Resulta positivo que entre los temas que dialogarán los aspirantes del Frente Amplio por México a la Presidencia de la República en el marco de los “Foros de diálogo para la construcción del Frente Amplio por México” se encuentren: 1. México y Norteamérica y 2. México y Latinoamérica. Esperemos que la distinción no se torne en separación.
México constituye simultáneamente tanto un país latinoamericano como norteamericano. Esta es, en parte, su particularidad en relación con el resto de América Latina. Obviar esta pertenencia doble y optar por uno de los extremos equivale a caer en una falsa oposición. En otras palabras, tomar por contradictorio aquello que es complementario.
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Pero a diferencia de lo que se podría pensar prima facie, la pertenencia de México a la región norteamericana no se limita a los aspectos geográficos, económicos y políticos, al igual que su carácter latinoamericano trasciende más allá de lo lingüístico, cultural e histórico.
La distinción geográfica entre América del norte, América central y América del sur tiene su imperfecto equivalente cultural en la distinción entre América anglosajona y América latina. México ocupa un lugar puente tanto en lo geográfico, económico y político como en lo lingüístico, cultural e histórico. No ver y aprovechar esto sería un grave error.
México se está convirtiendo cada vez más en un miembro de pleno derecho de la incipiente, pero, a juzgar por las tendencias actualmente discernibles, irreversible comunidad regional de América del Norte. Sin dejar de ser por ello un país latinoamericano; aunque no ha de dar por hecho ninguna de esas pertenencias. Desde Sudamérica (empezando por Brasil) se escuchan voces que reniegan del hermano del norte.
Pienso que México ha de afianzar su pertenencia y trato tanto con América del Norte como con Latinoamérica, y contribuir al desarrollo de sus vecinos al tiempo que al suyo. Creo que entre las muchas aristas del asunto se han de considerar las siguientes:
T-MEC
Es crucial que se continúe avanzando en su buena implementación, sin pedir tratos especiales (en el caso mexicano en lo energético, el maíz, etc.) y se establezca el estado de derecho en la región.
China
México habrá de gestionar la tensión entre China y EE. UU. en su suelo, y cuidar su propia seguridad nacional ante ambos países y, ante Rusia, No obstante, reconociendo que a mediano y largo plazo se vislumbra una mayor integración con Estados Unidos en lo aduanero, seguridad, etc.
Centroamérica
Ante el escenario geopolítico actual, donde China y Rusia juegan un papel disruptivo, Norteamérica como bloque económico ha de acercarse más al resto de América, empezando por el Triángulo del Norte en Centroamérica. En esto, México juega un papel central, no a pesar de su pertenencia norteamericana, sino precisamente por ella.
Multilateralismo
México sigue ocupando, junto a Brasil, una posición importante en el concierto de las naciones latinoamericanas, pero en mi opinión, el gobierno actual hace mal en moverse más por ideología (por ejemplo, el desconocimiento al gobierno en Perú) que por oportunidades compartidas más allá de quienes gobiernan en cada país. México puede y debería favorecer el multilateralismo en la región, no minarlo.
Creo que, en definitiva, México puede ser puente y bisagra entre las Américas. Ya veremos qué piensan los aspirantes.