin embargo, hay un gran pero: no le queda, ni sabe mentir.
Las agresiones que sufrieron los indígenas de Eloxochitlán son hechos políticos, principalmente cuando de caciques se trata. No fueron borrachines que perdieron el control de sus emociones y se dieron a matar.
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Los indígenas líderes de las 32 comunidades de Eloxochitlán lo advirtieron públicamente en rueda de prensa la semana pasada cuando denunciaron a los Hernández Hernández como responsables de violar los Derechos Humanos de los indígenas, señalando directamente a los hermanos Delfino y Honor.
Es tan ocurrente sacarse una declaración por parte del Gobierno que se reduce a la nada de un par de borrachos, cuando la tragedia del 27 de abril en la comunidad de Loma Bonita en Eloxochitlán ocurrió a ojos abiertos y brazos cruzados de la policía municipal y estatal. Sí, la policía lo presenció todo y no hizo nada para evitar esa desgracia.
Además de manifestarles a los pobladores que sin órdenes de aprehensión no podían detener a los presuntos responsables del intento de homicidio de Fernando Trujillo González y Marcelo Panzo Hernández, uno de ellos del equipo del candidato a presidente municipal Jesús Atlahua Arrillaga por el partido Morena.
Los habitantes pidieron el auxilio a esos oficiales, pero la respuesta fue la omisión, permitiendo que se dieran a la fuga los presuntos homicidas. Esto no lo declara el gobernador, pero claro que sí lo sabe. ¿Cómo va a reconocer y declarar que el intento de homicidio de los dos indígenas de Eloxochitlán, sí son simpatizantes de Morena y que los hechos ocurrieron en la cara de la policía municipal y estatal?
Que salga el gobernador haciendo segunda al comunicado de la SSP es por demás querer hacer el ridículo. Daniel Iván Cruz Luna ya lo hizo una vez públicamente cuando no tenía ni el mínimo contexto del conflicto en Coyomeapan por los hechos ocurridos el 9 de mayo del 2022 en la ejecución extrajudicial. Que salga ahora con ocurrencias ridículas no es novedad, pero que el gobernador le haga segunda, es el colmo.
Vaya manera de hacer quedar en ridículo a don Sergio Salomón Céspedes, que por cierto, se ve relindo disfrutando como niño de su feria y sus conciertos, mientras en la Sierra los caciques están matando a los indígenas de Eloxochitlán y ni hablar de los serios problemas de Coyomeapan.
Este par de párvulos merecen una estrellita en la frente, gobiernan y trabajan maravillosamente bien.
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