Hay mucho que decir sobre el primer debate de las primarias republicanas para elegir al próximo candidato presidencial que representará al partido en la contienda de 2024, pero lo que debe preocupar a los mexicanos es la postura que la mayoría de dichos contendientes mantiene sobre cómo EE. UU. debería manejar el asunto de los cárteles mexicanos y los riesgos que esto representa para nuestro país.
Son nueve los aspirantes a la candidatura republicana, sin embargo, sólo ocho participaron en el debate realizado el 23 de agosto. Donald Trump, quien lleva la delantera en las encuestas (y no por pocos puntos) optó por no presentarse y el día del evento difundió en las redes sociales una entrevista que le hizo el comentarista Tucker Carlson. Por su parte, el gobernador de Florida, Ron DeSantis, quien se ubicaba en el segundo lugar de los sondeos, tuvo un pobre desempeño que lo llevó a ser considerado como el gran perdedor de la noche al desaprovechar la oportunidad para darle la vuelta al expresidente.
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Los siete restantes son: la exembajadora de EE. UU. ante Naciones Unidas, Nikki Haley, la única contendiente mujer; el exvicepresidente Mike Pence; los exgobernadores Chris Cristie (de Nueva Jersey) y Asa Hutchinson (de Arkansas); el gobernador de Dakota del Norte Doug Burgum; el senador de Carolina del Sur Tim Scott y el empresario Vivek Ramaswamy, quien sorprendió a la audiencia y a los analistas al acaparar los reflectores con un discurso y estilo enteramente trumpista. Aunque las posturas sobre distintos temas y las propuestas para abordarlos variaron según el candidato, prácticamente los ocho coincidieron en que los principales problemas para la seguridad nacional son la inmigración irregular y el tráfico de drogas en la frontera sur.
Sin duda, el gobernador DeSantis fue quien asumió la postura más radical sobre el narcotráfico al afirmar que enviaría tropas estadounidenses a la frontera para combatir a los cárteles mexicanos desde el primer día de su presidencia. Además, prometió que declararía el asunto como emergencia nacional y lanzó una amenaza al exclamar: “cuando estos traficantes de drogas crucen la frontera con fentanilo, eso será lo último que harán. Vamos a usar la fuerza y dejarlos muertos como una piedra” (Jordan y Medina, 2023). Todavía más grave fue su planteamiento de que EE. UU. tiene todo el derecho de intervenir militarmente en México porque los cárteles están matando a miles de ciudadanos estadounidenses (APF, 2023).
Para contextualizar: el fentanilo es un opioide sintético que es hasta 50 veces más fuerte que la heroína y 100 veces más fuerte que la morfina (CDC, 2023). Los grupos criminales producen y distribuyen el fentanilo fabricado ilícitamente en México y en Estados Unidos, lo que ha resultado en el estallido de una crisis sin precedentes de muertes por sobredosis en el país vecino. Linda Pressly en un artículo publicado por BBC (2023), menciona que el año pasado 70.000 estadounidenses murieron por una sobredosis de drogas asociada con un opioide sintético. Y explica que Tijuana se ha convertido en la "zona cero" del fentanilo, pues representa el centro para el tráfico de la droga hacia California.
Por su parte, el senador Scott sostuvo que la necesidad más apremiante de los estadounidenses es garantizar la seguridad en la frontera sur y argumentó que con 10.000 millones de dólares se podría terminar el muro y con 5 mil millones más se podría invertir en tecnología militar para vigilar la zona fronteriza y detener el flujo de fentanilo. En cambio, Ramaswamy demostró su escaso conocimiento de política exterior al exclamar que EE. UU. tiene que dejar de enviar recursos a Ucrania y destinar ese dinero a proteger de la invasión que se vive en la frontera sur (Jordan y Medina, 2023).
Como lo señala el diplomático, Arturo Sarukhán, en su comentario para el portal Latinus, el único candidato que no defendió una política militar y más confrontativa con México fue el exgobernador Hutchinson, quien recalcó que la única vía para enfrentar al crimen organizado es la cooperación con el gobierno mexicano.
Sarukhán explica que como era de suponerse, esa va a ser la tónica del Partido Republicano para el periodo electoral. Esta postura no es sorpresiva y, al contrario, demuestra que la visión trumpista y sus propuestas siguen siendo los pilares del partido. El expresidente marcó un precedente con su campaña electoral de 2015 que tuvo como ejes centrales a la cuestión fronteriza y a la inmigración, los que se han vuelto muy poderosos para acaparar el voto republicano.
Los planteamientos de los aspirantes tienen como antecedente la propuesta legislativa que en marzo pasado presentaron seis senadores republicanos la cual busca clasificar a nueve cárteles mexicanos como Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTO por sus siglas en inglés). Entre estos grupos criminales figuran el Cártel de Sinaloa, el Cártel Jalisco Nueva Generación, el Cártel del Golfo, el Cártel de Los Zetas, etcétera (Bernal, 2023). Este tipo de acciones evidencian que, al menos dentro del partido, el tema del narcotráfico no pasa desapercibido y que están dispuestos a actuar de manera unilateral si la cooperación con México no es factible.
El presidente López Obrador calificó las propuestas que se dieron en el debate como "irresponsables" y afirmó que representan "una falta de respeto a nuestra independencia y soberanía". Asimismo, dejó en claro que México no permitiría ningún tipo de intervención extranjera y mucho menos de las fuerzas armadas (Thorpe, 2023). Es importante señalar que durante el actual gobierno la cooperación y coordinación en materia de tráfico de drogas e inmigración entre México y EE. UU. se ha deteriorado y una de las consecuencias es la radicalización de los republicanos frente al tema.
Sin importar quién sea el candidato republicano, la relación con México es un asunto crucial para los electores estadounidenses y las propuestas confrontativas y unilaterales que están promoviendo la mayoría de los aspirantes son sumamente peligrosas para nuestro país y no deben ser tomadas a la ligera. Si bien puede parecer poco probable que se hagan realidad, los expertos advierten que hay candidatos que sí las pueden considerar como una opción efectiva y viable para detener el tráfico de drogas en la región.