Logo e-consulta

Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Origen de las oleadas de migrantes en México

Un total de 7.7 millones de venezolanos ya abandonaron su país y se dirigen hacia Estados Unidos

Norma Angélica Cuéllar

Investigadora y periodista mexicana. Actualmente realiza una estancia de investigación posdoctoral en el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la BUAP. Tiene publicaciones sobre migración y política en revistas especializadas y en diarios nacionales. Sus temas de investigación son migración, religión y política nacional.

 
 

.

Martes, Septiembre 26, 2023

Seguramente usted habrá visto ya en la televisión y redes sociales las oleadas de migrantes que vienen desde el sur del continente americano y tratan de cruzar a toda costa el territorio mexicano para “entregarse” en Estados Unidos. Las razones de ese enorme éxodo humano tienen que ver con las condiciones en cada una de sus naciones, pero también tienen su origen en décadas de intervencionismo estadounidense, los desastres causado por sus bananeras, mineras, trasnacionales y el contubernio que han establecido sus corporaciones con gobiernos corruptos para despojar a la gente de sus tierras y luego ofrecerles bajísimos salarios por su mano de obra.

Le voy a dar algunas pistas:

Más artículos del autor

Desde la década de los setenta del siglo pasado, Immanuel Wallerstein elaboró la teoría del sistema-mundo con la que examinan las relaciones económicas y políticas globales desde una perspectiva histórica y estructural. Wallerstein argumenta que el sistema-mundo capitalista se caracteriza por la existencia de países centrales y países periféricos, y que las desigualdades y las dinámicas de poder en este sistema son factores determinantes en la migración y otras dinámicas socioeconómicas.

Wallerstein sugiere que las potencias centrales, como Estados Unidos (y también Canadá) a menudo tienen una influencia política significativa en los países periféricos, lo que puede facilitar la operación de empresas estadounidenses en la región. Esto puede dar lugar a políticas gubernamentales favorables a las empresas transnacionales, incluso a expensas de los intereses de la población local. Esto también ocurre en Europa y su intervencionismo en África y Asia, pero eso es otra historia.

La historia mundial está plagada de malos ejemplos de cómo las intervenciones no han propiciado ninguna democracia. Para no ir más lejos, América Latina ha sido el escenario por excelencia de las intervenciones e intervenciones militares.

Mario Vargas Llosa en su libro Tiempos Recios narra el golpe militar perpetrado en 1954 por Carlos Castillo Armas y auspiciado por Estados Unidos a través de la CIA para derrocar al gobierno de Jacobo Árbenz en Guatemala. Detrás de este acto violento se encuentra una mentira que pasó por verdad y que cambió el devenir de América Latina: la acusación por parte del gobierno de Eisenhower de que Árbenz alentaba la entrada del comunismo soviético en el continente.

También en Cien años de Soledad, de Gabriel García Márquez relata la "Masacre de las bananeras” a mano de soldados estadounidenses en el norte de Colombia, en 1928, que asesinaron a trabajadores en huelga. República Dominicana, Cuba, Panamá, Honduras han sido otros de los países donde intervino Washington.

El intervencionismo estadounidense y canadiense en Centroamérica y Sudamérica se ha traducido en regiones enteras devastadas, donde ya no hay fuentes de empleo ni las condiciones mínimas de subsistencia. La extracción de recursos ha dejado territorios enteros donde ya no hay ni siquiera autosuficiencia alimentaria. Ya no hay ni qué comer.

Con frecuencia, me encuentro migrantes, quienes me cuentan que sus pueblos se quedaron vacíos porque los vecinos también ya emigraron. Y no les importa haber dejado sus casas porque no encuentran empleo ni bien pagado ni mal pagado.

Lo que le estoy tratando de decir es que Estados Unidos es un país que se ha enriquecido a costa de millones de personas, quienes ahora comienzan a romper sus sistemas migratorios. Y ni con presiones a los países de la región ha podido hacer que nos quedemos con esa gran masa humana.

Ya en la otra entrega, le conté que se calcula que cerca de medio millón de venezolanos, colombianos y de otras nacionalidades cruzarán la enorme Selva del Darién en Panamá. Me queda muy claro que toda esa gente son desplazados forzosos que huyen del hambre y prefieren vivir los peligros del camino, del tren en México, de las bandas de traficantes de personas, antes que regresar a sus mismas pesadillas.

Si bien la violencia perpetrada por pandillas y maras es otro de los factores que impulsan el éxodo humano, la realidad es que la grave situación económica y la ausencia de cadenas productivas son el principal factor de expulsión.

Por otro lado, desde 2017, Estados Unidos impuso sanciones a personas, empresas y entidades petroleras asociadas con el exrégimen de Maduro, tanto dentro como fuera de Venezuela: desde ese año, unos 7.7 millones de venezolanos han emigrado a otros países e intentan llegar a EE. UU.

La crisis económica de Venezuela apareció con duras imágenes de personas esperando horas en filas para acceder a alimentos.

No estoy diciendo que los gobiernos de Venezuela, Nicaragua, Cuba, Honduras, El Salvador y Haití, entre otros, no sean responsables de la nula generación de oportunidades para su población. Pero mucho de lo que está pasando tiene su origen en el enorme despojo transnacional, cuyas consecuencias han dejado a la población sin salidas.

El investigador David Harvey ha destacado la importancia de la "acumulación por desposesión" como un proceso central en el capitalismo contemporáneo. Este concepto se refiere a cómo el capitalismo, a través de diversas estrategias como la privatización de tierras, la especulación financiera, la gentrificación urbana y la explotación de recursos naturales, expulsa y despoja a las personas de sus activos y medios de subsistencia para acumular riqueza para unos pocos.

Lo que estamos viviendo es un poco dantesco y no se ven escapatorias por ningún lado. La única posible solución es que Estados Unidos y sus intereses saquen las manos de la región y comiencen a invertir en proyectos productivos. Fuera de eso, las escenas de gente cruzando las fronteras, bajo las alambradas y cruzando el río, serán cosa de todos los días.

 

Vistas: 814
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs