Al comienzo de la pandemia, al presentar la “Hoja de ruta para la cooperación digital”, el secretario General de las Naciones Unidas reflexionó sobre el rol de las tecnologías digitales en el desarrollo de los países, su vinculación con la garantía de los derechos y con la construcción de un mundo más seguro y equitativo. Además, resaltó la importancia del trabajo colaborativo y la responsabilidad colectiva para maximizar los beneficios de las TIC y reducir los usos maliciosos de estas tecnologías.
Es importante subrayar, que para la Organización de las Naciones Unidas, las tecnologías fungen un rol importantísimo para construir un mundo más justo, más pacífico y más equitativo, pues a través de ellas, se posibilita y acelera el logro de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible. Además, este organismo internacional ha resaltado que la tecnología puede ser “un gran elemento igualador” en las sociedades.
Más artículos del autor
No obstante, debemos reconocer que, si bien la tecnología digital tiene un gran potencial para producir cambios y mejorar nuestras condiciones de vida, también podría reforzar y magnificar las brechas existentes y agudizar las desigualdades existentes. Ante esta coyuntura, el Informe del Secretario General, recomienda las siguientes áreas claves para la acción colectiva: 1) lograr una conectividad universal para 2030, 2) promover los bienes públicos para crear un mundo más equitativo, 3) garantizar la inclusión digital de todos, incluidos los más vulnerables, 4) fortalecer la construcción de capacidades digitales, 5) garantizar la protección de los derechos humanos en la era digital, 6) promover la confianza y la seguridad en el entorno digital y 8) construir una arquitectura más efectiva para la cooperación digital.
Por ejemplo, a fin de asegurar una economía y una sociedad digital inclusiva, se recomienda una conexión de banda ancha de alta velocidad, y si bien se apunta que el 93 por ciento de la población vive en zonas que están dentro del radio físico de cobertura, un gran porcentaje aún no tiene acceso a ella. Como muestra de ello, a nivel global más de una tercera parte de la población, es decir unos 2,900 millones de personas aún no cuentan con una conexión a Internet. A saber, el reporte de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) subrayó que entre los grupos “digitalmente excluidos” se encuentran las mujeres de diversas regiones del mundo, así como, las personas que habitan en zonas rurales. Además, la UIT reportó que otro grupo poblacional “digitalmente excluido” son las personas mayores, ya que en promedio el 71 por ciento de la población mundial de entre 15 y 24 años utiliza Internet, frente al 57 por ciento de los demás grupos de edad.
Las brechas digitales representan diferencias y desigualdades en el acceso a la información y el conocimiento, así como una limitante para participar en la economía, y lograr posiciones profesionales estables y con protección social. En México, resulta indispensable reconocer que existe una brecha muy considerable de acceso a las nuevas tecnologías en las comunidades indígenas. De acuerdo con datos del informe “Brecha digital, desigualdad y desinformación: La situación de Oaxaca y Chiapas” elaborado por la Fundación Friedrich Naumann y Artículo 19, el acceso y uso de dispositivos básicos para la conexión representa una primera barrera que alimenta la brecha digital en estas dos entidades federativas. Este documento, subrayó que la principal razón de esta falta de disponibilidad es la carencia de recursos económicos, así mismo y como recalcó la organización SurSiendo A.C, las concepciones sobre quién puede acceder a la tecnología, los usos de éstas y desde dónde se están pensando esas tecnologías, también son elementos que determinan esta brecha digital.
En esta tesitura, en el marco del Día Mundial de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información, que se celebra cada 17 de mayo, resulta significativo reflexionar sobre los beneficios que el uso del Internet y las TIC pueden generar en las sociedades y la economía. Esto, sin dejar de considerar los riesgos y amenazas para la seguridad de la información, la privacidad y los datos personales de todas y todos.
En el panorama nacional debemos considerar que la brecha digital continúa siendo una constante, dejando a una gran cantidad de personas relegadas del desarrollo digital, sobre todo cuando hablamos de mujeres y personas adultas mayores en situación de pobreza, con poca escolaridad, pertenecientes a un pueblo o comunidad indígena, o con alguna condición de discapacidad. Por lo que, combatir la brecha digital es principio para asegurar que todas y todos cuenten con un espacio seguro para la educación, creatividad, desarrollo y socialización, así como para asegurar que las desigualdades preexistentes no se profundicen.
En este contexto, el Instituto Nacional de Transparencia ha construido importantes alianzas con actores estratégicos a nivel global y nacional para asegurar acciones colaborativas a favor de la protección de los derechos humanos en la era digital, así como para promover la confianza y la seguridad en el entorno digital, esto través del conocimiento y ejercicio de sus derechos, especialmente el derecho a la protección de los datos personales.
En el marco de este día mundial les compartimos una guía orientadora: “La protección de datos personales en plataformas digitales”, una herramienta útil para conocer más sobre la identidad digital y los principios para proteger los datos personales mientras navegamos en Internet. Disponible para su consulta en: https://bit.ly/3wt2Na6