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OPINIÓN

Declaración de Palenque: mucho ruido, pocas nueces

La Cumbre sobre migración de AMLO visibiliza sus contradicciones y sus posiciones personales

Daniela Ruiz Vélez

Es egresada de la Licenciatura en Relaciones Internacionales por la Universidad Iberoamericana de Puebla. Trabajó en el Center for Immigrant and Refugee Accompaniment (CIRA) en Loyola University en Chicago. Sus áreas de interés son: la relación bilateral entre México y Estados Unidos, y la política exterior de EE. UU.

Jueves, Noviembre 2, 2023

La Declaración de Palenque, que resultó de la Cumbre Regional de Migración promovida por el presidente López Obrador y que se celebró el 22 de octubre en esa ciudad mexicana, no es más que una pantalla para simular que abordar el tema migratorio es una prioridad regional. La realidad es que fue una maniobra política de AMLO para respaldar su discurso sobre este asunto y para promover su agenda personal.

También es otro ejemplo de la larga lista que acumula su sexenio de los errores que derivan de una estrategia de política exterior inexistente: sus continuas provocaciones a los Estados Unidos materializadas en acciones como no invitar a este país a la Cumbre, aunque sea como observador o en aliarse con Venezuela y Cuba para condenar las políticas estadounidenses, deterioran la ya dañada relación bilateral con el principal socio comercial que tenemos y visibilizan las contradicciones de su gobierno en materia migratoria.

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Los países signatarios de dicha declaración son Belice, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, México, Panamá y Venezuela. Cabe decir que el presidente mexicano también le extendió la invitación a Nicaragua, pero ese país no participó.

De acuerdo con cifras de la Organización Internacional de Migración (OIM), en 2022 ingresaron a México 444 mil 439 migrantes, lo que representó un incremento de 134 mil 747 con lo que respecta a lo registrado en 2021 (es decir un 30%), y 261 mil 499 en comparación al 2018 (59%). Ese año se registró la llegada de 97 mil 78 migrantes venezolanos, seguidos de 72 mil 928 hondureños, 69 mil 515 guatemaltecos, 41 mil 475 cubanos, 40 mil 825 nicaragüenses y 28 mil 278 colombianos (Infobae, 2023).

En primer lugar, la Cumbre se da en un contexto marcado por el Diálogo de Alto Nivel sobre Seguridad entre México y Estados Unidos, que se llevó a cabo a inicios de octubre, y en el que se discutió el problema de la “migración irregular”; pocos días después se dio otra reunión en Ciudad Juárez, de la que hablé en textos anteriores, en la que en resumen, México acordó con EE.UU.  incrementar los esfuerzos para evitar que las personas lleguen al vecino país.

Incluso, el pasado 16 de octubre, la secretaria de Relaciones Exteriores, Alicia Bárcena, viajó a Caracas y se reunió con Nicolás Maduro para acordar un programa de “retorno asistido” de migrantes venezolanos. Por último, un día antes de la Cumbre, el gobierno mexicano modificó los protocolos de entrada por vía aérea y anunció que ahora se exigirá una visa para los extranjeros (también para aquellos que se encuentran en tránsito y cuyo destino final sea otro país) (Tourliere, 2023).

Por lo que resulta absurdo que en el llamado “Encuentro por una vecindad fraterna y con bienestar", el presidente López Obrador declarara que: "necesitamos unirnos, sumar esfuerzos, voluntades, recursos, para atender el fenómeno migratorio. Tenemos que hacerlo porque es un asunto humanitario de primer orden”, cuando México maneja una política migratoria de contención que obedece a la externalización de los controles migratorios por parte de EE.UU. Todavía peor es que el mandatario afirme que ni México ni los demás países de la región pueden quedarse esperando a que, desde el gobierno estadounidense, se tomen iniciativas para atender de fondo el asunto.

Como explica el embajador Arturo  Sarukhán (2023) lejos de que AMLO aprovechara la oportunidad de mostrarle a Washington que México es capaz de ver la agenda integral de manera corresponsable, más bien la Cumbre fue una “simulación bananera”: es decir, lo que pudo haber sido un esfuerzo por trabajar con países que mantienen una relación diplomática complicada con EE.UU., como lo son Cuba y Venezuela, se convirtió en una ocasión para provocar al vecino del norte cuando, por otro lado, atendemos puntualmente sus demandas de contener la migración.

