Como seguramente ya se habrá enterado, esta semana salió una nueva caravana de migrantes centroamericanos rumbo a Tamaulipas. Y es que a diferencia de otras caravanas similares que salieron de Tapachula rumbo a la Ciudad de México y presionar al gobierno de Andrés Manuel López Obrador para que les otorgue visas humanitarias y permisos de trabajo, esta vez los inmigrantes tienen otro objetivo: llegar hasta la frontera sur de Estados Unidos y pedir asilo.
En diferentes declaraciones, el representante del Centro de Derechos Humanos para la Dignificación Humana de Tapachula, Luis García Villagrán, explicó que los integrantes de caravanas anteriores caminaban rumbo a la capital para presionar a que se les otorgaran visas humanitarias, pero las cosas no están nada bien y la mayoría de migrantes centroamericanos, venezolanos y hasta africanos intentarán seguir directo hasta la frontera con Estados Unidos, donde pedirán asilo.
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Sinceramente pienso que esta gran caravana no llegará a la frontera, pero quizás sí logren pasar por Puebla y llegar a la capital mexicana, donde seguramente les darán diferentes opciones para continuar sus trámites de regularización migratoria en México.
En lo que va de 2022, el gobierno mexicano a través del Instituto Nacional de Migración y la Guardia Nacional, ha llevado a cabo una exitosa labor de contención de los flujos migratorios y de detención de al menos 8 caravanas de migrantes que salieron de la ciudad de Tapachula, Chiapas caminando.
El problema deriva del hecho de que la ciudad de Tapachula se ha convertido en una “ciudad cárcel” donde viven aglutinados miles de migrantes, quienes albergan la esperanza de obtener una visa humanitaria o asilo para poder continuar su viaje a Estados Unidos. Las cosas por esos rumbos están muy duras, con pocas fuentes de empleo y sin infraestructura para alojar a los recién llegados.
El número de extranjeros de esta última caravana es incierto y no verificado. Algunos medios hablan de dos mil personas y otros, de hasta 15 mil. Las fuentes que revisé hablan de unos 7 mil participantes, mayoritariamente venezolanos.
Es una realidad que nuestro gobierno no tiene los recursos ni la estrategia para dar una buena solución a la crisis migratoria a la que nos enfrentamos. Lo mejor que han podido hacer es dar visas humanitarias por un año, con posibilidad de obtener empleo, en 10 entidades del centro del país. Pero no tengo claro qué ha pasado con toda esa población. La mayoría de ellos no tienen planeado quedarse en México sino viajar a Estados Unidos.
Un buen grupo de amigos atiende migrantes en Puebla
La semana pasada platiqué con la directora del voluntariado de la organización de la sociedad civil ‘Un buen grupo de amigos’, Margarita Martínez, quien me contó acerca de la labor que realizan en la ciudad de Puebla a favor de migrantes.
En días pasados acudieron a la estancia provisional del Instituto Nacional de Migración en esta ciudad, donde ofrecieron atención médica y dental a cerca de 70 migrantes de diferentes nacionalidades.
Con el apoyo de una Unidad Médico Móvil, el personal de medicina de la fundación otorgó consultas en general, atención médica dental, estudios de ultrasonido, así como tratamientos médicos completos y medicinas de manera totalmente gratuita a los migrantes. Asimismo, se les ofrecieron talleres de promoción de la salud, para prevenir enfermedades que pudieran agravarse.
Tenemos que aceptar que muchos de estos migrantes se van a quedar en México y el papel de las organizaciones sociales será fundamental en este proceso de inserción a nuestra sociedad. Un gran aplauso a la labor de ‘Un buen grupo de amigos’.
Hasta aquí. Póngase en contacto conmigo, me interesa su opinión: norcudi@gmail.com