Martes, 19 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

El retorno a la vida social de las escuelas

Las escuelas son espacios de conversaciones, de cooperación, incluso de distribución de poderes

Jueves, Septiembre 16, 2021

En México a partir del 30 de agosto, docentes y estudiantes regresaron a las escuelas, a las aulas. En la Ibero Puebla regresó el movimiento: estudiantes y docentes recorren los pasillos y ocupan las aulas. La vida regresó a ellas.

Más artículos del autor

Esta idea me hizo pensar en el multicitado libro de Jackson La vida en las aulas, así que volví a sus páginas y, por supuesto, a su objetivo: “suscitar el interés del lector y despertar quizá su atención por aspectos de la vida escolar que parecen estar recibiendo una atención inferior a lo que merecen”.

¿Qué pasaba en nuestras aulas antes de la pandemia y qué pasa en el regreso al espacio físico? Durante la contingencia sanitaria provocada por la Covid-19 se ampliaron las fronteras de las aulas. Las prácticas de enseñanza llegaron a los hogares de muchos educandos a través de la tecnología, aunque desafortunadamente no llegaron a todos por igual. El acceso a la tecnología limitó para muchos niños, niñas y adolescentes (NNA), el acceso a la educación.

Desde este punto de vista, el regreso a las aulas físicas es esencial para NNA que no tienen acceso a la tecnología, en los casos contrarios podría ser cuestionable. En un texto anterior expuse razones de salud por las cuales no era conveniente el retorno, en síntesis, por el riesgo de contagio provocado por menores de edad que pueden contraer el virus de manera asintomática y ser el vehículo para el contagio de sus padres, madres y otros familiares, sobre todo de quienes no habían sido vacunados aún. Ese riesgo sigue latente, sin embargo, la decisión del regreso fue tomada por muchas razones.

Una de ellas es detener y evitar la pérdida de aprendizajes. Al respecto, me pregunto, si hubiera verdaderos aprendizajes o auténticos o profundos o significativos, como quiera llamarle, ¿se pierden en tan poco tiempo?, ¿qué significa aprendizajes?, ¿conocimientos?, ¿procedimientos?, ¿habilidades?, ¿competencias?, ¿qué es lo que recordamos los adultos de nuestros aprendizajes escolares?

Independientemente de cuál sea el tipo o naturaleza de esos aprendizajes, para mí los procesos más valiosos que aprendemos y aprehendemos en la escuela son la lectura y la escritura, procesos comunicativos que se van arraigando y mejorando con la práctica y con el tiempo, con la orientación de otras personas que cuidan y acompañan su mejoramiento. Valiosos porque nos permiten acceder a más conocimientos, al mundo.

Sin embargo, en este momento me quiero detener en los aspectos de la vida escolar que, como Jackson planteaba, pueden estar recibiendo una atención inferior, por lo menos para mí, y que han surgido a partir de esta reflexión.

Las escuelas son espacios de conversaciones, de presencias, de cooperación, de actividades conjuntas, incluso de distribución de poderes. Cuando se plantea la socialización como uno de los aspectos que le da sentido a la escuela, no se trata únicamente de que los NNA hagan amigos, que tiene también su importancia, se trata de que aprendan a convivir.

En la escuela, NNA se sumergen en un escenario de interacción social. Con las normas, las pautas, los ritos y los ritmos escolares se desempeñan diferentes roles, se aprenden reglas básicas de conversación y de interacción. Para bien y para mal, la estructura de la escuela permite asumir prácticas y roles sociales distintos a los familiares. Todas las personas responsables del funcionamiento de las escuelas generan ambientes en los que la conversación se hace posible por la adaptación del contexto social.

Más allá de la lectura y la escritura, que como ya he dicho, nos permiten acceder al mundo, en la escuela también se incorpora un lenguaje diferente al de la calle y al de la casa, se aprehende lenguaje de distintos campos del saber, se aprenden conceptos y reglas de operación. Los y las docentes también generan espacios para la adaptación al contexto de conocimiento y de procedimientos disciplinares.

Este es el tipo de vida que no se puede reproducir plenamente a distancia. El programa “Aprende en casa” y todos los programas emergentes de educación remota son paliativos porque limitan la conversación y la interacción cara a cara, aspectos de la convivencia escolar que no se alcanzan con la misma fidelidad incluso con el uso de herramientas digitales para la comunicación, por muy avanzadas que sean.

Es verdad que el regreso implica nuevos ritos y ritmos, empezando por los protocolos sanitarios. Los horarios escalonados, la mezcla de modos presencial y remoto, nos harán aprender distintas formas de convivencia y de cooperación para mantenernos sanos, mental y físicamente.

Sus comentarios son bienvenidos.

Vistas: 948
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs