La fría mañana del 15 de octubre del 2021 lo vio venir. Venía con su esposa, Lilian González Cabrera y con sus regidores y colaboradores. Venía de traje obscuro y corbata –of course- color guinda, el color de Morena. Por segunda ocasión, Rogelio López, de origen sinaloense, acariciaba el gozo de ser alcalde, algo que ningún huauchinanguense de nacimiento ha tenido oportunidad de disfrutar.
Pero sí. Ahí estaba. Trece años después, volviendo a protagonizar la misma película.
Más artículos del autor
O no.
No estrictamente. Es cierto, era el mismo Rogelio, pero –dijera Heráclito- no era el mismo, pues el río en que se bañaba ahora, había cambiado de aguas muchas veces. Ese río que alguna vez se encontró en el camino llamado Huauchinango.
Para empezar, Rogelio López ahora ya no es priista, como lo fue en su primera vez. ¿O sigue siéndolo? No. Sus cartas credenciales nos dicen que jugó por el Partido Nueva Alianza, el partido que fundara la hoy denostada Elba Esther Gordillo, aunque su corazón y sus prácticas sigan siendo priistas, disfrazadas de morenistas. Ufff.
No, ya no es el mismo.
El gobernador del Estado ya no es –como hace trece años- Mario Marín Torres, el chaparrito todopoderoso que sufría fuertes embates por el Lidiagate, pero a pesar de todo, seguía siendo todopoderoso. Hoy Mario Marín está en la cárcel y el gobernador se llama Miguel Barbosa Huerta, también un expriísta que hoy es morenista, pero que ya no es estrictamente morenista, sino todo lo contrario. Recontra ufff.
Pero lo demás sigue siendo igual. El acento sinaloense de Rogelio -quizá un poco menguado- continúa deleitando a sus seguidores. Ajúa. Y sí. Si con Gustavo Vargas, otro expriísta disfrazado de morenista, la crema y nata del priísmo se alejó del círculo del poder, esa mañana fría del 15 de octubre de 2021, versus MacArthur, regresaron.
En medio de la semioscuridad de las siete de la mañana, en un día que se desperezaba lentamente, podían verse -como sombras- las efigies de la exdiputada local, Yola Zegbe, saludando a diestra y siniestra, como en los viejos tiempos; al sempiterno dirigente del sindicato petrolero, Carlos Soto; al locuaz Tony Natale, ahora metido en su casaca de diputado federal morenista; al ingenioso profesor José Luis Barrios Martínez, hoy como director del Centro Escolar Rafael Cravioto Pacheco; al notario y expresidente municipal; Raúl Cázares García; a la exizquierdista, Minerva Castillo Lafarja, queriendo olvidar para siempre a la amadorista y priista que algún día fue; a Miguel Márquez Ríos, el también sempiterno dirigente del SME; al eficiente Uziel Maldonado Morales, colaborador estrella de la profesora Pilar Jiménez, ahora metido en su papel de asesor -que bien lo vale- de la actual administración, y hasta el padre Corona, quien saliera de su ostracismo político para embarrarle en la cara a Gustavo Vargas que nuevamente sigue siendo consentido del Sistema; y hasta el profesor Gilberto Hernández Garcilazo, exdirigente del PRI hace muchísimos años y a quien no se le veía en un acto público desde que el PRI era el partidazo.
Uffff. Sí, la vieja guardia.
Y no solamente estaban los priistas renegados. También estaban los panistas que algún día fueron, como Juan Manuel Cabrera Gómez, esta vez candidato a la alcaldía por no sé qué partidito; su primo, Hugo Carlos Cabrera Meneses, ahora convertido en flamante director de Turismo; doña Mary, esposa de Carlos Miguel Ignacio López, el presidente de triste memoria, ahora integrada al staff del DIF municipal; Pedro Vargas Martínez, hermano del finado exdirigente del PAN en tiempos de Pascual Carranza Lechuga, quien por cierto, también había acudido a la fiesta del retorno, acompañado de su inseparable esposa, María Luisa, la expoderosísima primera dama de aquellos entonces.
