Opinión
Loading...
Loading...
Al Momento
    Más Leídas

      Regreso presencial o paro virtual

      Martes, Enero 18, 2022
      Leer más sobre Guadalupe Grajales
      Sólo la organización estudiantil puede devolver la normalidad a la universidad
      Licenciada en Filosofía por la UAP con Maestría en Filosofía (UNAM) y Maestría en Ciencias del Lenguaje (UAP). Candidata a doctora en Filosofía (UNAM). Ha sido coordinadora del Colegio de Filosofía y el posgrado en Ciencias del Lenguaje (BUAP), donde se desempeña como docente. Es la primera mujer en asumir la Secretaría General de la BUAP.
      Regreso presencial o paro virtual

       

      Gracias a los estudiantes que convocaron a manifestarse en contra de la suspensión del regreso a clases presenciales el día 24 de enero, estamos presenciando un milagro. La administración central de la universidad mejor se la piensa dos veces y, haciendo a un lado su prepotencia y falta de sensibilidad frente a las necesidades estudiantiles y su derecho a la educación, decide dar marcha atrás y anuncia que el regreso a clases presenciales ya no es “hasta nuevo aviso”, sino que “se pospone su inicio conforme al descenso de los casos de contagio por coronavirus Covid-19.

      En realidad, esto no es dar marcha atrás, pues sólo la administración decidirá cuándo será ese inicio. Total, el “adendum” de su comunicado, ¿no añade nada? Pues resulta que sí, que añade algo muy importante al comunicado original, pues ahora dice que serán los consejos de unidad académica quienes decidan cómo y cuándo se regresará a clases presenciales.

      Y uno se pregunta, ¿por qué el cambio? ¿Por qué a las cinco horas de emitir el primer comunicado se emite el ‘adendum’? Obviamente la administración está tratando de parar, de desarticular un movimiento estudiantil que no sólo organizan los estudiantes de la BUAP sino también los de la UDLAP. Se trata de dos movimientos solidarios y esta administración no quiere cargar con el “paquete” de la unificación de los intereses estudiantiles en contra de la imposición de un estado de cosas que sólo ha perjudicado a los estudiantes por encima de cualquier otro sector.

      No se trata de un movimiento “dirigido” o “manipulado” por alguna fracción política o parte interesada en el control de la institución, se trata de un movimiento espontáneo, genuino, que busca una solución a la situación de incertidumbre y, sobre todo, de rezago irremediable en la formación del estudiantado que ha visto reducidas drásticamente sus oportunidades de movilidad social y económica, posible sólo gracias a la educación que la universidad le ofrece.

      Por otra parte, no podemos dejar de advertir que estos comunicados o boletines “firmados” por un membrete, la Comisión Covid, son totalmente apócrifos. Sabemos que la actual administración proviene de un proceso legalmente cuestionado que todavía está por resolverse, pero en los hechos se han asumido distintos cargos y se detenta un poder que está regulado por la legislación universitaria. Me refiero específicamente a las facultades y obligaciones de la Secretaría General de la universidad señaladas en el artículo 66, fracciones VI y VII del Estatuto Orgánico que a la letra dicen: “Registrar los acuerdos del Rector.” y “Publicar las circulares que emita la Universidad.”

      En otras palabras, si hay algo que comunicar a la comunidad universitaria es obligación de la Secretaría General el hacerlo y de manera fundada, esto es, teniendo como base la propia legislación universitaria. Tal parece que ahora cualquier determinación que afecta a la comunidad, sea cual sea ésta y sin importar la trascendencia o seriedad de sus consecuencias, puede darse a conocer a través de un “comunicado” del que nadie se responsabiliza, pues no lleva ni sello ni firma algunos.

      Como lo he señalado en otras ocasiones, hay una especie de “fantasma en la máquina”, como diría Gilbert Ryle de la mente cartesiana (la administración) que, aunque no es identificable pues nunca se responsabiliza de sus acciones es, sin embargo, la causa de lo que le sucede al cuerpo (la comunidad universitaria).

      Ahora que la administración central está contra la pared es momento de que los consejos de unidad académica tomen las mejores decisiones en favor de sus respectivas comunidades. Justo es esta clase de atribuciones las que la legislación universitaria les adscribe. Tenemos plena confianza en que los representantes estudiantiles sabrán hacerse oír.

      Los estudiantes ya lo sentenciaron: Regreso presencial o paro virtual.

      A los docentes y personal administrativo lo que nos corresponde es apoyarlos reiterando nuestra disposición para establecer un sistema híbrido que respete el derecho de cada individuo a regresar en las condiciones que su situación particular le permita.

      ¿No les parece a ustedes de la mayor importancia darle la bienvenida a un movimiento estudiantil que sólo busca que la universidad le garantice su derecho a la educación?

      Vistas: 970

      Loadind...