Desde hace varios días algo muy raro sucede en pleno Centro Histórico de la ciudad de Puebla, donde se ha presentado la rara “desaparición” de placas conmemorativas y buzones antiguos de correo.
Los primeros reportes hacen referencia al hurto que desconocidos hicieron de las placas de metal que estaban en los monumentos dedicados al tenor Plácido Domingo y al dramaturgo Héctor Azar, ambos ubicados frente al Teatro Principal de la ciudad.
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Pero también han sido instituciones como la Librería Profética quienes a través de sus redes sociales reportaron el robo de su buzón, una hermosa pieza de metal antigua que estaba en su entrada.
Más allá del valor monetario e importancia histórica de estas piezas, lo que ha llamado mucho la atención es que los amantes de lo ajeno las hayan sustraído sin ser sorprendidos por los cuerpos de seguridad que se supone custodian la zona, ya que ambos hechos ocurrieron a solo unos pasos del primer cuadro de la ciudad.
Desafortunadamente, ante estas situaciones surge la pregunta sobre si así está el centro ¿cómo le estará yendo a las colonias y juntas auxiliares del municipio? La respuesta es: nada bien. En las visitas que continuamente estoy realizando a estas zonas para platicar con las familias y para conocer sus inquietudes, siempre, sin excepción alguna, salen a la luz sentidas quejas sobre la inseguridad que permea en la ciudad.
Un ejemplo de ello es la plática que hace algunos días tuve con don Juanito, un adulto mayor de La Resurrección, junta auxiliar que de acuerdo con lo que me contó, parece estar sitiada por la delincuencia e incluso ser el vertedero de los grupos criminales, quienes utilizan diversas zonas de la comunidad para arrojar cadáveres.
Lo peor, según me platicaba, es que ya han reportado en diversas ocasiones a las autoridades competentes e incluso se han manifestado sin que pase algo.
Por el otro lado, las autoridades municipales se mantienen en la versión de que la percepción de seguridad ha mejorado en este año y eso es cierto si sólo se consulta los resultados de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública (ENSU) del INEGI; sin embargo, la verdad es que en seguridad pública percepción no es realidad.
No verlo no hará que las familias de las juntas auxiliares, colonias e incluso del pleno Centro Histórico, dejen de padecer el viacrucis que significa vivir con el temor de ser asaltado, estafado, robado o, peor aún, asesinado.
Lo que se requiere son acciones concretas, que más allá de la percepción, puedan ser tangibles en el fortalecimiento de la seguridad pública.
Por ello se debe apostar al robustecimiento de la infraestructura policial. Esto implica el aumento de la presencia policial, tanto en términos de personal como de recursos, para garantizar una mayor cobertura y respuesta rápida ante situaciones de emergencia.
Desde luego, no sólo es cuestión de tener número sino sobre todo calidad: elementos bien preparados, con exámenes de confianza satisfactorios, que tengan condiciones laborales superiores a las de la Ley y una vocación de servicio a la comunidad.
Asimismo, es fundamental fomentar la participación ciudadana en la seguridad pública. Esto puede lograrse mediante la creación de comités vecinales o grupos de vigilancia comunitaria, donde los residentes se involucren activamente en la protección de sus colonias. Estos grupos pueden colaborar con las autoridades locales, reportando actividades sospechosas, implementando programas de prevención del delito y organizando actividades de educación y concientización en seguridad.
Pero, sobre todo, deben contar con el respaldo de las autoridades y respuesta inmediata de las mismas ante sus reportes.
También sabemos que la falta de iluminación adecuada en calles y espacios públicos puede favorecer la comisión de delitos. Por ello, es esencial mejorar la infraestructura de iluminación en las colonias y juntas auxiliares. Además, es importante mantener los espacios públicos en buen estado, con adecuadas áreas recreativas y de convivencia, lo que contribuye a generar un sentido de comunidad y disuadir la delincuencia.
Al respecto, el Cabildo acaba de aprobar multas para los dueños de terrenos baldíos en malas condiciones, acción que debe ir acompañada de inversiones municipales para las calles y banquetas, así como luminarias que están en mal estado.
Se deben implementar programas que promuevan la educación y concientización en temas de seguridad, tanto en escuelas como en la comunidad en general. Estos programas pueden abordar temas como la prevención del robo, la violencia doméstica, el consumo de drogas y otros delitos comunes, ofreciendo información y herramientas para evitar situaciones de riesgo.
Pero una de las mayores claves está en la necesidad de establecer una coordinación efectiva entre las autoridades locales, la policía, los líderes comunitarios y otros sectores involucrados. La colaboración entre estas partes permitirá identificar problemas específicos, implementar estrategias conjuntas y evaluar constantemente los resultados para ajustar las acciones según sea necesario.
No le demos vueltas al asunto, todavía hay mucho qué hacer en materia de seguridad en la ciudad de Puebla, por lo que insisto, es urgente ponerse a trabajar y dejar que los hechos hablen más que las encuestas. Desafortunadamente, la realidad nos dicta hoy, que ni un monumento o simple buzón está a salvo.