Domingo, 17 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Los graduados de nuestra Universidad Iberoamericana

Son muchos y complejos los factores que influyen en la construcción de sus valores éticos y sociales

José Teódulo Guzmán Anell

Sacerdote jesuita. Licenciado en Filosofía y Letras por el Instituto Libre de Filosofía, licenciado en Teología por el Colegio Máximo de Cristo Rey; y maestro en Educación por el Teachers College por Columbia University New York. Directivo y asesor en la IBERO Puebla desde 2011. 

Domingo, Enero 29, 2023

Con cierta frecuencia aflora en nuestras conversaciones dentro de la universidad la pregunta respecto al modo de proceder de nuestros exalumnos en su vida laboral y social.

Hay efectivamente en la Ibero Puebla una oficina en la cual se da seguimiento a los exalumnos y se les ofrecen diversas formas de formación continua, en nuestra Casa de Estudios.

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Asimismo, en ocasiones surge esta otra pregunta: nuestros exalumnos, ¿serán diferentes en su comportamiento profesional y ético en comparación con profesionistas egresados de otras universidades públicas y privadas?

“Por sus frutos los conoceréis”, dijo alguna vez el Maestro Jesús. Pero los frutos de un árbol no son producto de uno o dos elementos de la tierra en donde se plantó y creció. Lo mismo sucede con el comportamiento ético de un alumno o de un egresado de nuestra Universidad Iberoamericana, o de cualquiera otra de nuestras instituciones educativas en México.

Son muchos y complejos los factores que van influyendo en la construcción de los valores éticos y sociales de nuestros estudiantes. El tipo de familia, el entorno escolar y social previo, durante la formación de quienes ingresan a nuestra Casa de Estudios, los usos y costumbres permitidos y aceptados en el contexto de procedencia del estudiante, etc., son variables que inciden constantemente en el comportamiento de una persona.

La Universidad pone todo su empeño para contribuir en la prosecución de ese continuum de la formación integral del alumno, pero se topa a veces con un árbol torcido, cuyo tronco ya no puede enderezarse por más abono y agua que le echen. Nuevamente el Maestro Jesús nos dirá de otro modo que no se puede remendar un vestido viejo con un retazo de tela nueva, porque el vestido y la tela acabarán por destruirse.

Es verdad que la Ibero Puebla ofrece a los alumnos la oportunidad de reconfigurar sus convicciones morales, religiosas y políticas, a través de instancias de formación y reflexión apropiadas; sin embargo, aunque las campanas y las campañas convoquen a todo mundo a las actividades de formación que ofrece la Universidad, son relativamente pocos los que responden al llamamiento.

En conclusión, me atrevo a decir que cuando el comportamiento de un egresado o egresada de la Universidad Iberoamericana no refleja la idiosincrasia de una Universidad Jesuita, no nos rasguemos las vestiduras; aunque tampoco se vale adoptar una actitud de despreocupación e indiferencia. Más bien indaguemos con quiénes anda, en qué ocupa el tiempo libre y por qué actúa de esa manera.

Una primavera no hace verano y algunos medios de información se comportan a veces como los zopilotes, les gusta más la carroña que la carne fresca.

El autor es académico de la Universidad Iberoamericana Puebla.
Sus comentarios son bienvenidos.

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