¿Cómo fue qué llegaron los primeros mestizos a la Sierra Norte de Puebla? ¿La colonizaron, desplazaron a las antiguas estructuras de gobierno indígena (las poderosas repúblicas de indios), y en el México independiente se apropiaron tanto de las alcaldías como de la emergente actividad económica hacia finales del siglo XIX y principios del XX? Me temo que la estrategia se basó en el control y explotación de los cultivos comerciales recién introducidos en la región, como la caña de azúcar, el café, y en menor medida, la ganadería mayor. Mi foco de atención es la región de Pahuatlán-Acaxochitlán-Huauchinango-Xicotepec.
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Durante el siglo de la Conquista, el siglo XVI, la región mantuvo su ascendencia mayoritariamente indígena, compuesta de naciones nahuas, totonacas, tepehuas y otomíes, y seguramente otras identidades desaparecidas mucho antes del momento del contacto con los europeos, ya para entonces asimiladas. La pluralidad de naciones y pueblos persiste hasta nuestros días. El grupo étnico mayoritario de la Sierra, los nahuas, difiere dialectalmente entre sí. Los nahuas de Huauchinango, Xicotepec, Pahuatlán están emparentados con las soberbias aristocracia culturales de Texcoco y la gran Tenochtitlán; en tanto que los nahuas que se encuentran del otro lado de la Sierra, en Cuetzalan, Zacapoaxtla y Teziutlán hablan el nahua de los pueblos del sur de Veracruz, de Mecayapan, Soteapan y Pajapan.
Guy P. C. Thompson, el patriarca de los estudios sobre el liberalismo lacio fundado en el cacicazgo de clientelas indias en el siglo XIX, encontró en los archivos municipales que para el año de 1609, la colonización española y mestiza era un proceso lento en la Sierra. En aquel año halló apenas nueve familias no indígenas residentes en Huauchinango; en Xicotepec, tres; en Teziutlán, dos o tres (el dato es impreciso); y Zacatlán, el gozne entre los llanos y el ingreso a la Sierra, un número que no pudo ser mayor a Huauchinango. Eso me lleva a pensar que para esa fecha los “pueblos de indios” (Sierra adentro) eran en estricto sentido poblaciones indias, sin ninguna presencia de blancos que pudieran alebrestar a la población y sublevarla. La excepción, algunos párrocos misioneros y los administradores de encomenderos. Incluso el tributo en especie, los indios debían entregarlo en puntos accesibles, como pueblos grandes.
La separación entre indios y blancos fue una decisión política de la Corona. Así nacieron las Congregaciones o Repúblicas de Indios, el nombre de los nuevos asentamientos planeados con criterios españoles. Pahuatlán se fundó siguiendo ese criterio en la primera mitad del siglo XVI, como cabecera de doctrina de los agustinos; Huachinango fue elevado a la categoría de Alcaldía Mayor, con jurisdicción sobre Pahuatlán. En esa misma condición de alcaldía mayor estuvo Acaxochitlán, y desde entonces es la rivalidad con Huauchinango; entonces por el control de los pueblos sujetos, como Atla y Xolotla.
Hay que decir en este punto que los mestizos (hijos de españoles e indias) siempre fueron motivo de zozobra política para la Corona. Unos personajes a medio camino entre lo indo y lo español, ambiciosos y trácalas; que lo mismo pisaban allá que acá. Mucha de la zozobra contra ellos se debía a las intrigas entre la nueva burocracia virreinal, que buscaban granjearse mercedes reales. Con la aprobación de las llamadas Nuevas Leyes, que prohibían el carácter hereditario de las encomiendas, se soltó el rumor diciendo que Martín Cortés, el primogénito del Conquistador y de doña Marina, la indígena popoluca de Jáltipan-Oluta, Veracruz, planeaba levantarse contra el Rey, en protesta por la medida. De los hijos de conquistadores El Mestizo era el más afectado. El falso conjuro se le conoció como La Conspiración de Martín Cortés. El Mestizo, fue torturado, y sus compañeros decapitados, pero al final alcanzó el perdón de Su Majestad el Rey.
De por entonces viene y se afirma el resentimiento de los españoles contra los criollos y mestizos. Al final fueron ellos los que incubaron e hicieron la independencia de la Nueva España leyendo a los autores de la Ilustración. México transitó con sus quebrantos y requiebros a lo que ha sido durante estos doscientos años. Los mestizos lo entendieron muy bien, los burócratas virreinales era el único cuerpo de raza que conocía y descifraba mejor que ninguno de sus pares la cultura española de la Península. Eso les convertía en amenaza. Tenían capacidad de vincularse con los pueblos indios y establecer relaciones de conveniencia. Eran grandes leguleyos. Fue como apareció el estigma de “indio ladino”, que rompía con la máxima de que los naturales estaban para “oír y callar”, tampoco para “opinar, sino para obedecer”.
Ya veremos más adelante las condiciones que favorecieron la presencia de las primeras familias mestizas en la región, particularmente con la desamortización de tierras dictadas por el presidente Juárez. También veremos por qué los indios favorecieron y fueron partidarios de Maximiliano y Carlota y no del patriarca oaxaqueño. La idea dominante de los liberales del siglo XIX fue la modernización del país, y la modernización pasaba por la abolición de la tradición, y la tradición estaba representada por los pueblos indios y sus estructuras de gobierno. Durante el siglo XIX hubo más sublevaciones de indios que durante los tres siglos de Colonia.
Chayo News
Espero que todavía esta semana se pueda disfrutar en la Galería de Arte del Palacio Municipal una magna exposición que tiene como motivo la fiesta de Día de Muertos, pero que en los hechos rinde homenaje a un grupo de notables artistas de los siglos XIX y XX. Allí están los balbuceos de la industria editorial periodística y el papel de los grandes moneros como reflejo crítico de aquella dilatada y compleja época. Posadas, el patriarca de toda una corriente artística que apenas alcanza esa categoría en los círculos de estudiosos; en su época lo que hacía no entraba en el canon de la gran Cultura. Leopoldo Méndez, y una larga lista de la escuela emanada de ambos. Cito a Jiménez y Joel Rendón. Allí está inmortalizada la frase del gran Jean Charlot (quien se mexicanizó sin dejar de ser francés). José Guadalupe Posadas es el gran creador del grabado “genuinamente mexicano”. Me parece digno de reconocimiento que se haya recuperado la figura de Antonio Vanegas Arroyo, impresor y editor en Puebla y la Ciudad de México. Fue el impresor del gran Posadas. Creo que al gran Vanegas Arroyo se le debe una biografía de sus publicaciones. Felicitaciones a quien hizo posible esa exposición.