Mal comienza el año para algunos ciudadanos. Y aspirantes a la alcaldía. Y si no, cómo interpretar el acoso que ha venido sufriendo de manera sistemática Sixto Vargas, comerciante de materiales para la construcción de Pahuatlán, quien se menciona insistentemente, sin que él siquiera lo mencione, como uno de los aspirantes a suceder al edil, Eduardo Romero Romero.
Y contrincante pequeño no parece ser, dónde no ha pasado desapercibido. Dos cosas destacan de él: su generosidad y su cercanía con la gente. Pero de a de veras, sin poses, pues su origen humilde, el cual ha remontado, parece haberse ido a vivir con él.
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Así las cosas, todo hace pensar que en el municipio de Pahuatlán se soltaron los demonios de la sucesión municipal, cuyos actos pueden llegar incluso a la Comisión Estatal de Derechos Humanos.
Veamos. Fue la semana pasada, sábado, para ser exactos, cuando, un ciudadano común, es decir sin algún cargo público ni nada que se le parezca de nombre Juan Soto Flores, de la comunidad de Ahíla, se encontraba prestando sus servicios como operador de una máquina retroexcavadora, y fue amenazado con meterlo a la cárcel si continuaba sus tareas por el comandante municipal, Augusto Vera.
Soto Flores alegó en su defensa que él sólo prestaba sus servicios a un particular, y aclaró al munícipe que se encontraba en un predio privado, propiedad de la señora Inocencia Lazcano. Sin embargo, antes de retirarse le espetó: “Ándate con cuidado, eh”.
Al día siguiente la propietaria se presentó en la presidencia y solicitó entrevistarse con el alcalde para que le diera una explicación del incidente registrado con su trabajador.
La hicieron esperar más de cinco horas, y cuando finalmente fue recibida, un grupo de personas encabezado por la directora del Departamento Jurídico, Cirila Juárez Gregorio, la amedrentó para que no denunciara lo sucedido.
El caso ya lo anticipábamos, parece tener un fondo político. La propietaria Inocencia Lazcano contrató los servicios del arquitecto Sixto Vargas, quien a su vez es hijo de Sixto Vargas, nuestro personaje de las primeras líneas de este texto.
Este hecho, el que sea mencionado insistentemente en los pueblos como un fuerte aspirante a la alcaldía, genera mucho malestar entre la burocracia del ayuntamiento, pero sobre todo temor, pues para nadie es un secreto tampoco que el edil Romero, desea reelegirse.
Cabe destacar que hasta hoy, la disputa está centrada únicamente entre tres personajes. El alcalde en funciones, el expresidente Arturo Hernández y Sixto Vargas. Uno tiene la chequera municipal y el garrote de la comandancia; el otro, el control de la mayoría de las presidencias auxiliares y los liderazgos locales, maquinaria aceitada durante ocho años consecutivos desde la alcaldía municipal y el tercero, la simpatía de los que nunca han sido tomados en cuenta.