Domingo, 17 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

María Luisa Albores se baja de la contienda

Se convierte ahora en un fantasma que recorrerá la política poblana, que gravitará tras cada error

Julio Broca

Artista gráfico y sociólogo, investiga fenómenos culturales de disrupción y rebelión. Diseñador del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego”-BUAP.

Viernes, Mayo 12, 2023

Estoy convencido de que María Luisa Albores será gobernadora… pero no ahora. En política no hay absolutos. O sea, ni que ella será ni que ella no será. Es un hecho que a todos nos ha caído como balde de agua fría la noticia. En una carta bastante ambigua y excesivamente rebuscada, firmada por Fernando Silva y Adán Peña, con un estilo ¿cómo decirlo? barroco, casi lastimero, se infiere y es ya un hecho que María Luisa ha cambiado de opinión. Aunque queramos, no será.

Lejos quedó aquel: “si los poblanos quieren, estoy para servirles”. ¿Qué pasó? Por el momento sería aventurado adelantar hipótesis. La carta no convence a nadie, no es un texto que clarifique, sino que opaca la situación. Su tibieza es inquietante, como la mano que parece saludarnos desde el horizonte, pero es el último saludo de quien se ahoga. Pareciera un texto surgido de una tormenta secreta que nos da un mensaje claro: una cosa es el pueblo y otra cosa las decisiones en el poder. Lejos estamos de la hipóstasis soñada entre voluntad popular y voluntad política.

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Para quienes, lejos de toda injerencia política más allá del voto y de una acción de base, para quienes nos ilusionamos con un perfil que sentimos honesto, esto es una gran lección. Es también una gran lección para los que imaginaron que, por la cercanía con el Presidente, sin pensar siquiera en su trayectoria personal ni en sus virtudes, lanzaron campanas al vuelo, por pura conveniencia. Estos están furiosos, coléricos y han pasado del apoyo incondicional al odio. Para quienes, por el contrario, la veían como amenaza, ahora están felices y pletóricos, pletóricas. Es una lección para quienes pensamos que entendíamos la política. Y no hay más que recordar a Monsiváis que decía: “o no entiendo lo que está pasando o ya pasó lo que estaba entendiendo”. Ya pasó lo que estábamos entendiendo.

Pero también, vamos a depurarnos de un buen número de firmantes de la carta de los 2 mil. Destilado político involuntario. Lo que es un hecho innegable es que la tormenta que se avecina para Puebla no es nueva para los poblanos. Puebla, el estado gozne donde la articulación o la desarticulación del país siempre se ha jugado. Por eso tan controlada, tan subyugada siempre a designios ajenos, muy ajenos a los de los poblanos. Da tristeza, sí. ¿Pero cuál es la lección por aprender?

Un esbozo del maremágnum

 

¿Alguien debió pedir, sin cortapisas, que María Luisa Albores se bajara? ¿La bajaron? Porque una mujer forjada en la Sierra, enfrentada a las mineras en el periodo neoliberal, periodo mortal, periodo en el que muchos murieron y otros no, tampoco puede explicarse sencillamente. Y esto se percibe en la carta, en su tono de “¿y cómo vamos a decírselo a la gente? En este sentido, ¿lo que está sucediendo es el índice de la rebatinga cruel que ya fermenta furiosa y peligrosa, con vistas a la elección presidencial? Con la salvedad de hacer un mapa mejor pensado del maremágnum que ha arrasado con una ilusión provinciana, nuestra ilusión provinciana; busquemos en las ruinas, en los escombros, aquello que no ha podido ser barrido.

Las convicciones profundas no deben verse afectadas por los naturales cambios de viento de la política, especialmente un tipo de política periférica, de la cual, somos granos de arena y María Luisa a lo sumo, una hojita al viento, de ese viento negro y corrupto que aún abraza a México. La “derrota” del Plan A y el Plan B respecto al INE y las fuertes tensiones que ya deben cocinarse en Palacio Nacional, no son contexto menor para comprender lo que está pasando aquí. Lo peligroso para la historia —así a lo hegeliano— es que podemos enfrentarnos a una restauración del viejo régimen.

Al mismo tiempo, toda esta situación comprueba el valor de Albores, su fuerza que, con esto, por muy descorazonador que parezca, le fortalece. Me atrevo a decir que aún no llega el tiempo de los ciudadanos honestos en la política poblana. Esos que no dudaron en firmar su apoyo a ella. Y si ha llegado, esto nos demuestra su fragilidad de árbol pequeño y débil aún.

Un fantasma recorrerá Puebla

María Luisa se convierte ahora en un fantasma que recorrerá la política poblana, que gravitará detrás de cada error, que será invocado como un lamento por quienes sabemos quién es y de su potencial. Ella hace falta, es evidente que la rapiña, la rebatinga, como anuncié en otro artículo, será despiadada, vil y nos interpela a enfocarnos, comprender lo es está pasando y darnos cuenta de que la democracia que creíamos tener, está aún muy lejos de ser realidad. ¿No debe esto impulsarnos a redoblar esfuerzos? Ahora vale mucho más el apoyo a ella, pues ahora será más honesto; muchos advenedizos la olvidarán y buscarán otra certeza. Por eso ahora más que nunca, por absurdo que pueda parecer a las visiones calculistas e instrumentales, de mil amores, no se mueve un ápice mi convicción de que es ella la mejor opción.

La historia lo dirá.  

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