-Me costó trabajo encontrarlo nuevamente.
-Qué gusto, Salvador. ¿Fue hace dos meses que lo vi?
-En realidad cuatro.
-Me da gusto saludarle, pero ahora voy a preparar una conferencia que daré.
-Mi tío desea tomar un café con usted.
-¿Y como para qué deseo conocer a su familia?-
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Suspiró, lo vio y sonrió.
-Disculpe Salvador, usted no tiene la culpa de mis arranques.
-No hay problema; lo conozco bien y como le dije, aprendí del mejor.
Letras de Mario Puzo, que en realidad están en la película, pero no en el libro que él mismo adaptó, entonces son de él.
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