Opinión

¿Diálogo de las Américas?

Lunes, Junio 13, 2022
Leer más sobre Antonio Tenorio Adame
México se comprometió a cumplir la doctrina de política exterior tradicional y la no intervención
Licenciado en Economía por la UNAM, y docente en la BUAP. Fundador de la Academia de Historia y Crónica Parlamentaria y cofundador de la Asociación de Periodistas Democráticos junto con Renato Leduc. Ha sido diputado federal en diversas legislaturas, desde donde ha impulsado la apertura democrática. 
¿Diálogo de las Américas?

El presidente Joe Biden declaró la “Unidad de América” en la novena cumbre del continente celebrada en Los Ángeles, definiendo a “la democracia como el elemento esencial para el futuro”.

Con antelación, Andrés Manuel, aclaró que México asiste a la Cumbre “bajo protesta” por la exclusión de otros países de América Latina, como Cuba, Venezuela y Nicaragua.

Por la negativa
Se advierte un diálogo político a pesar de sus afirmaciones encriptadas por el lenguaje del poder, desde un pasado recurrente que llega a convertirse en futuro.

Hablan desde distintos planos por eso no se entienden.

- UNO, el Imperio exige la categoría de la democracia cuantificada electoralmente como condición de inclusión, cuando celebra acuerdos con Arabia Saudí, o con los emiratos árabes, quienes carecen de tal calificación,

- sin tener en consideración de que ellos sembraron los pueblos de este continente de las más sangrientas dictaduras que fueron liquidadas por movilizaciones populares a fines de la Guerra Fría. Con la caída de los viejos dictadores, las nuevas sociedades ejercieron su soberanía externa con una diplomacia plural y un comercio diversificado que rompió la dependencia del eje imperial, por lo que se les condenó al ostracismo con el embargo comercial, la congelación de cuentas financieras, y una supresión de vínculos mercantiles, sin conseguir doblegarlas y recapturarlas bajo su servidumbre, por lo que se acoge a la sombra del nuevo poder comercial asiático.

- EL OTRO, el Presidente mexicano menciona las injerencias de Washington contra gobiernos de su desafecto y reclama la inclusión de todos los territorios americanos; por razones de unidad espacial, el continente debe unirse en una nueva configuración a similitud de la Unión Europea,

- o la instancia en principio no es la adecuada de acuerdo con la propuesta, la reunión de Presidentes y Jefes de Estado de América es un órgano diplomático de orden político, donde sólo se debería hacer el extrañamiento de la exclusión, pero no el de la disgregación a los ataques de soberanía que significa la injerencia imperial ni la recomendación de un organismo supranacional de inclusión de los Estados y sus mercados,

- o   los órganos adecuados, más bien sería la OEA por cuanto al ámbito de la organización política -ya en vías descrédito y anulación-, así como el TLCAN por lo que se refiere a la formación de una integración espacial, comercial, social y continental.

Por la afirmativa
Desde luego no está proscrito la libertad de expresión, pero la dimensión del reclamo adquiere sólo un sello político enunciativo no vinculatorio.

Ambos Presidentes manifiestan sus objetivos e intereses sin violentar abiertamente la legitimidad que otorga la Constitución:

Biden alinea sus baterías en la precampaña de reelección su intención es mostrar que el poder territorial y dominio geoestratégico no ha sufrido deterioro, en especial con la salida de Afganistán, o con el entente de Ucrania, donde la OTAN extiende su dominio.

Al parecer se llega a un conflicto de larga duración, entre pueblos eslavos combatientes herederos de la tradición guerrera de los cosacos. La América austral es tranquila, la frontera sur al Bravo no manifiesta la arrogancia de la Ucrania ocupada, las formas de dominio son menos agresivas en apariencia más eficaces en su operación,

América originaria es base, respaldo, sustento de la Unión, desde su función geoestratégica militar, así como fuente de abastecimiento, exactamente en la satisfacción de reemplazo de la fuerza de trabajo de mano de obra migrante se dan muestras de otra gran crisis humanitaria.

Al abrirse los canales de movilización poblacional se han desbordado los cauces de caravanas migrantes donde brotan problemas antes no registrados como los 20 mil niños no acompañados que arribaron a la frontera donde Trump, en rapto diabólico, pensaba construir un muro de contención.

La campaña presidencial de Biden se mantienen en los rangos de la legalidad, se usan las políticas públicas para sugerir respuestas, la vicepresidenta Kamala Harris pone en marcha un programa de reactivación económica del orden de los 3 mil 500 millones de dólares, una demanda que AMLO había enunciado con anterioridad.

Ya Andrés Manuel con anterioridad había expresado la necesidad de la integración económica, como la Unión Europea, ha dicho. Se nota cierto desparpajo ante una declaración que ahora es reiterativa, una y otra vez se maneja sin que nadie del Congreso analice el contenido y riesgo de las declaraciones que rompen el orden soberano, como ya ocurrió con el TLCAN, donde tan sólo se considera un acuerdo de orden arancelario, muy lejos de ordenar el mercado interno, o refleje el interés comunitario o la integración llevada a los niveles continentales de unión espacial social y política.

Con mucha anticipación Fidel Castro planteaba en 1959 desde Montevideo, Uruguay, la conveniencia de unir los territorios de las naciones de Latinoamérica, no dejaba de ser una recomendación enunciada, referida a “los anhelos” para establecer el mercado común, luego “iremos superando las barreras aduaneras, hasta poner fin a las fronteras” hasta alcanzar darse un “abrazo de unión”.

Son múltiples y continuos los acuerdos de integración que en distintos grado se aplican en los 17 millones de kilómetros cuadrados del anchuroso territorio de América Latina, desde los años sesenta en la formación del Acuerdo de América Latina de Libre Comercio (ALALC) y la creación del Mercomún Centroamericano (MCCA), ´pasando después por diversas experiencias, entre otras, el Pacto Andino, el Parlatino, y así hasta llegar a la más avanzada propuesta ´planteada en 2012 en la Comisión Económica Latinoamericana y del Caribe; es de ahí de donde se escucha una propuesta sensata en el discurso de su Presidente pro tempore, Alberto Fernández, mandatario de Argentina, quien propone fincar el proyecto unitario integración en relación con los alimentos y la energía.

Para efectos constitucionales
La idea corresponde en el sentido con la que formuló originariamente lo que sería la Unión Europea, cuya propuesta original generada por el francés Jean Monnet fue el Acuerdo del Acero y del Carbón (CECA), entre Francia y Alemania. Dos elementos complementarios y estratégicos que resolvió problemas más allá de las ventajas economías de mercado, la relación inclusiva de Alemania que como país derrotado y responsabilizado de los crímenes de guerra confrontaba acciones despectivas, a la vez se fortalecieron las relaciones galas, se introdujo un factor de estabilidad y gobernabilidad a la Europa devastada por la guerra.

El secretario de Relaciones Exteriores acudió a la Cumbre de las Américas, con anticipación al evento difundió un comunicado oficial donde compromete cumplir la doctrina de política exterior tradicional de México basada en la no intervención y autodeterminación, como expresión de las declaraciones presidenciales, es decir ajusta los diversos discursos en el eje de legitimidad constitucional. Una tarea difícil de ejercitar, con el sentido a favor de que es posible consolidar el discurso internacional de la nación en términos de mayor coherencia sin necesidad de ofrecer riesgos de quebranto de legitimidad ni de confrontación con los poderes del imperio.

Por el bien de la Nación.

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