Opinión

Arquitectura y poder

Sábado, Octubre 1, 2022
Leer más sobre Héctor Olmedo
El poder y la arquitectura son el reflejo en muchas ocasiones de la ideología y acciones del Estado
Licenciado en Administración Pública y maestro en Ciencias Políticas por la BUAP; especialista en Derecho Electoral y Cultura Política. Se ha desempeñado en áreas de la administración pública federal y en órganos electorales federales y locales. Miembro de la Sociedad Mexicana de Estudios Electorales.
Arquitectura y poder

Aprovecho esta ocasión para felicitar a todas y todos los arquitectos que celebran el 1 de octubre su noble profesión que va más allá del diseño y la estética, y que incluso llega a ligarse con el propio poder político lo que es motivo de análisis de esta columna.

¿Existe una relación entre poder y arquitectura? La respuesta es sí. La arquitectura como profesión es un arte y ciencia antiquísima, cuyos orígenes exactos serían complicados de precisar; sin embargo, podemos observar que en todas las sociedades el ser humano (por su propia condición natural), ha tenido la necesidad de crear espacios para vivir, y de adaptarlos a fin de poder habitarlos con comodidad.

Partiendo de esta necesidad humana, la arquitectura ha servido también para demostrar la expresión estética de las sociedades, y como muestra del perfeccionamiento de las técnicas; así podemos observar las grandes catedrales medievales edificadas por décadas que demuestran el poder político y la riqueza (en este caso) de la Iglesia.

Uno de los casos más notorios de la relación que existe entre la arquitectura y el poder es la Alemania del Tercer Reich. En los planes de Adolf Hitler existía no solo la ambición de expandir territorialmente a Alemania, sino de demostrar lo superior que él creía era la raza aria; dentro de este proyecto se proponía construir en la capital Berlín enormes edificios de inspiración greco romana, a este proyecto se le denominó Welthauptstadt y su primer arquitecto fue Albert Speer, aunque la mayoría de sus proyectos no lograron hacerse realidad, es interesante cómo la ideología política se transforma en estructuras físicas y estéticas.

Otro de los casos más notorios es la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas (URSS), la cual vivió su apogeo económico, tecnológico y cultural durante el siglo XX, llegando a convertirse en la segunda potencia mundial, y creando consigo una cosmovisión totalmente diferente a la occidental.

La arquitectura en la URSS se inspiró en el brutalismo, la cual es una corriente arquitectónica que busca dejar al descubierto los materiales de construcción, y las estructuras, minimalista y carente de barroquismos. Las características del brutalismo concuerdan con una nación en apogeo que crecía a pasos agigantados por demostrar su liderazgo en el mundo de la posguerra; por ello se construyeron edificios gubernamentales que demostraban a través de su arquitectura fuerza, modernidad y solidez, incluso los grandes complejos habitacionales aludían al futurismo con volúmenes y figuras que rompían con las típicas construcciones occidentales.

Finalmente, cierro esta reflexión a sabiendas de que el recorrido histórico es muchísimo más amplio, afirmando que el poder y la arquitectura son cuestiones intrínsecas, que demuestran la estética, la ideología y son el reflejo en muchas ocasiones de las acciones del Estado, vasta echar un vistazo en los edificios de una ciudad para hacer una idea de cual ha sido la historia política de la misma.

Dedicatoria especial en su día a mi madre Bertha Olmedo y mi hermano Daniel Olmedo, así como a mis amigos y amigas.

 

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