En Puebla pasó de noche la captura de Abraham “El Croquis”, en términos de su relevancia delictiva. Se le ha mencionado hasta el hartazgo como un feminicida. No me malinterprete, no estoy minimizando la gravedad de tal muerte. La realidad es que apenas y se trata de un párrafo en su robusto palmarés criminal.
Si usted quiere concentrarse en el asesinato de su joven pareja, le recomiendo el artículo del meticuloso periodista Odilón Larios, en su Puebla Roja.
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Con todo, si le interesa abordar otros elementos de interés sobre nuestro hombre, le invito a que continúe su amable lectura en este espacio.
Los 14´S
Ubicuo, Abraham tenía distintos domicilios, lo mismo en San Pablo Xochimehuacan que en San Miguel Canoa y como es de entenderse, en Veracruz. Desde hace años, las oficinas corporativas de Abraham y su socio Alejandro “El Chupón”, se ubican en el Mercado Unión.
Empero, no todo ha sido coser y cantar considerando las diferencias de estos personajes con otras pandillas, sin omitir la omnipresencia de Jonatan, “El Negro”, de quien le he platicado y que se mantiene cubierto por el silencio de policías y periodistas.
Por cierto, uno de estos últimos podría ser embestido por la detención de este criminal, considerando que por años recibió dinero de “El Croquis”, quien emprendió al grupo delictivo “Los 14´s” junto al ya citado Alejandro “El Chupón”.
Hay algo peor que recibir chayote de un político: el chayote del narco. Tarde, demasiado tarde se entera el reportero que no es un regalo, sino la garantía de que se convierta en lacayo, entrando en una desesperación tal que lo ha obligado a pedir ayuda por los rumbos de El Alto.
Retomando, “Los 14´s” son una pandilla de alto impacto con actividades en distintas partes de Puebla capital. No son unos simples vendedores de cocaína. Tienen el control del narcomenudeo y el cobro de piso en un sinnúmero de colonias, sin omitir un valor agregado: su notoria capacidad para comprar voluntades policiacas.
El grupo en comento forma parte de un sistema nervioso que coordina a todo el narcomenudeo en Puebla capital, junto a no más de una docena de organizaciones. Y en forma sindicada son los dinamizadores de la violencia en la ciudad de Puebla, particularmente por su vaivén enfermizo de alianzas y rupturas entre ellos, sazonado con la salida de Zetas y la consolidación territorial de CJNG.
Uno de los puntos que mayor sangre genera en la capital de Puebla es el pleito intermitente que mantienen las huestes de Marco Antonio “El Negro”, en contra de sus antiguos subordinados, “El Chupón” y “El Croquis”, azuzado a su vez por la pelea con grupos no alineados a dichos personajes.
La grilla de la maña
Alguna vez dirigidos por Marco Antonio, Alejandro y Abraham decidieron emanciparse y de paso jugarle las contras a un antiguo compañero suyo, Christian “El Grillo”.
“El Negro” le tenía mucha confianza a un sicario, Leonardo “El Masha”, a quien conoció en sus actividades del robo de combustible en el “triángulo rojo”, tiempo ha.
La efectividad de Leonardo fue recompensada, y poco a poco fue recibiendo distintas encomiendas tales como el cobro de piso, así como el robo a casa habitación y a transporte de carga, sin omitir el control del narcomenudeo.
“El Masha” comenzó a trabajar en Palmar de Bravo, particularmente en el robo de combustible. Dicen los amigos que fue imposible que pudiera mantenerse vivo en esa zona, considerando los engaños y traiciones que fue cometiendo, de tal forma que no dudó en aceptar la invitación de “El Negro” para irse con él a conquistar Puebla capital.
Al llegar a Puebla formó parte del círculo íntimo de “El Negro”, junto con “El Grillo”, “El Chupón” y “El Croquis”, entre otros. Al principio, se le encomendaron trabajos de sicariato y cobro de piso, junto a “El Diablo”.
Las cosas se modificaron sustancialmente cuando “El Negro” fue detenido. Leonardo se quedó sin estructura para trabajar y comenzó a ofrecer sus servicios con otros grupos delictivos de la ciudad, pero en tales condiciones no duró medio año.
Un día se le ocurrió extorsionar a las tienditas de distintos criminales independientes en el sur profundo de la ciudad, queriendo hacerse una especie de Omar Barksdale mexicano, viviendo de robarle a los narcomenudistas. Pasó muy poco para que, sin padrinos ni protección fuera detenido.
Recuperó su libertad tras negociar con personal de la Fiscalía estatal para que se debilitara la investigación en general que lo tenía en prisión. Y apenas salió, volvió a ser detenido.
El Cepillo, un tema ardiente
El pasado 13 de abril, en el Camino Antiguo a Tlaltepango se dio la captura de Héctor, “El Flaco”, notorio dirigente del narcomenudeo y acreditado asaltante de al menos tres textileras, casas habitación en Avenida Nacional, Boulevard las Torres, China Poblana, Xilotzingo y otras tantas en Tlaxcala, sin omitir su visita a un aserradero de Chipilo.
