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      Debanhi y la recalcitrante violencia de género

      Martes, Abril 26, 2022
      Leer más sobre Fernando Manzanilla Prieto
      Los feminicidios en México no son casos aislados, demandan el compromiso de toda la sociedad
      Soy Fernando Manzanilla Prieto, desde hace 20 años la vida me ha dado el privilegio de servir a las familias poblanas. Mi mayor anhelo es que a mí Estado le vaya bien. 
      Debanhi y la recalcitrante violencia de género

      Hace unos días nos enteramos por los medios de comunicación del lamentable hallazgo del cuerpo sin vida de Debanhi Escobar, una joven de 18 años originaria del estado de Nuevo León, de quien se había reportado su desaparición 13 días antes, tras acudir a una fiesta.

      El caso se hizo muy mediático debido a una fotografía que circuló por redes sociales y otros medios en donde se aprecia a la joven sola a mitad de la carretera y la cual presuntamente fue tomada por un taxista de una compañía privada con el fin de “reportar” que ella bajó voluntariamente de su vehículo en el kilómetro 15.5 de la carretera de Monterrey a Nuevo Laredo. Sin embargo, a partir de ese momento nadie la volvió a ver con vida.

      La investigación respecto a este crimen, que ya se ha catalogado como feminicidio, sigue abierta y se espera que las autoridades regiomontanas puedan aclarar este caso que ha conmocionado al país, no sólo por la difusión que ha tenido, sino porque pone el dedo en la llaga de un fenómeno que nos lastima como sociedad: la imparable violencia a la que día a día están expuestas las mujeres en México.

      Parece que a pesar de la visibilización que se le da a esta problemática de la que se habla en todos los espacios, nada ha cambiado: mujeres, niñas, y adolescentes siguen siendo violentadas, desaparecidas, mutiladas y asesinadas en los espacios públicos y privados.

      Esta violencia ejercida contra mujeres y niñas es una de las violaciones más graves a los derechos humanos, consecuencia de la desigualdad y discriminación de género que se vive en nuestro país, un territorio en el que pareciera que ningún espacio es totalmente seguro para ellas.

      Basta voltear a ver las cifras para saber lo que representa para una mujer el vivir en un país en donde no hay una razón más allá que el solo hecho de haber nacido mujer para tener que cargar con el miedo de ser violentada

      El caso de Debanhi nuevamente sirve de referencia de esta situación, ya que tan sólo durante los días que realizaron su búsqueda, fueron encontrados los cuerpos de otras cinco mujeres, quienes como ella un día desaparecieron y sus familias no volvieron a verlas con vida.

      Desafortunadamente la indignación que se vive en México y que la vemos materializada en cientos y cientos de protestas y marchas a lo largo del país, es producto de esta recalcitrante violencia de género, de la cual la Organización de las Naciones Unidas (ONU) brinda un panorama al enmarcar que en el país la cifra de feminicidios diarios oscila entre los 10.5 y 11.

      Asimismo, según las cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, de enero a octubre del 2021, 809 mujeres han sido asesinadas por el simple hecho de ser mujeres. De los 2 mil 470 municipios que hay en México, en 391 se concentran los feminicidios, dejando libres a sólo 2 mil 79.

      No se trata sólo de mujeres que sufran violencia en las calles o los espacios públicos del país, por el contrario, uno de los principales lugares donde se ejerce la violencia es el propio hogar. Tan solo del 2020 al 2021, delitos como la violencia familiar aumentaron casi un 20 por ciento; en el primer año se registraron 184 mil 464 casos y en el 2021, 214 mil 277.

      En cuanto a otros delitos de violencia de género en todas sus modalidades, fuera de la violencia familiar, en el 2021 se registraron 3 mil 476 casos y en el 2020 fueron 3 mil 335, teniendo un incremento del 4.2 por ciento. Las violaciones hacia las mujeres crecieron todavía más: un 30 por ciento en comparación con los mismos meses de 2020 en donde se registraron 16 mil 544 y en el 2021, 17 mil 784.

      Es urgente ver más allá de las estadísticas. No se trata de sólo números sino de las vidas de niñas y mujeres que están en riesgo o que ya se han perdido. Vidas que tenían un futuro por delante y a las que sus seres queridos sufren. Vidas que nos hacen falta y que sí importan.

      Hoy el asesinato de Debanhi y de todas las mujeres que día a día se suman a estas lamentables y vergonzosas estadísticas nos indignan a todos; pensamos probablemente en las mujeres que nos rodean y en lo grave que es que no puedan tener la llana libertad de salir a divertirse a una fiesta o a la calle, a vestirse como quieran o simplemente a ser sólo ellas. 

      Sin embargo, más allá de este sentimiento de coraje contra él o los autores de estos reprobables hechos, necesitamos ser agentes activos de la construcción de una nueva sociedad en la que ellas, y desde luego todos sus integrantes, puedan disfrutar de una vida libre de violencia.

      Alcemos la voz, hombres y mujeres, contra estos hechos, exijamos que se realicen las investigaciones para que este crimen y todo aquel delito que atente contra las mujeres no quede impune, pero también pongamos manos a la obra para combatirlos.

      Hagamos un análisis de cómo la violencia de género se ha convertido en una pandemia que ha logrado penetrar en lo más profundo de nuestra sociedad y a la cual de una u otra manera se le abrió la puerta. Luchemos también hombro a hombro de las mujeres, no se trata de una batalla de ellas, es de todas y todos.

      Pero sobre todo, pugnemos para que estos números desciendan hasta llegar a cero, dando voz a las mujeres y niñas, en toda su diversidad, para que sean escuchadas y juntos logremos impulsar los cambios transformadores para prevenir y eliminar toda forma de violencia en su contra.

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