La sombra infausta del partido Movimiento Ciudadano se extiende sospechosamente sobre la contienda electoral en Puebla, sin que se entienda bien a bien qué busca.
Se impone leer los signos al revés.
Más artículos del autor
Estamos como en el pasado, cuando se autorizaba el aumento del precio del azúcar con el anuncio de que el endulzante no subiría su costo.
El dueño de MC, Dante Delgado, un exviejo priista ligado a Fernando Gutiérrez Barrios, llegó a Puebla para comunicar que Alejandro Armenta no será candidato de esa organización política, aduciendo faltas de respeto del senador a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, de la que se dijo respetuoso.
Extraño en un partido cuyos hábitos de conducta no son la honradez pública. Más de una vez, de manera declarada, ha hecho el papel de esquirol, para beneficio del oficialismo y denostación de la oposición.
Armenta, lo confirman las encuestas de popularidad e intención de voto, en este momento es el aspirante más codiciado que todos los partidos políticos de oposición quisieran tener entre sus filas para salir a pelear.
Como dicen en los pueblos, el señor Dante Delgado vino a Puebla a comunicar que se ha metido un balazo en la pata.
Además, y que se sepa, el senador por el partido de Morena no ha proferido ni en público ni en privado, que busca el arropamiento de los naranjas. Partido, por cierto, de mala fama en Puebla, para no decir otra cosa. ¿Quién es el valiente que sale en defensa de su dirigente estatal?
El señor Delgado achaca a Armenta lo que ya se sabe y fue debidamente aclarado para honra de su compañero senador.
Armenta hizo público unos mensajes sospechosos que llegaron a su teléfono; supuso (con razón) que podrían provenir del número de la ministra presidenta del órgano judicial, Norma Piña.
Por el tono los juzgó intimidatorios para su papel de legislador en la Cámara Alta. Por tratarse de un problema delicado que ponía y pone en entredicho la división y autonomía de poderes, Armenta anunció denunciar para que fueran las instancias correspondientes las que investigaran y determinaran el origen y alcance de los correos.
Un par de días después, la ministra hizo público un comunicado personal en el que reconoció que los mensajes eran de su autoría, y ofreció disculpas.
Como diría el presidente, al senador el affaire le cayó como anillo al dedo en su afán de ganar la confianza de Palacio Nacional. Al día siguiente, en la mañanera, foro político por antonomasia y toma de decisiones por excelencia, López Obrador terció en el tema con un mensaje conciliación.
“Yo le aconsejaría, con todo respeto, al senador Armenta que no presentara ninguna denuncia, porque va a convertir en mártir (a la ministra), si ya para todo el bloque conservador y sectores muy desinformados, manipulados, de la clase media, es una heroína la presidenta de la Corte, y todos los que cometen ilícitos o están siendo investigados por corrupción, se sienten perseguidos, mi opinión es que no proceda”.
Luego agregó: “cuando sale lo de Armenta, si ustedes ven lo de Armenta como un fenómeno en redes, sale hace 25 horas o 30 horas, las primeras 10 horas, hasta que no sale la carta de la señora, Armenta es vilipendiado, porque le empiezan a decir: tú eres esto, tú eres esto otro, tú estás loco, esto es un montaje, y lo ofenden, y vean a los que lo ofenden, son los que dominan en las redes, claro, dominan en las redes o del bloque conservador”.
En los usos y costumbres de la política mexicana, Armenta se coronó como el héroe de la división de poderes y se puso en línea con el discurso presidencial de compromiso con el pueblo.
Tengo la sospecha que la designación del aspirante de Morena al puesto más alto en la entidad no estará solamente en función de su popularidad y resultados en la misteriosa encuesta. Habrá otras variables, como la continuidad al proyecto transformador del Presidente. Y la lealtad que pueda guardarle cuando ya no esté en el cargo. Toda vez que el año entrante López Obrador no será irá a su rancho.
Si en los dos primeros años las cosas no salen como él quiere, en 2027 puede haber revocación de mandato.
La continuidad del proyecto de AMLO tiene que ver con cierto grado de eficiencia y eficacia. Dos virtudes caras a la clase política en funciones de su partido. Lo vimos en la capital y en el estado con la señora Claudia Rivera y Miguel Barbosa, periodos perdidos por la incompetencia y espíritu pleitonero de ambos.
Los prospectos locales no son tres ni cuatro. Son dos. El Plan A y el Plan B. Armenta estaría en el Plan A, por su popularidad e intención de voto; Ignacio Mier en el segundo. El primero tiene la ventaja y desventaja de la competencia, en el terreno y en el escritorio.
Armenta puede ser acusado de muchas cosas, menos de incurrir en actos adelantados de campaña. Se ha tornado un gran nacionalista defensor de los bienes nacionales, de manera destacada el litio.
El otro es el y diputado Ignacio Mier. Viene de una carrera improvisada y precipitada de apenas unos cuantos meses, pues nunca estuvo en su imaginario que pudiera tocar las ubres de la luna.
Su fuerza política está en función del destino que le depare al secretario de Gobernación, don Adán Augusto López.
Un personaje que, como Mier, anda a la estampida. Milita en su contra su apocada popularidad respecto de sus contrincantes, Sheinbaum y Ebrard. Hay voces que afirman que ha perdido influencia y confianza en el Presidente.
Se le critica que en su alocada carrera por ganar al costo que sea, ha formado un grupo político nacional paralelo al del Presidente. Cosa que no ha caído nada bien en el grupo duro de Palacio. En ese grupo paralelo entra Nacho Mier.
A eso súmese que en las últimas semanas el diputado Mier quedó ante el Presidente como incompetente en su papel de coordinador de la bancada de Morena. El rechazo al llamado Plan B en la SCJN, fue por la arrogancia y dejadez de Morena por no seguir los protocolos legislativos de ley.
Como dice el sumario de un reportaje de El País (11 05 2023):
“Muchas de las iniciativas prioritarias de Morena terminan en la cancha de la Corte por supuestas irregularidades de los procesos legislativos. (ante la incompetencia) El presidente ha movilizado a su partido para aumentar la presión sobre el alto tribunal”.
¿Qué clase de diputados son esos que no deliberan, que no debaten, que no conocen la legalidad a la que están obligados, que no tienen la capacidad intelectual o la responsabilidad política y moral de leer lo que votan?
¿De qué le sirve al Presidente que su partido tenga mayoría en la Cámara y cuente con el apoyo de varios partidos aliados, si se carece de capacidad técnica para sacar buenas leyes y evitar que la Corte las invalide?
Como en lo peor del pasado priista, el grupo comandado por el diputado Mier se puso a legislar sobre las rodillas, seguro de que como mayoría no pasaba nada. Y ya se ve que sí pasó, no en ellos, sino en la persona del Presidente de la República.
¿Luego entones cómo leer las declaraciones del señor Dante Delgado? Como lo que son: el reconocimiento de que en Puebla el papel de MC será, como ya lo ha sido en otras entidades, meramente testimonial.