Sábado, 27 De Junio De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Mujer en legítima defensa

En Puebla debe haber una excepción al “exceso de legítima de defensa” en una mujer frente al agresor

Carlos Evangelista

Miembro fundador de Morena. Ha desempeñado los siguientes cargos partidistas: secretario de Combate a la Corrupción del CEN, delegado político de Morena en Puebla e integrante de la Comisión Nacional de Elecciones. Actualmente es diputado local de la LXI Legislatura del Congreso de Puebla. 

Miércoles, Febrero 22, 2023

En diciembre de 2019 un jefe de la policía en Tijuana, Baja California llegó a su casa intoxicado, tomó su arma de fuego, amenazó y golpeó a su pareja en repetidas ocasiones con la cacha de la pistola; ella también había sido policía en el mismo departamento.

Al interior del domicilio hubo violencia, gritos. El hombre la intentó asfixiar hasta que ella, como pudo, tomó la misma arma con la que fue amenazada de muerte, y golpeada, disparó contra su agresor.

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Así lo consignaron los medios de comunicación.

Pero no fue la historia completa.

Existía algo más.

La detenida había sido víctima de agresiones continuas por parte de su esposo, quien también fue su jefe en la policía. El maltrato que sufría la obligó a cambiar de área y recibió un apoyo simulado, mermado, además, por comentarios machistas como: “no te preocupes, no te va a matar”, que es equiparable con un “aguántate, nomás es tantito”. Hasta que la historia tuvo un fin.

En Puebla existe una cruenta historia similar.

Se trata de Laura N., una mujer que, además de ser golpeada por su entonces pareja, también fue forzada a prostituirse, primero con los amigos del agresor, y luego en diversos bares a los que la obligaba a ir.

Una noche de enero de 2012 ella llegó a casa y sólo pudo reunir 300 pesos. Su esposo la recibió con golpes por no llegar a la cuota de 500 pesos que debía a sus amigos por apuestas.

Colérico, el sujeto sacó un arma de fuego y le advirtió a Laura que su hija de tres años sería la que completaría el dinero que le hizo falta cubrir.

Laura se defendió, pudo golpearlo, el arma cayó al piso y forcejearon. Pero el hombre volvió a arremeter contra su esposa con un cuchillo, le rasgó la cara.

Como en el caso de Tijuana, el instinto de supervivencia hizo que Laura pudiera desarmar a su victimario. Lo hirió mortalmente en el pecho.

Hace ocho años Laura N. fue juzgada sin ningún protocolo de género, ni asesoría jurídica a veinte años y ocho meses de prisión.

Este contexto de violencia reiterada en que viven las mujeres en sus hogares no puede ser más degradante y humillante cuando se les castiga por defenderse, a pesar de que pidieron ayuda, denunciaron, solicitaron órdenes de restricción, e incluso hubo evidencia de los hospitales que visitaron por las lesiones que sufrieron.

La violencia no puede ser más degradante y humillante cuando la sociedad, los policías, los primeros respondientes, el andamiaje de justicia, y hasta los jueces, determinen que lo correcto es permitir cada maltrato padecido, y la pena se diera a partir de que ellas toman acción contra el agresor.

No puede ser más degradante y humillante que una mujer que llegó al punto máximo de miedo sea ampliamente castigada por sacar su instinto de supervivencia.

En este contexto y con diversos acercamientos con la familia de Laura N., mujer víctima de violencia, y revictimizada por las autoridades (violencia institucional), el pasado 9 de febrero de 2023, presenté una iniciativa que propone reformar el Código Penal del Estado de Puebla para que exista una excepción al llamado “exceso de legítima de defensa” , en el que sean integrados aquellos casos en los que una mujer se defienda de un agresor, y que actuando bajo un estado de miedo o terror, no sean conscientes del grado de su defensa.
***

Memoria de regeneración

Si ha habido un tema presente en la agenda de nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador es el de género.

Desde que fue Jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal, acompañó su política y estrategias de gobierno poniendo al centro de las prioridades a las mujeres.

Por ello, además de los apoyos a adultos mayores y jóvenes estudiantes, también benefició a miles de madres solteras.

López Obrador entendió tan bien la desigualdad entre hombres y mujeres, que incluso fue el primer mandatario en depositar la confianza de su seguridad en un grupo de talentosas mujeres, quienes con el tiempo, serían reconocidas como “Las Gacelas”.

Basta con reconocer que, en su sexenio, por primera vez en la historia de México, el Congreso de la Unión está integrado de manera paritaria por 250 hombres y 250 mujeres, al igual que su gabinete legal fue integrado originalmente por ocho mujeres, de 21 secretarías.

Actualmente son nueve las mujeres que encabezan una secretaría de Estado. Por lo que el ejemplo está puesto, y no tenemos derecho a fallar en un tema prioritario del país: las mujeres.

 

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