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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Te odio a ti, y a ti, y a ti...

El Presidente ha recurrido a su método para volver a ganar la confianza de su electorado: el odio

Octavio Corvera

Licenciado en Derecho con estudios en Ciencia Política. Profesor universitario, abogado y militante del PAN desde el año 2000. Miembro de la Asociación Nacional de Facultades, Escuelas de Derecho e Institutos de Investigación Jurídica, A.C.

Jueves, Abril 21, 2022

Ante los reiterados reveses que han sufrido el Presidente y su partido Morena, López Obrador recurrió a lo que le funciona bastante bien, el odio y la división. Muchos de sus proyectos más grandes han estado bajo la lupa porque se les ha brindado una prioridad absoluta, aun cuando existan otras necesidades que, dicho sea de paso, se agudizaron con la “nueva”, o muy anacrónica, forma de hacer política a través de sus políticas públicas.

Se brindó todo el apoyo (permisos, recursos humanos, gestiones, etc.) y los recursos económicos para construir un nuevo aeropuerto en tiempo récord. Y sí, se inauguró, pero no estaba concluido; hace falta mucha infraestructura para llegar a él y muchas aerolíneas aún no ofrecen vuelos desde esta sede. El trabajo a medias fue expuesto y exhibido en numerosos reportajes y por usuarios que, obligados a ir o por mera curiosidad, compartían lo construido en sus redes sociales. Al darse cuenta que esta obra no era lo que se necesitaba  y requería, el Presidente señaló de clasistas a los que opinamos que esa obra no ayudaría en nada el problema del tráfico que se padece en el AICM. ¿Clasistas? ¿Por señalar algo que no está terminado o que se anuncia como extraordinario cuando no lo es?

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Después vino la continuación de la destrucción de la selva maya y lo mismo. Diversos ambientalistas y biólogos denunciaron el daño irreversible que se causaba a una zona que lo que menos necesita es su modificación y menos su destrucción para dar paso a un tren turístico y lo mismo, afirmó que eran “pseudo ambientalistas” los que criticaban esta obra y que de seguro estaban siendo enviados por un grupo de conservadores que desean desestabilizar su gobierno.

Ahora vuelve a lanzarse contra los diputados que no votaron por su Reforma Eléctrica.

Es increíble que nadie le diga o no recuerde sus clases y sepa que los diputados estatales o federales son elegidos por los ciudadanos. Compiten diferentes candidatos de diferentes partidos con diferentes propuestas para que así los ciudadanos expresen su opinión en forma de voto. Quien tenga la propuesta más convincente, gana. Así de simple. Entonces, si los diputados que votaron en contra de la Reforma Eléctrica están allá en el Congreso, es porque están representando a alguien más, a otro grupo de ciudadanos congregados en un distrito electoral que opinan que esa reforma no era benéfica para el país.

Sin detenerse a pensar en que los ciudadanos estamos representados por los diputados, en este caso federales, empezó una campaña de desacreditación contra todo aquel que piense distinto o creo algo diferente a él llamándoles “traidores a la patria”. Acto seguido, se desató un linchamiento mediático contra estos representantes y el odio y la división han vuelto a enfatizarse entre todos los ciudadanos.

Las razones para este acto tan irresponsable, en mi opinión son tres:

La primera es que no comprende que los diputados son representantes de la ciudadanía, del pueblo, y que como tal, en este gran universo, habemos quienes no compartimos sus proyectos y políticas públicas. La segunda es que no tolera la diferencia de opinión. Su pensamiento político es válido, se basa en la lucha de clases y sí, es una forma de comprender la organización social y, por ende, las tareas del Estado, pero no es la única; hay otras más recientes y también son válidas. Y por último, porque necesita volver a su vieja propaganda divisionista para lucrar electoralmente con el nacionalismo. El nacionalismo ha sido su bandera y le ha dado resultados, así que es hora de volver a usarla.

Dice el sociólogo Alain Touraine que no puede haber democracia si la modernización e identidad se consideran antagónicas. Lleva implícita el reconocimiento del otro para no caer en un proyecto de eliminación de las minorías.

Así que visto desde este punto de vista, en México la democracia va en franco declive y el Presidente nos odia a todos los que pensamos diferente. A este paso, el Estado perseguirá a todo aquel que participe en propaganda electoral que no sea afín al partido en el poder.

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