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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Puebla, arrebato criminal

Las hipótesis de la agresión contra “La Zorra”, un personaje del mundillo delictivo en Puebla

Mauricio Saldaña

Doctor en Administración Pública con estudios de doctorado en Ciencias Penales. Especialista en inteligencia y cotrainteligencia con más de 30 libros publicados. Ha diseñado un mapeo sobre la feudalización de la delincuencia organizada en México.

Miércoles, Junio 29, 2022

Pongo a su gentil consideración un análisis sobre eventos aparentemente inconexos entre sí, que tienen como punto de referencia, la agresión contra un personaje del mundillo delictivo en Puebla, ocurrida en el Centro Urbano de Salud Francisco I. Madero, en la colonia Ampliación Aquiles Serdán en la capital poblana.

Si usted no dispone otra cosa, comenzamos justo ahí. Este 28 de junio, un hombre estaba en la fila correspondiente al puesto de vacunación, con el propósito de que sus hijos recibieran su dosis contra el virus de Wuhan.

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En ésas, dos motosicarios se acercaron y dispararon en su contra en seis ocasiones. Efectivamente recibió impactos de bala, pero no mortales. Con todo, hubo heridos. Después, se armó el show de costumbre. Hasta una funcionaria que se ostenta como maestra en Derecho que no tiene cédula ni título de posgrado, llegó a tirar rostro.

“La Zorra”

El objetivo del atentado fue Fernando, “La Zorra”, un personaje que posee en su palmarés delictivo los rubros de homicidio, narcomenudeo y robo de vehículos. Es evidente que no buscaban ejecutarlo. Explico las razones, más allá de la bajeza de dispararle con sus hijos tan cerca. Antes, la familia no se tocaba. Esa norma cayó en desuso, por desgracia.

La primera razón para mencionar que sólo era un aviso, es la elección del lugar. Compare usted: cuando ejecutaron a Cecilia Monzón, los sicarios eligieron un sitio en el que tuvieran un margen mínimo de error. En el caso de “La Zorra”, el punto para dispararle fue todo, menos estratégico. Fue como dispararle desde un tiovivo en movimiento.

La segunda razón es que había una gran cantidad de personas. En la misma lógica, a la señora Monzón le dispararon frente a una bajísima cantidad de peatones, mientras que al personaje en comento le atacaron rodeado de una multitud.

La tercera razón es que los sicarios dispararon con una notoria e inducida impericia. En el caso de la señora Monzón, los sicarios hicieron disparos limpios y precisos.

“La Zorra” solo quedó exhibida. Le pusieron un reflector encima con los disparos. Su foto apareció en todos lados, sentado, siendo atendido por paramédicos, visiblemente molesto. Los delincuentes también saben hacer propaganda.

Un emprendedor criminal

Los amigos platican que los sicarios podrían haber sido integrantes de una pandilla con nodo central en el mercado de La Cuchilla y el motivo de la agresión es el control del narcomenudeo en esa zona.

Me comentan que tienen certeza que uno de los motosicarios es Raúl, “El Cholo”. Aquí es donde comienza el tema. Este personaje es multihábil: se dedica al sicariato, narcomenudeo, cobro de piso y usualmente lo subcontratan Héctor, “El Flaco” y Jonatan, “El Negro”.

En el mundo delictivo de Puebla hay tres “Negros”. Uno, Marco Antonio, incubado en el morenovallismo y actualmente preso fuera de Puebla. Otro, Arturo, hospedado en una prisión lejana a la entidad, pero con un notorio poder en varios mercados públicos. Y el que nos ocupa, un personaje de lo más interesante.

En el principio, Jonatan vendía discos piratas; con el tiempo, complementaba sus ingresos vendiendo cocaína y drogas sintéticas en muy pequeña escala. Su ambición le permitió crecer a toda velocidad en el negocio. De la nada, ya tenía puestos de mercancía pirata, equipamiento para clonaje de discos y películas, además de contar con una red de vendedores de narcóticos. Pronto, descubrió un nuevo oficio: prestamista.

A velocidad de locomotora, entró a San Pablo Xochimehuacan, San Sebastián Aparicio y San Felipe Hueyotlipan; en ésta última posición hizo acuerdos con los “HEM” para surtirlos de narcóticos y que ellos se encargaran de comercializarlo con los operadores locales.

Para poder participar en esos negocios, necesitaba de apoyadores. Jonathan se veía como los protagonistas de las películas que clonaba: quería crecer y tenía prisa. Encontró dos socios idóneos: Marco, “El Morris” y Miguel Ángel, “El Bistec”.

Con operaciones en el mercado Hidalgo y el mercado Unión, Jonathan tenía un operador, “El nariz” y éste era de uno de los enlaces de su jefe con la pandilla “Los Sinaloa”, que ha funcionado como un outsourcing.

El destino de “El nariz” fue similar: sus némesis, “Los Oaxacos”, lo levantaron junto a otros incondicionales de Jonatan y dejaron su cuerpo masacrado frente la vivienda de este joven líder criminal, en Clavijero, el 7 de diciembre de 2018.

