En Puebla, arrebato criminal, le comenté que se había desatado una sorda batalla entre Sangre Nueva Zeta y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) o viceversa. No es una guerra pareja: destacan las traiciones, que como se sabe, sólo se dan entre amigos. El Desiderato diría que solo es posible ser traicionado por alguien al que se le tiene confianza.
Le propongo que reflexione los siguientes hechos:
Más artículos del autor
1.- Hace algunas semanas fue puesto en libertad José Eduardo González, “Lalo”, uno de los fundadores de Sangre Nueva Zeta, en Pacho Viejo. Es el punto de no retorno que anuncia una turbulencia hacia esa organización, mitad poblana y mitad veracruzana.
2.- Recordará que Fernando, “La Zorra”, fue avisado mediante un atentado por parte de Jonatan, “El Negro” para que entendiera con nitidez que La Cuchilla tiene dueño.
Da exactamente igual si el sicario que enviaron a “matarlo” es de una u otra célula criminal, ora en La Cuchilla, ora en San Felipe Hueyotlipan, ora en el Mercado Unión. Por cierto, ubicará usted que el frustrado sicario ya fue detenido y pues, era el mismo que se mencionó en este y en un par de espacios especializados.
Para la risa queda la especie de aquel que airado, señaló por todo lo alto, que aquellos que apuntaron el nombre del autor material se tragarían sus palabras, porque otro había sido el perpetrador. Más allá de que este individuo se equivoca un día y otro también, hay que entender que sus colaboradores no le informan, acaso lo intrigan.
3.- No se había publicado en este periódico digital el artículo correspondiente cuando ya se había soltado que Alejandro “El Chupón”, era el malhadado sujeto que había perpetrado el crimen contra “La Zorra”.
Me refiero al personaje que vendió una parte de su plaza en 2020, por presiones chiapanecas y no por pleno convencimiento de su decisión. Le doy un dato: los chiapanecos solo obedecieron órdenes.
Como es de su conocimiento, “El Chupón” y su colega “El Croquis” dirigen una entidad delictiva llamada “Los 14”, que posee una notoria influencia en el mundo criminal de Puebla capital y que han sido vastamente apoyados por funcionarios de laya variopinta, tanto en el ámbito municipal como en el estatal, desde hace años.
No sería sorpresivo que de la nada, una parte de “Los 14” fuera inutilizada por las autoridades, pero no con la noble intención de combatir al crimen, sino de obligar a la parte restante a que ceda el control territorial de lo suyo, a nuevos protagonistas criminales.
Con todo, no olvide usted que los delincuentes de alto y mediano perfil también son expoliados por el Estado. El dinero que aquellos entregan a docenas de personas en los tres niveles de gobierno, siempre tiene cauces caprichosos, incluyendo a los electorales.
4.- El 23 de junio, Jorge Aduna fue detenido por la corporación policiaca local por usar luces rojas y azules en la parrilla de su camioneta. Conversé con alguien cercano a esa detención y me comentó que Aduna tuvo la ocurrencia de hablarle en clave policiaca a quien se le acercó para preguntarle sobre esas luces.
Pero también me indicó que Aduna fue señalado por un integrante de ese nebuloso colectivo al que se le conoce como Guardia Nacional. Podría especularse que el guiso de la detención de Aduna no fue accidental, sino preparado debidamente.
5.- Y, el 4 de julio fue ejecutado el hijo de Néstor “El Viejón”, en la 7 Sur esquina con 3 Poniente, en el barrio de la Santísima, Tepeaca. El padre del ahora occiso es uno de los fundadores de Sangre Nueva Zeta.
Para registrar la obviedad, a este muchacho lo mataron con precisión y rapidez, no disparándole atípicamente como en el caso de “La Zorra”. Supongo que ya quedó clara la diferencia entre meter un calambre y ejecutar a alguien.
La diagnosis
Lo que se ve es evidente: Sangre Nueva Zeta está experimentando un terremoto interno. O tal vez, están induciendo a que lo tenga.
En el entendido que esa organización inició su protagonismo con Los Zetas y luego fue migrando sus intereses hacia CJNG, podría ser un intento de este último para dinamitarlo o bien, estamos presenciando una guerra intestina que terminará en la separación definitiva de Sangre Nueva Zeta, de ambas organizaciones criminales.
Tal escisión se daría en la misma lógica que se ha dado con otros grupos delictivos de alto impacto: hacer su propio proyecto y fortalecerlo mediante asociaciones temporales con distintas entidades delictivas.
Hay docenas de ejemplos de criminales que hacen lo suyo, estableciendo acuerdos con jugadores de mayor peso, a efecto de no perder su independencia. Empequeñecida hasta lo absurdo, la Familia Michoacana terminó haciendo algo así. Igual pasó con el H3, Los Viagra, Édgar Valdéz Villarreal, Guerreros Unidos, La Mano con Ojos, en fin.
Si así fuera, se generará una regionalización y reacomodo de los grupos delictivos en donde pretende operar el nuevo competidor.
Las preguntas obvias son tres: ¿A quién le conviene que Sangre Nueva Zeta cambie de adscripción? ¿Quién está traicionando a quién en esa organización? y, ¿de qué manera generará más sangre en la Mixteca, en la Sierra Norte y en el Triángulo Rojo? Estas preguntas ya se deben estar formulando en Maltrata pero también en el Penal del Altiplano.
Es evidente que el embate contra Sangre Nueva Zeta ha sido inducido por el Estado. En nado sincronizado detienen a éstos, acorralan a otros, liberan a aquellos y se hacen los tontos con las ejecuciones de unos más.
Repasando nombres, puedo pensar en quiénes están meciendo la cuna. Y eso es preocupante, porque esos mecedores no se caracterizan precisamente por su brillantez. Están jugando con fuego y los paganos no son ellos sino los ciudadanos.
Ni caso tiene decirles que aún podrían detener su camino suicida. Ya está muriendo gente. “Ajustes de cuentas”, les dicen. La patria es un campo de apuestas y el tallador es el que gana, no la casa ni el jugador. Es el destino manifiesto del absurdo.