En marzo, camino a Tlaxcala se encontró el cuerpo sin vida de “El Cepillo”, un delincuente de poca monta. Por su parte, a principios de año, “El Chupón” había encomendado distintas tareas a “Miguel”, un expolicía que en algún momento trabajó para otros grupos delictivos especializados en narcomenudeo.
“Miguel” fue el pivote de “Los 14´s” con las áreas de Inteligencia de la corporación policiaca de Puebla capital y se consolidó en la venta de narcóticos en las inmediaciones del Mercado Hidalgo. Un día para olvidar, “El Cepillo” se quedó atrapado por un pleito con “Los 14´s” y desde ahí se decidió eliminarlo, por lo que se encomendó a “Miguel” esa acción.
Levantado en Xonaca, “El Cepillo” fue trasladado a una casa de seguridad entre Valle Verde y Jardín del Ángel, casi con Boulevard Xonacatepec para ser torturado y descuartizado. Y se tiró su cadáver en donde fue localizado, camino a Tlaxcala.
Los amigos comentan que, en el afán de hacer las cosas con la debida eficiencia, hubo agentes policiacos que escoltaron a los operadores del levantón a “El Cepillo”, así como a su posterior traslado hacia la frontera con Tlaxcala.
La caída de “El Cepillo” confirmaba problemas en el paraíso entre las organizaciones de “Miguel” y la de “Héctor”, individuo emparentado con “Dulce”, empresaria de los narcóticos, quien controla una gran cantidad de tienditas en el oriente de Puebla capital.
Así, la captura de “El Flaco” y en su momento de otros personajes no solamente debía leerse en términos de la noble misión de preservar al Estado de Derecho sino más bien, de que los mismos policías que custodiaron la muerte de “El Cepillo”, fueron los que amablemente soltaron la información para detener a “Héctor”, camino a Tlaltepango.
Que cante el aludido
Usted, razonablemente se preguntará qué tiene que ver todo esto con el tema central. Pues, que la captura de “El Croquis” podría ayudar al esclarecimiento de la desaparición de “El Cepillo”, sin omitir la participación en tal ejecución de dos colaboradores de Miguel, “El Ratón” y “Willy”, quienes cooperaron en la tortura, sin omitir a Jonatán, “Jona”, a la sazón primo de “El Croquis”.
Las declaraciones de “El Croquis” podrían ser de interés para los mandamases de la Policía Municipal de Puebla capital, quienes identificarían a una legión de agentes que han trabajado como halcones de ese personaje y de otros integrantes de esta red delictiva que cubre a dicha ciudad; esto es, el propio “Miguel”, “Héctor” y “Dulce”.
Tampoco estaría de más investigar el caso en el que “Willy” golpeó a una anciana que vive muy cerca de la casa de seguridad adonde llevaron a “El Cepillo” para darle muerte. Fuera de sí, ese personaje le puso una golpiza y no conforme con ello, pidió apoyo a algunos colegas, quienes llegaron a barrer con un local cercano adonde la señora se refugió.
Los amigos señalan que la señora pidió ayuda a la Policía Municipal que efectivamente arribó, pero para decirle a la agredida que dejara las cosas en paz con “Willy”. No se equivoque usted: son legión los municipales que han ayudado a “El Croquis” y por sí solo, este tema debería ser suficiente para una investigación a fondo.
Las declaraciones de “El Croquis” también ayudarían a entender en retrospectiva, la relevancia de otros personajes claramente operativos, como “El Tonel” y su colaborador, Alfredo “El Lápiz”, antiguo abonado del Mercado La Merced, involucrado en distintas desapariciones y ejecuciones que han tenido lugar en la capital estatal.
Y de paso, podría aprovecharse la oportunidad para que el aludido explique sus capacidades en materia politológica, dada la participación de “Los 14´s” en acciones electorales que ayudaron notoriamente a los intereses de dos partidos políticos, acantonados en el poder.
En no pocas ocasiones se ha visto a representantes de “Los 14´s”, conversando con agentes policiacos estatales y municipales, en una taquería muy conocida al interior del Mercado Morelos. Esas conexiones llegan a niveles que sonrojarían a los que dicen que la 4T se mueve sin mácula que permita pensar en un desliz delictivo.
Así, “El Croquis” tiene mucho que contar sobre su participación en una agrupación criminal de alto impacto que es en tiempo real, determinante en el mundo poblano del narcomenudeo, la extorsión, un tumulto de ejecuciones y, claro está, el apoyo de la delincuencia a los procesos electorales, al menos desde 2018 a la fecha.
Por supuesto, la “Puerta giratoria” está ahí, presta para apoyar en lo que se pueda. Y de eso sobra evidencia en un mundo asaeteado entre el silencio, la dádiva y la amenaza.