Las mujeres, sin duda, son pieza clave del desarrollo de toda sociedad. Su talento y participación cada vez mayor en diversos ámbitos contribuye a que los avances sean notables y sobre todo incluyentes.
Precisamente hoy, 10 de mayo, no escapa de nuestro radar una celebración que con gran entusiasmo e ímpetu se efectúa en nuestro país desde 1922, así como en diversos lugares del mundo, en honor de las mujeres que son madres.
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De acuerdo al INEGI en 2020 residían en México 48.6 millones de mujeres de 15 años y más, de las cuales 72.4% tenían al menos un hijo nacido vivo. Lo anterior significa que en nuestro país hay al menos 35.2 millones de mujeres que ejercen la maternidad y que deben afrontar los retos que ésta conlleva.
Porque ser madre, más allá de un cliché romántico, representa diversos desafíos para las mujeres que deben “acoplar” este papel con otros roles como el de ejercer una profesión, trabajar fuera de casa, atender las labores domésticas y cuidar a su familia.
Pero además, para muchas mujeres estos retos están agravados por la propia inercia de una sociedad en la que sigue existiendo una gran desigualdad de género para ellas.
Como ejemplo de ello, la OCDE señala que las mexicanas realizan más del 75% de los quehaceres en casa, dedicando 39.7 horas a la semana a estas tareas, el doble de tiempo que los hombres quienes solo hacen 15.2 horas semanales, lo cual representa una doble jornada no remunerada que les provoca desgaste físico, emocional y mental.
Aunado a ello, hay que tener presente que a las mujeres se les ha estereotipado como las cuidadoras innatas del hogar, por lo que no sólo deben hacerse cargo de las labores domésticas, sino también de la alimentación, educación y cuidado de los hijos.
Desafortunadamente muchas mujeres en nuestro país son además el único sustento de sus hogares, ya que no todas cuentan con una pareja que coadyuve a sopesar los gastos del mismo. De acuerdo al INEGI, el 7% de las mujeres de 15 años y más con al menos un hijo nacido vivo es madre soltera.
Esta cifra enmarca múltiples responsabilidades unilaterales para las mujeres, quienes deben ser las jefas de familia y pugnar día a día por sacar adelante la manutención, educación y protección de sus hijas e hijos.
Tampoco podemos dejar de lado el que desafortunadamente en México, el ser mujer y ser indígena detona múltiples retos, los cuales aumentan con la maternidad y se proyectan en menores oportunidades de desarrollo. Las estadísticas dan cuenta que el 26% de las mujeres de 15 y más años, hablantes de lengua indígena con hijos nacidos vivos no tienen escolaridad.
Dentro del mercado laboral, la participación de las madres les debería permitir contar con autonomía económica y traducirse en acceso a bienes y servicios, entre ellos el gozar de prestaciones otorgadas por su empleadora o empleador.
La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) estimó para el primer trimestre de 2019, 7.4 millones de madres de 15 a 49 años, eran trabajadoras subordinadas y remuneradas. Esto significa que tan sólo dos de cada diez madres en esta categoría laboral cuentan con las prestaciones de guardería y cuidados maternos, lo cual las pone a ellas y a sus hijos en una clara desventaja social.
Teniendo en cuenta todos estos indicadores no extraña que la Organización Internacional del Trabajo (OIT), señale que la mayoría de las mujeres trabajadoras no ocupan un puesto de alto rango. No precisamente por falta de capacidad, sino que sus esfuerzos y dedicación debe dividirse entre todos sus roles, pero también multiplicarse para dar cobertura a tantas responsabilidades.
Es por ello que este día, quienes aún tenemos la fortuna de tener a nuestras mamás o la de vivir o convivir con alguna mujer que sea madre, necesitamos hacer conciencia de su gran labor, entrega y sobre todo de que necesitamos acortar la brecha que les sigue limitando el acceso a oportunidades de desarrollo.
Hagamos de este Día de las Madres un gran festejo, reconociendo lo mucho que han hecho por sus hijos e hijas, pero también el marco perfecto para poner nuestro granito de arena que permita garantizar el ejercicio pleno de sus derechos como mujeres y madres.