Los cachorros de la Revolución tampoco podían faltar: ahí estaba Zeferino Hernández González, el alma de las campañas priistas, queriendo olvidar a toda costa al amadorista que lleva dentro; Luisito Marín, hijo de don Luis Marín, propietario del restaurante “La Casona”, sitio que algún día fue escenario de las más interesantes batallas priistas y que ahora amenaza con volver a las andadas; Javier Gómez Vázquez, hijo de Javier Gómez Butrón, ahora convertido en flamante director de Seguridad Pública.
Ufff.
Don Roge logró el milagro: Hizo revivir a los muertos.
*
Pancho Aguas Frescas, nuestro informante estrella, está irreconocible. De traje de fino casimir inglés y corbata color Morena -of course- es uno de los selectos invitados a la toma de posesión de Rogelio López Angulo.
¿Tú también vas a ser funcionario? Le pregunta uno que otro. “No -contesta muy digno Pancho- soy amigo del Presidente”.
Pasu.
Pero no todos han tenido la misma suerte que el informante. A mucha gente sólo le queda ver detrás de las vallas que circundan el evento como los invitados especiales, disfrutan de ese privilegio. Y es que al gobernador Barbosa no quiere que se le acerque nadie. Si a López Obrador le armaron un desmadre, este no quiere que sea el caso, parece concluir.
Es un gobierno cercano a la gente; pero no tanto. No vaya a ser la de malas.
*
Pancho, nos informa también que en Xicotepec y Zacatlán se estrenan secretarios del ayuntamiento de lujo.
En Xicotepec, Pepe Toño Nava llega para tomar la titularidad de este cargo, que no dudamos lo haga de la mejor manera. Joven, licenciado en Ciencias de la Comunicación por la BUAP, ha ido escalando lento, pero firme en la administración pública, siempre de la mano de la hoy alcaldesa, Lupita Vargas. De trato amable y personalidad negociadora, fue el mejor perfil que pudieron haber escogido. Enhorabuena.
En Zacatlán en tanto es Yibran Farjat Mourad, quien se integra como secretario General del ayuntamiento. Es un cargo que bien merece, luego de que se sumara a la campaña de Pepe Marquez, luego de no haber sido electo candidato de Morena a la alcaldía. Ofrece trabajar con compromiso y buenos resultados.
*
El gafete que tanto pesa
¿Se acuerda de nuestra Pita Amor, la poetisa que fue nombrada delegada de Gobernación en Xicotepec?
Claro, nos referimos a la abogada Martha Castro (ver: https://www.e-consulta.com/opinion/2021-09-24/dictamenes-electorales-y-funcionarios-que-vienen)
Con la novedad de que ya fue retirada de su cargo.
En su momento dijimos que quizá debería moderar sus publicaciones Facebook, pues ostentaba un cargo que debiera haber manejado con mucha mayor discreción.
Es cierto, en la vida hay gente que nos critica si hacemos o si dejamos de hacer. Pero ponerse a pelear con todas ellas es una labor titánica y estéril.
Martha, quien es conocida por ser una mujer valerosa y franca, quizá no supo tomar ventaja de esas virtudes y cayó en extremos. Hay batallas que es mejor no pelearlas, quizá sería la lección.
En su post de despedida -en Facebook, faltaba más- agradeció la “satisfactoria experiencia” y que le quitaran “El gafete que tanto pesa”.
*
¿El mismo bandidaje?
Cuentan las leyendas urbanas que Socorrito Limón, mujer de estatura corta y lengua de triple filo, llegó a una presidencia municipal de la Sierra como solía hacerlo casi a diario a que le ayudaran con alguna moneda.
Pero esa vez se sorprendió.
La presidencia era la misma, pero la gente no.
¡Ah chingá!, dicen que dijo, volteando para todos lados.
¿Y donde están fulano, zutano y perengano? –preguntó comenzando a mencionar nombres de funcionarios, quienes de manera regular le daban su apoyito.
“No, Socorrito -le dijo entonces el nuevo secretario del Ayuntamiento, de cuyo nombre no quiero acordarme- Ya es nueva administración. Ya somos otros los funcionarios”.
¡Ah! -exclamó Socorrito moviendo afirmativamente la cabeza-. Y luego agregó: ¿Nuevos? ¿Nueva administración? Para mí es la misma presidencia. Lo que hubo fue -de eso estoy segura- solo cambio de bandidaje.
Y regresó por donde había entrado.