¿Viva la autonomía municipal?

Viernes, Septiembre 17, 2021 - 06:27

Uno de los “vivas” de Claudia Rivera careció de sentido respecto a sus acciones en su gestión

Es egresado de la carrera de Mercadotecnia y Diseño Publicitario de la Universidad de Oriente, donde también curso la maestría en Gerencia Empresarial. Desde 2019 ha laborado como community manager.

Este miércoles se llevó a cabo un suceso sin precedentes en la ciudad de Puebla. Tanto el ayuntamiento de la capital como el gobierno estatal organizaron su propio grito de independencia de manera simultánea.

El gobernador Miguel Barbosa en compañía de su esposa, del líder de la bancada de Morena en el Congreso, Salomón Céspedes, del presidente del Tribunal Superior de Justicia, Héctor Sánchez y de su nuevo nene consentido, el alcalde electo Eduardo Rivera Pérez (en otro palco), realizaron su ceremonia en Casa Aguayo, donde de manera respetuosa vitorearon al personal de salud que ha sacrificado su tiempo y su vida en esta pandemia.

Por su parte, la presidenta municipal, Claudia Rivera Vivanco, quiso aprovechar las rencillas que tiene con Barbosa Huerta, y que no fue invitada al grito del mandatario, para lucirse en el lugar tradicional y dar su propia versión del grito y así despedirse de la ciudadanía (o mejor dicho de sus acarreados).

Vamos a enfocarnos en este último evento. De entrada, como ha pasado en Puebla a lo largo de esta pandemia, los poblanos ni bien supieron que podrían ingresar al Centro Histórico durante el festejo, y lo atascaron. Así que veremos si en dos semanas habrá en la entidad un nuevo récord de contagios de Covid-19. De dicho problema y sus posibles consecuencias hablé la semana pasada en mi texto: La farsa del semáforo naranja en Puebla.

Dejemos a un lado que por tercer año consecutivo la edil lució un pésimo vestuario y pasemos a su participación. Rivera Vivanco salió solo en compañía de su familia y de sus allegados en la comuna. Por lo que podemos decir que ningún funcionario más importante tomó en cuenta lo organizado por ella.

Algo positivo que debo destacar es que en dos de sus enunciados se mostró inclusiva, no precisamente con el lenguaje que honestamente no me siento competente para aprobar o juzgar; ella usó frases que sin generar polémica supo darle lugar a las mujeres que participaron en la independencia nacional: “Vivan las heroínas y héroes que nos dieron patria y libertad” y “Vivan las mujeres dignas y los hombres dignos de México”.

Pero aproximadamente seis o siete segundos después gritó: “Viva la autonomía municipal”, lo que ocasionó un gran “cringe” o desagrado en mí, ya que me generó la siguiente pregunta: ¿De qué le sirvió la autonomía municipal a Claudia Rivera?

La autonomía municipal o mejor dicho la nula disposición entre Barbosa y ella de colaborar juntos, provocó que en materia de seguridad la capital se volviera tan insegura que el gobernador intentara tomar el control de la seguridad en la Angelópolis más de una vez, sin éxito, pero lo intentó.

El trabajar por sí solos provocó que las sexoservidoras que antes se encontraban en la 14 oriente-poniente, ahora se encuentren más cerca del zócalo en la 4 y en la peatonal 5 de mayo. Un caso más de falta de control por parte del ayuntamiento.

En el ámbito social y/o económico, el descontrol del comercio ambulante en la capital es otro factor por el que no puedes vitorear la autonomía municipal. Aún recuerdo alguna entrevista que le realicé a su extitular de la Segom, René Sánchez Galindo, donde dijo que tenían un control del comercio informal, pero los hechos pesan más que las palabras y sabemos que eso no es real.

Por último, está el tema de la infraestructura. El sucesor de Claudia, Lalo Rivera, dijo que la edil le deja “hecho un asco” el Centro Histórico. También la misma gente de Rivera Vivanco reconoció que le heredarán 30 obras inconclusas a la siguiente administración, y qué decir que hay varias vialidades repletas no solo de baches, sino de auténticos cráteres a los que ni atención se les puso. Y que ni presuma lo que hizo en Circunvalación porque hizo cosas sin sentido. De hecho de eso también ya hablé en mi texto: Claudia Rivera gasta sin razón antes de irse.

Su último informe al frente del ayuntamiento se realizará el próximo 4 de octubre, y en mi opinión, la presidenta municipal debe hacer una verdadera autoevaluación de lo que hizo y lo que deja pendiente. Más allá de presumir una inversión histórica fantasma en las juntas auxiliares, o de descalificar sus críticas tachándolas de sexistas o de violencia política de género.

Pero mientras esperamos a ver la siguiente sorpresa con la que nos saldrá nuestra flamante alcaldesa antes de irse, nosotros nos leemos el próximo viernes.