Con la mesura que lo caracteriza, y un poco en la línea de trabajo del mandatario Andrés Manuel López Obrador, el presidente electo de Puebla, Eduardo Rivera, ha comenzado el diseño de lo que será su programa de trabajo. La mesura institucional es imprescindible tratándose de un gobierno de oposición, que aún no protesta el cargo. Pero independientemente de eso me parece que estamos ante el acuerdo como estilo.
En ese sentido se ha reunido igual número de veces con el gobernador Miguel Barbosa que con la alcaldesa capitalina (tres veces con cada uno, en dos meses de presidente electo). Una buena relación con el gobernador es condición para la buena marcha de programas y acciones en la capital. Sin alianzas institucionales no hay progreso, pero también sin la participación libre de la gente. A la par de los acuerdos en el piso de arriba, en la semana anunció a un grupo de personalidades que lo acompañarán en el primer nivel de gestión.
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En su caso hay que hacer notar que ésta no es la primera, es la segunda vez que encabezará el cabildo capitalino. Un mérito histórico, pues le toca ser el primer alcalde en reelegirse en el segundo puesto más importante de la entidad. Distinción y compromiso, pues está obligado a superar no sólo a quienes le han presidido en el puesto de presidente, sino superarse a sí mismo. Con una gestión que recoja las mejores prácticas de gobiernos locales; amén de que la ciudad es el caleidoscopio más complejo de la entidad, con problemas añejos e inéditos que apenas se alcanza a visibilizar en su justa dimensión.
Por el perfil de los nombramientos y por los cambios en la composición del cabildo (suben titulares a posiciones ejecutivas y entran los suplentes), podemos entrever que será un gobierno caracterizado por una composición plural, y por cuadros ejecutivos eficientes, con experiencia en los cargos. Titulares definidos en función del perfil del puesto y no al revés. La ciudad se ahorrará la curva de aprendizaje. Un proceso muerto que consume la sexta parte de la administración (seis meses). Aunque hay casos muy conocidos en los que nunca aprendieron.
La lección de las elecciones de junio pasado enseñan que no basta la grandilocuencia ideológica para ganar la confianza de la gente, hay que entregar resultados. Me parece que la pluralidad política y la experiencia es una respuesta a los problemas endémicos de la ciudad, de las juntas auxiliares, las colonias y barrios populares.
Clase medias económicas y clases medias de alta cultura en tensión soterrada con largos corredores de personas en pobreza, pobreza extrema y pobreza vulnerable. Cruzados por el filo de las desigualdades en el servicio y acceso a los bienes públicos.
El norte y el sur. Población indígena en condición de casta (las brechas entre las escuelas de San Miguel Espejo y la capital, por ejemplo, son equivalentes a los países más pobres del mundo), que sobreviven de la agricultura de temporal, incluso de algunos cultivos de recolección, en la que los hijos mueren como nacen, porque no hay movilidad social, y no la hay porque no hay creación de desarrollo humano (educación, salud, nutrición, empleo).
A la par hay la emergencia de una nueva ciudadanía, que ejerce sus derechos políticos y electorales. Que incentiva y castiga a los buenos y malos gobernantes cada que puede. Una ciudad informando que vota no en función de intereses clientelares, sino de proyectos, personas y desempeño. Gobernar en tiempos de redes implica retos imprevistos. Los viejos circuitos de información política unidireccional fueron trastocados, para dar paso a formas inéditas e impredecibles en la relación gobernante-gobernados. Omitamos los grandes problemas estructurales de inseguridad y violencia, que ponen en duda la viabilidad del Estado mexicano.
¿Qué hacer? Hay experiencias exitosas a nivel municipal. Muchas de ellas documentadas por instituciones académicas como el CIDE y organizaciones de la sociedad civil. Por cierto, las más exitosas en programas de desarrollo por su carácter transversal, y porque facilitan la creación de relaciones de confianza entre los beneficiarios y los ejecutores. No hay desarrollo sin participación social. No lo digo yo, lo dice la Ley General de Desarrollo Social.
En este concepto, Perspectivas Interdisciplinarias en Red AC (PIRED AC), postula la creación de una figura municipal específica que atienda la población indígena, más allá de los asentamiento históricos del norte (Canoa y Espejo) y el sur (Azumiatla). ¿Dónde estaría la diferencia? En el diseño e implementación de políticas con perspectiva multicultural. Puebla es el municipio que concentra la mayor población indígena. Hay colonias de totonacos y de tzotziles y tzeltales. Las políticas fincadas en la ponderación del pasado colonial han invisibilizado y negado a los indios. Urge una política en la ciudad que por primera vez haga efectivo el principio de igualdad sin distingos de nada.
Una de las tradiciones más importantes del Centro Histórico es la alfarería del Barrio de la Luz, sin la cual no se entiende el auge y esplendor de la talavera. Aquel oficio traído por españoles prendió no gracias a su importancia intrínseca, sino a las habilidades artísticas de los indios. Los que en el acto le dieron un nuevo sentido. Los alfareros-artesanos-artistas se encuentran a unas cuantas cuadras del Zócalo de la ciudad, asediados por las políticas de la modernización inclemente, sin que prácticamente nadie los mire (salvo los inspectores). El oficio de los alfareros se remontan varios siglos anteriores a 1531.
Desde las políticas públicas se puede crear ciudadanía participativa en el desarrollo del entorno. Me parece que una de las grandes acciones recae en la puesta en marcha de un verdadero programa de presupuesto participativo, con base en nuevos criterios de operación, fincados en la confianza de la gente. Más que un programa se trata de establecer un laboratorio de incubación de políticas públicas diseñadas por la gente con la participación del gobierno.
Puebla precisa de una narrativa incluyente, diversa, plural, heterogénea, multicultural, multiétnica para una ciudad que es todo menos homogénea; en la que se escuchen todas las voces, y todos los anhelos, todos los saberes, todas las historias, y se hagan realidad todos los derechos consagrados en la legislación nacional y aquella de los organismos internacionales con los que México tiene y ha ratificado convenios de colaboración.
Chayo News
Por el bien de la ciudad, esperemos que no se repitan más declaraciones ominosas como las del principio de semana.
La presidenta municipal de la capital presume como una de sus grandes logros haber saldado las cuentas del ayuntamiento con los bancos, que por primera vez en una transición no se hereda deuda.
Es una declaración con una carga rabiosa, que contraviene las nociones más elementales de una política de justicia social, en una ciudad atravesada por las peores iniquidades, con miles de niños y ancianos que se meten a la cama con hambre y que no van a la escuela.
Ese tipo de declaraciones y acciones tal vez tengan valor en una reunión de altos ejecutivos del Fondo Monetario Internacional (FMI). No hay nada más radicalmente neoliberal que anteponer los intereses de los bancos al bienestar de la gente.
@ocielmora