El mercado Unión es relevante porque en él convergen un tumulto de organizaciones delictivas; entre éstas, sobresalen “Los Sinaloa”, “Los Oaxacos”, “Los negros” y éstas a su vez se conectan con el robo de hidrocarburo, Los Zetas, el cártel de Sinaloa y CJNG.

El desastre

Para avanzar en su territorio como narcomenudista, Jonatan comenzó su relación amor-odio con “La Mafia”, a la que se le enviaron los mensajes correspondientes: Jonathan quería verlos para platicar. El tema era serio y “La Mafia”, para las decisiones relevantes, funciona como un “consejo”: en ese tiempo estaban en ese mando consultivo, “El Pachón”, “La Chila”; “Lalo” y “El loco”, entre otros.

La junta no pintaba bien por un detalle: Jonatan era asociado de CJNG en Puebla y tanto “Lalo” como “El loco” simpatizaban con Los Zetas. Esa reunión fue un mal fario para todos los presentes: casi todos terminarían muertos o en prisión.

En la reunión de referencia, la decisión era complicada: en ese tiempo, entre muchas colonias, “La Mafia” surtía a narcomenudistas de Santa Bárbara, Xonaca y Agua Santa, pero no el Unión ni el Hidalgo. Sonaba bien el negocio, pero algunos desconfiaban de Jonatan porque se excedía ofreciendo crédito a sus distribuidores.

Además de trabajar para CJNG, Jonatan era disruptivo y eso no caía bien en una organización criminal añeja, dominante y religiosa a ultranza.

Se tomó la decisión: se apoyaría a Jonatan, pero manteniendo puntual cuidado en que no abusara del crédito y, sobre todo, que se cuidara el que Zetas y CJNG recibieran su parte, pero no quisieran meter las manos en la administración de la franquicia.

En este punto, las fuentes se fracturan: unas señalan que se dio un acuerdo que se ha mantenido hasta ahora; otras, dicen que Jonatan y “La Mafia” se aborrecen, luego se contentan y así una y otra vez.

Por su parte, Héctor “El Flaco”, estuvo preso en el penal de San Miguel, donde junto con su tío Sergio, expendían narcóticos en el interior del mismo penal.

Aunque Héctor salió libre, nuevamente fue detenido por elementos de la Policía Municipal y fue enviado al penal de Tepexi de Rodríguez, pero aseguran que desde ahí sigue distribuyendo drogas en San Bartolo y Agua Santa.

Las hipótesis

En ese marco, Jonatan y “El Flaco” han tenido severos desencuentros con “La Zorra”, en términos de una probable traición de éste último hacia los primeros. Así, tendría lógica que los atacantes de “La Zorra” fueran Sinaloas o en todo caso, colaboradores de una de las pandillas más mediáticas de México, los “HEM”. Tiene sentido la actuación de este grupo si se considera la cercanía del Centro de Salud en el que se dieron los hechos, con el centro de San Felipe Hueyotlipan, separados por apenas 2.12 kilómetros.

Fenómeno criminal y cultural, los “HEM” han tenido trato con Jonatan y también se desempeñan en el cobro de piso en puntos específicos de Puebla y su zona conurbada. Sus alcances llegan a la producción de videos manufacturados con excelente calidad, que muestran la imbricación de lo artístico y lo abiertamente delictivo.

La mayoría de las organizaciones criminales que azotan Puebla capital en este momento, fueron incubadas en el morenovallismo y, ausentes de todo control, libérrimas y poderosas durante la “gestión” de Morena y el PAN en la actualidad.

En el entendido que la delincuencia organizada no puede erradicarse por completo, se entiende que la autoridad debe gerenciarla y acotarla, limitarla para que entienda quién tiene el control del estado. Pero no, ahorita se vive la borrachera del dejar hacer y dejar pasar.

Luego entonces, el aviso a “La Zorra” es un mensaje de Jonatan pero también de la franquicia de CJNG, lo que hace despertar la reconcomía: “Lalo” fue dejado en libertad en Pacho Viejo y es un personaje relevante de Sangre Nueva Zeta. Jorge Aduna fue enviado a Tepexi de Rodríguez y su vinculación (obligada o voluntaria) con el morenovallismo es evidente.

Por otra parte, uno de los hombres de mayor confianza de Roberto de Jesús, “El Bukanas” fue hecho a un lado en Orizaba, “El Kaner”; y Antonio “El Toñín” se mueve lejos de su epicentro, en pleno desencuentro con su antiguo valedor que ahora lo desconoció y quiere meterlo en prisión.

Es evidente el asunto: hay una nueva guerra entre apoyadores de Los Zetas contra sus homólogos de CJNG y el teatro de guerra es Puebla, pero la caja de resonancia es Veracruz con ecos en el Estado de México.

El análisis señala que la especie oficial de que el atentado contra “La Zorra” fue un ajuste de cuentas, sólo es un síntoma del MICO. Qué decir.

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