Lunes, 18 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

La farsa del semáforo naranja en Puebla

Actualmente el semáforo epidemiológico solo sirve a los intereses del gobierno federal

Gilberto Arribalzaga

Es egresado de la carrera de Mercadotecnia y Diseño Publicitario de la Universidad de Oriente, donde también curso la maestría en Gerencia Empresarial. Desde 2019 ha laborado como community manager.

Viernes, Septiembre 10, 2021

Desde que inició la pandemia por Covid-19, el presidente Andrés Manuel López Obrador designó como cara principal del combate al virus al subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell Ramírez, quien encabezó conferencias de prensa vespertinas, donde presentó una herramienta con la cual medir la gravedad del desarrollo del coronavirus en cada estado de la República: el semáforo epidemiológico.

Este sistema de monitoreo cuenta con cuatro niveles representados por colores: rojo significa máxima alerta, naranja riesgo alto, amarillo riesgo mediano pero controlable y verde riesgo mínimo.

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Cabe destacar que incluso estando en semáforo verde las autoridades recomiendan seguir cuidándose y considerar los protocolos sanitarios. También es importante mencionar que aún hay muchos mexicanos que o no creen el covid, o apenas ven el semáforo naranja y ya salen como si no existiese la pandemia.

México actualmente está pasando por la tercera ola de la contingencia sanitaria. Sin embargo, parece que será por muy poco tiempo y no precisamente porque el coronavirus esté controlado, sino porque para nuestras autoridades es necesario que la gente acuda a los festejos patrios, que los diferentes niveles de gobierno están organizando.

¿Por qué lo digo? Les explico. Tras el fin de las conferencias vespertinas de López-Gatell, el gobierno federal cada viernes por la noche comunica a través de redes sociales el color del semáforo en el que se encuentra cada entidad y casualmente, doce días antes de las celebraciones insurgentes, medio México pasó de rojo a naranja, los que estaban en naranja a amarillo, y Chihuahua removido a verde acompañando a Chiapas.

Ya les había escrito anteriormente de un fenómeno similar que ocurrió cerca de las elecciones intermedias del pasado 6 de junio en el texto Las campañas solucionaron la pandemia. Qué coincidencia que durante las campañas el riesgo era mínimo y después de éstas, Protección Civil volvió a sus niveles de restricción.

Y antes que me digan que las vacunas están ayudando, entre otras cosas, permítanme ser aún más específico y comenzar a hablar de lo que ocurre en Puebla. Más que nada para no hacer tan largo este texto mencionando cuál estado se lo merece y cuál no.

Puebla no debe estar ubicado en semáforo naranja. La primera razón es que es la entidad con más lentitud en la aplicación de vacunas anticovid. Tanto el gobernador Miguel Barbosa como el secretario de Salud estatal, José Antonio Martínez García, han reclamado a la federación que reciben pocas dosis; y ya sea culpa del gobierno federal o del estatal, no es un buen indicador para salir del semáforo rojo.

La segunda razón es que en semanas no ha existido un solo día en que no sean reportados menos de 300 contagios. Recordemos que, tanto en la primera ola como en la segunda, no levantaron el semáforo rojo hasta que los reportes bajaron de ese número. Por lo menos en la última semana -la primera de este semáforo naranja ficticio-, el número más bajo de contagios ha sido de 398, un número aún alto.

La tercera razón. Sería incongruente que Barbosa Huerta realice el grito del 15 de septiembre en semáforo rojo, permitiendo presencia de público en dicha ceremonia. Y no es que Miguel haya hecho una llamada a AMLO para pedirle el favor. Se nota que este último dio la orden a la Secretaría de Salud federal para que se pudiera celebrar los festejos en todo el territorio nacional.

Siguiendo esta naturaleza deductiva pasemos ahora de hablar sobre la situación estatal a lo que está ocurriendo en Puebla capital. Y es que el pleito entre Barbosa y la alcaldesa Claudia Rivera puede generar más puntos de contagio en la ciudad.

Resulta que el gober no invitó a Clau al grito que dará en Casa Aguayo, por lo que la edil decidió que el ayuntamiento realizará su propio festejo que contará con cuatro escenarios diferentes. Por lo que no habrá solo un foco rojo de infección sino cinco.

Pero bueno, vamos con las interrogantes de la semana: ¿Cuál será el número récord de contagios en Puebla después de los imprudentes festejos patrios? ¿Regresaremos a semáforo rojo el 17 o 24 de septiembre? ¿Aguantarán hasta Día de Muertos antes de volvernos a confinar?

De estas preguntas aún no hay respuestas claras. Pero mientras vemos que consecuencias traen las impertinencias realizadas y por realizarse de los tres niveles de gobierno, nosotros nos leemos el próximo viernes.

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