No importa si es su mejor amigo, su compañero de banca, su compadre o familiar; cuando una persona llega a un cargo de poder, siempre le será difícil, si no es que imposible, volverlo a ver. Le cambiará citas, "reagendará" una y otra vez, siempre por cuestiones de fuerza mayor o de urgencia, "porque lo llamó el presidente, gobernador, secretario" o porque "se alargó una reunión”. En el mejor de los escenarios, usted será recibido después de hacer una larga antesala y de esperar horas. Las excusas serán diversas, pero éstas nunca faltarán.
Usted se preguntará: ¿por qué no me recibe si somos buenos amigos / compadres / ex compañeros de la escuela? Por principio es necesario afirmar que, en la gran mayoría de los casos, cuando las personas llegan a una posición de poder se vuelven un poco locas. El poder sin duda transforma a la gente. Existen excepciones y hay quienes a pesar de él se mantienen conscientes de la realidad y son amables, educados y atentos, pero la primera razón por la cual no lo recibe su "cuate" poderoso, es por eso, porque ya es poderoso.
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Pero la principal razón por la cual los políticos siempre están muy "ocupados" es porque son un desorden, trabajando en un ambiente desordenado y sí, efectivamente están siempre atendiendo asuntos, porque el caos de las administraciones públicas es tal, que todo el día tienen que estar resolviendo urgencias.
Y éstas se combinan con asuntos previamente planeados y agendados generando hombres y mujeres que todo el día están "super ocupados", sin ser necesariamente super productivos. Este fenómeno aplica incluso para ese amigo o amiga, familiar o excompañero de la escuela al que casi no ve, y que tiene un puesto menor en la administración pública. Ese amigo o amiga que llegaba al partido de futbol o a la reunión semanal de amigos, de pronto al tener un trabajo de burócrata, deja de llegar.
La razón principal es porque trabaja muchas horas, o al menos pasa un tiempo desproporcionado en la oficina, muchas veces sin hacer absolutamente nada, solo esperando a que su jefe le dé "salida", cuando el "jefe - jefe" se va de la oficina.
Es un drama ver esto en las oficinas públicas. Hombres y mujeres que se la pasan en su escritorio, sin la posibilidad de atender a sus familias, ni de hacer ejercicio o seguir preparándose. En ocasiones sacando el trabajo, y en otras simplemente dejando transcurrir las "horas nalga".
El desorden genera caos y éste es como una pandemia que se esparce sin control y sin vacuna. Todo lo infecta, hasta las actitudes de los hombres y mujeres que debieran recibir y atender a la gente en general, no sólo a sus amigos o conocidos.
Por último, ese amigo o amiga poderosa que era muy cercano a usted y que ya no lo “pela”, actúa así porque seguramente sabe que usted irá a pedirle algo, ya sea trabajo, un favor o un contrato. El mecanismo de autodefensa del poderoso es entonces "cerrar la puerta", sin escuchar previamente lo que se le iba a proponer o tratar.
Así que es correcto, ese amigo o amiga suya con poder está en verdad muy ocupado, no necesariamente en cosas importantes, pero no tiene mucho tiempo, y el que le sobra no quiere pasarlo escuchando a cuates que le piden favores, ni a personas que van a plantear situaciones que requieren presupuesto que "no hay”.
Le recomiendo que sea paciente y que cuando se "encuentre" a su amigo o amiga poderosa, le trate en un minuto lo que usted quiere, porque de otra manera lo volverá a ver muy seguramente hasta que deje el cargo.
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