El próximo viernes se conocerá a quien asumirá la Coordinación de la Defensa de Cuarta Transformación en nueve estados y en consecuencia será quien asuma a candidatura de Morena y aliados a la gubernatura en nueve estados de la República incluyendo Puebla. Esto si la dirigencia de este partido en el poder no posterga nuevamente esta decisión. Este es el tema de toda la clase política, ya que hay algunos estados como Puebla en donde este hecho ha causado una expectativa extraordinaria sobre quién será el elegido ya que juegan varios factores:
- El que gane la encuesta
- El que quiera AMLO
- El que quiera Sheinbaum
- El que garantice el triunfo en la elección del 2024
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Es evidente la disputa que existe con al menos dos contendientes cuyos equipos se han esforzado por encumbrar a su aspirante. Al menos para el que esto escribe me parece que nunca antes una elección interna había causado tanta expectativa y desgaste como la de Morena en Puebla, sobre todo, porque al definirse quién ocupará ese honroso encargo seguramente el segundo lugar tendrá una reacción de pronóstico reservado.
A decir de las encuestas serias y cumpliendo los lineamientos de esa convocatoria creo saber quién ganará y por un margen incuestionable. Sin embargo y en este momento por la veda electoral y cumpliendo cabalmente lo que el consejo editorial de este medio de comunicación que me ha solicitado no mencionaré el nombre, aunque creo que más de uno sabrá a quién me refiero, ya que tuve a bien aceptar la invitación después de conocer su tesis doctoral que no es otra cosa más que un proyecto de gobierno que conviene a Puebla. Él y yo siempre fuimos contrincantes; ahora en esta coyuntura lo apoyo.
Sin embargo, existen como lo mencioné al principio de esta columna algunas variantes que hace de este momento algo muy interesante. El próximo viernes debemos de festejar o reagruparnos para marcar una estrategia de lo que será nuestra participación en la elección que viene. Lo que me queda claro que estamos en el Plan A y que no hay Plan B. Creo en el Plan A y por ello “quemé velas” como en su momento lo hizo Hernán Cortés en 1519 para dejar claro a su ejército que la retirada o la rendición era imposible. Así lo hice y dejé mi larga participación en la oposición (27 años) que es el único partido al que he pertenecido y como lo he dicho siempre le tendré un gran cariño, agradecimiento y respeto institucional al PRD.
Ya falta menos que antes y como lo dice el título de mi columna el próximo viernes 10 de noviembre será todo Morena.