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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Desafíos paralelos: el pádel y el servicio público

Ante los nuevos retos, la preparación es más de la mitad de la victoria

Eduardo Tovilla

Economista egresado del ITAM y maestro en Administración de Negocios por la Universidad de las Américas Puebla. De 1995 a 2019 se desempeñó como funcionario público. Su conexión con el pádel se fusiona con una exitosa carrera empresarial y su compromiso filantrópico.

Martes, Marzo 26, 2024

Desde el primer instante en que enfrentamos un reto, se nos presenta una oportunidad única para demostrar de qué estamos hechos. Mi viaje personal a través del pádel y el servicio público me ha enseñado que, aunque los escenarios cambien, la esencia de competir, aprender y superarse a uno mismo permanece constante. De esto tengo muchos ejemplos, pero me viene a la mente uno que deseo compartirles.

En 2016, mis amigos y yo nos aventuramos en un torneo de pádel. Curiosamente, avanzamos dos rondas sin jugar, ya que nuestros contrincantes no se presentaron, un giro que, aunque impredecible, supimos aprovechar a nuestro favor. La verdadera prueba llegó con la final.

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Una noche antes me costó trabajo dormir; me preocupaba el clima y la condición de la cancha, así como el potencial de nuestros adversarios. Sin embargo, la ansiedad se disipó al recordar los meses de preparación, las horas de esfuerzo y dedicación en cada entrenamiento. Con esa reflexión concilié el sueño y comprendí que lo más difícil ya estaba superado: había llegado el momento de confiar en mi habilidad, disfrutar del juego y demostrar quién era Eduardo Tovilla como jugador de pádel.

Poco antes de iniciar el partido, recordé una llamada telefónica de El Jefe que había ocurrido hacía más de una década.

—“Mañana hay reunión de directores, te veo ahí.” Me quedé callado esperando algún tipo de explicación porque no tenía ninguna razón de ser que yo asistiera a esas juntas. Él lo comprendió y agregó: “Porque ya eres director, Tovilla”.

Justo como ocurriría tiempo después con la final del torneo, fui presa del insomnio una noche antes de la reunión. Me imaginaba ahí, frente a todas esas personas que sólo veía de lejos y con las que nunca había tratado. Pero después lo pensé un poco, me di cuenta de que ya llevaba tres años como subdirector y que la exigencia de ese trabajo me había llevado a unos niveles de eficiencia que jamás habría imaginado. Así que, en medio de la oscuridad y el silencio de la recámara, me repetí a mí mismo: “Tú eres Eduardo Tovilla y eres tan bueno como todos ellos, lo mereces, disfrútalo”.

Me dije esas mismas palabras al iniciar la final del torneo. Tanto los rivales como nosotros iniciamos con una intensidad baja, casi de calentamiento, lo cual nos permitió analizar y medir las habilidades del oponente. Poco a poco, la intensidad del partido llegó a su clímax cuando disputábamos los últimos puntos; entonces, no pude evitar recordar cómo transcurrió mi primera junta como director.

Todos los temas que se tocaron en la reunión estuvieron relacionados con el gasto, es decir, con mi cancha, así que todo el tiempo tuve que participar, explicar y proponer. Como en el pádel, mientras exponía, el resto de los jugadores midieron mis debilidades y fortalezas. Afortunadamente, conforme avanzó la junta, me fui desenvolviendo mejor hasta ganarme un lugar en la administración pública. Fue una gran victoria.

Recordar esa historia en la final del pádel me dio mucha seguridad. Los últimos minutos del partido fueron durísimos. Mi pareja, ‘El Zurdo’ y yo dejamos todo en la cancha, como lo hacíamos en los entrenamientos; aun así, perdimos. ‘El Güero’ y su compañero, nuestros oponentes, jugaron increíble al punto de que, después de tantos años, cuando lo veo todavía lo reto.

Sin embargo, de aquel inicio titubeante construí bases sólidas que me dieron mucha confianza para seguir mi camino en ambos ámbitos. Tiempo después de aquella final, decidí hacer algo especial para la inauguración del club de pádel que fundé: traer a dos de los mejores jugadores del mundo y armar un torneo con ellos.  En aquel entonces, el pádel en México apenas iniciaba y, en España, el ingreso de esos jugadores era muy bajo, por lo que estaban dispuestos a viajar por un costo muy manejable y recuperable, cosa muy diferente al día de hoy. En aquel torneo fui pareja de Sanyo Gutiérrez y tuve como rival a Maxi Sánchez, ambos dentro de los cinco mejores del mundo. Fue una hermosa experiencia y el inicio de algo grande para el pádel en México.

Dentro del servicio público, aquella reunión marcó mi vida y el comienzo de una carrera ascendente con altas y bajas, como la de cualquiera, pero lo importante es que, si crees en ti y mentalizas el futuro que deseas, poco a poco y con esfuerzo, es muy probable que llegues a él. 

Por ahora, sobre lo que les compartí, puedo decir que tanto en mi primer torneo como en el primer puesto de peso que ocupé, me preparé a conciencia. Si juegas bien, habrá personas que te buscarán para que juegues con ellos como sus aliados, pero a su vez, te encontrarás a otros que te querrán hacer frente e, incluso, querrán evitar que sigas compitiendo.

En cada historia compartida, en cada momento de tensión previo a un logro o una derrota, se esconde una lección para ti, lector: la importancia de prepararse con dedicación y enfrentar cada desafío con la confianza en uno mismo. Más allá de mis experiencias, este relato busca ser un espejo, sabiendo que la verdadera victoria se encuentra en el esfuerzo, la resiliencia y la capacidad de superarse día a día. Al final, lo que realmente cuenta es cómo eliges enfrentar tus batallas, cómo aprendes de ellas y cómo te preparan para los desafíos que aún están por venir. Recuerda que, sin importar el escenario, lo que nos define es nuestra fortaleza para avanzar, adaptarnos y triunfar.

 

Las opiniones vertidas en este espacio son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no representan necesariamente la línea editorial de e-consulta.

 

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