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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

La educación universitaria desde otra perspectiva

En la educación superior hay menos propuestas de innovación

José Teódulo Guzmán Anell

Sacerdote jesuita. Licenciado en Filosofía y Letras por el Instituto Libre de Filosofía, licenciado en Teología por el Colegio Máximo de Cristo Rey; y maestro en Educación por el Teachers College por Columbia University New York. Directivo y asesor en la IBERO Puebla desde 2011. 

Jueves, Abril 22, 2021

 

*Mtro. José Teódulo Guzmán Anell, SJ.

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Acabo de terminar la lectura de un libro muy interesante, cuyo autor es Marc Prensky. El título del libro es: EL MUNDO NECESITA UN NUEVO CURRÍCULO: Habilidades para pensar, crear, relacionarse y actuar.

Probablemente haya habido otros escritos anteriores que se han ocupado de la construcción y puesta en práctica de nuevas formas de desarrollo del currículo escolar. Las más han ocurrido en el nivel preescolar y en los niveles de enseñanza primaria y media. Pero en la educación superior han sido menos las propuestas de innovación que abarquen todo el sistema de enseñanza.

El libro de Prensky aborda, entre otros aspectos de la enseñanza superior, la adaptación y el uso de las nuevas tecnologías que la mayoría de los docentes conocen y a veces utilizan para sus labores docentes. Sin embargo, pocos se han planteado la pregunta de lo que pasaría si echas vino nuevo en odres viejos. Es decir, si utilizan las nuevas tecnologías de Moodle, sin haber modificado ni los contenidos curriculares ni los procedimientos didácticos de relación con los estudiantes.

¿De qué le sirve al profesor el dominio de todas las técnicas digitales si no las utiliza para enriquecer los contenidos de su materia, y sobre todo para desarrollar en sus alumnos habilidades permanentes para pensar, crear, relacionarse y actuar para transformar la realidad? El mundo está cambiando constantemente, los retos para la existencia y la supervivencia humana también y los avances en la sociedad del conocimiento son constantes y diversos ¿pero están cambiando los contenidos curriculares de la educación superior y los procedimientos didácticos inherentes a estos cambios?

El autor se atreve a afirmar lo siguiente a propósito de las agencias calificadoras del logro educativo en el mundo:

“Esforzarse por escalar puntos en la clasificación PISA es como luchar en la última guerra, la fase de la educación que evalúa PISA (como si sirviera) ha llegado a su fin. Creo que hay varios países…interesados en bajarse de este carro e ir hacia algo mejor”.

En nuestro ideario educativo de la Ibero, por no decir en nuestro imaginario, brillan como estrellas fugaces las cuatro Cs: lograr que nuestros estudiantes sean competentes, conscientes, compasivos y comprometidos. Para ello necesitan saber pensar por sí mismos, ser creativos, ser capaces de relacionarse, ser colaborativos y ser proactivos para intervenir en la transformación de las estructuras del mundo. La pregunta en este caso sería: La estructuración de los programas de las asignaturas curriculares, la preparación de los docentes y la retribución que reciben ¿son las adecuadas para alcanzar las cuatro estrellas de nuestro cielo universitario?

Si la respuesta es afirmativa, aplaudo fuertemente por esta buena noticia. Pero si no, entonces la formación de profesores tendrá una tarea pendiente para los próximos años. Y no olvidar que la carreta va detrás de los bueyes.

 

El autor es profesor de la Universidad Iberoamericana Puebla.

Sus comentarios son bienvenidos.

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