López Obrador también mencionó en su discurso que la migración se origina por “la falta de oportunidades, empleo y por bloqueos y decisiones que se toman en el extranjero", haciendo referencia a los casos de Cuba y Venezuela. Sin embargo, como igual menciona el embajador Sarukhán, en lo que refiere al país caribeño lo que Estados Unidos tiene contra éste es un embargo, no un bloqueo, pero sin importar cuáles sean las sanciones que los estadounidenses tengan con esos países resulta inaceptable que el presidente mexicano simplifique el asunto a tal grado que señale a EE. UU. como el gran culpable de los flujos migratorios masivos.

No por nada, el tercer punto de los trece que conforman la Declaración es: “instar a que se levanten medidas coercitivas unilaterales impuestas a países de la región (sanciones, bloqueos o listados de terrorismo) …” De hecho, en la reunión el presidente venezolano, Nicolás Maduro, dio un mensaje de conclusión en el que expuso que si Estados Unidos levanta las sanciones contra su país, él se compromete a frenar la migración venezolana en el lapso de un año.

Estos hechos y narrativas demuestran que, promover un diálogo de cooperación regional en torno a la migración que busque diseñar un enfoque integral y de derechos humanos fue en realidad un tema de segunda categoría. Lo que AMLO buscaba era mantener vivo su discurso humanitario respecto a la migración e, igualmente, su discurso hostil hacia los EE.UU. lo que conllevó a una Declaración cargada de mensajes políticos y con una ruta poco clara de cómo convertir los puntos planteados en acciones concretas y eficaces.

Además, la Declaración de Palenque se quedó muy corta e incluso parece una especie de intento mal hecho de la Declaración de Los Ángeles sobre Migración y Protección, suscrita por once países (México es uno) en la Cumbre de las Américas de 2022; la cual se reconoce como la primera Declaración integral en materia de migración en el continente y que aborda diversos temas como, por ejemplo, el cambio climático y la responsabilidad de los Estados de tránsito (Sarukhán, 2023).

Cuando menciono que también López Obrador utilizó el encuentro de Palenque para movilizar su agenda es porque el primer punto de la Declaración aborda la necesidad de crear un “plan de acción para el desarrollo” que se intrega por varias áreas tales como: la soberanía alimentaria, la restauración y protección del ambiente, el empleo digno, entre otras.  La oferta del presidente para lograr este punto fue la cooperación y la asistencia técnica por medio de los programas Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro (así como cooperación en materia de petróleo, gas, electricidad y energías renovables).

Esto no es ninguna sorpresa, pues estos son los programas “estrella” del presidente mexicano por lo que cada que surge una oportunidad, AMLO busca promocionarlos internacionalmente. No obstante, presentó sus políticas sociales como solución al aumento de la migración irregular cuando no hay evidencia de que, en efecto, ambos programas la reduzcan ni en México, en donde hasta la fecha aproximadamente una de cada tres personas detenidas por las autoridades estadunidenses es mexicana, ni en otros países en los que se han implementado desde 2019 como son los casos de Honduras y El Salvador (Toruliere, 2023).

Por último, quiero recalcar que la realidad del fenómeno migratorio nos concierne y nos impacta a todos: no sólo a México, no sólo a EE.UU. ni a los países de Centroamérica y Sudamérica. En Europa, en África y en los demás continentes igual sucede. La realidad es la misma, lo que cambian son los contextos en los que se desarrolla. Por eso debemos reaccionar y lo más importante actuar porque la migración internacional se entienda y se aborde de manera digna.

La Cumbre sobre la Migración Internacional orquestada por el presidente Andrés Manuel López Obrador tuvo muchos objetivos, pero repensar y construir nuevas formas de tratar el fenómeno migratorio no fue uno de estos. Como señala Yuriria Salvador, directora de incidencia en el Centro de Derechos Humanos Fray Matías de Córdova (2023): “por una parte tenemos un discurso institucional   que habla sobre el respeto a los derechos humanos de las personas migrantes, pero en la práctica ellas se enfrentan a un muro institucional, con puestos de control, Guardia Nacional y espacios de detención”.

A veces las reuniones internacionales y las declaraciones que emanan de estas suelen mostrar que hay un interés y una preocupación genuina sobre los temas que tocan, pero en ocasiones sus motivos de fondo poco tienen que ver con dichos temas. Este fue el caso de la Cumbre en Palenque en la que una vez más, Andrés Manuel López Obrador dejó ver las contradicciones de su gobierno y que él solo trabaja para asegurar el cumplimiento de su agenda e intereses políticos.

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